EL CORREÍSMO ESTÁ HERIDO DE MUERTE Por Hugo Noboa Cruz

EL ROL DE LOS CONFLICTOS INTERBURGUESES Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES 

Marzo 01 de 2017

El haber reconocido, por parte del líder de la “revolución ciudadana” que hay segunda vuelta electoral para las presidenciales, aun antes de que el Consejo Nacional Electoral lo declare oficialmente, significa que reconocen también que no cuentan ya con el apoyo de los grandes empresarios con los que pactaron, de la cúpula de las Fuerzas Armadas y muy probablemente de algunos intereses transnacionales, para que la espuria “revolución ciudadana” continúe con el saqueo en el Ecuador.

Ya mucho les dejaron robar a los nuevos ricos, después de todo, esta nueva lumpen burguesía[1] le resulta incómoda a la aristocrática vieja y consolidada burguesía banquera, industrial, comerciante y terrateniente.

Era evidente que el plantón del CNE (al que legítima y honestamente concurrieron muchos quiteños y ecuatorianos, especialmente de clase media, en defensa de la democracia), era sólo un sainete con el que iniciaba la campaña electoral de segunda vuelta el binomio Lasso–Páez. Probablemente la segunda vuelta estaba ya resuelta bastante antes del 22 de febrero en que Correa y el CNE lo reconocieron.

Las pugnas y los acuerdos interburgueses cuando hay conflictos como el suscitado con los resultados nada transparentes de las elecciones del 19 de febrero de 2017, en efecto, no se resuelven en el organismo electoral ni en ninguna otra institución formal del Estado, se resuelven en los verdaderos espacios de poder, en aquellos gobiernos paralelos que toman las decisiones fundamentales a nivel global y a nivel de cada país del capitalismo central y periférico, al estilo del  club o foro Bilderberg.

Si bien es cierto, y al decir de varios investigadores, a más de las empresas transnacionales beneficiadas, de varias latitudes, especialmente norteamericanas, europeas y chinas; la banca nacional, los grandes grupos económicos como Eljuri, La Favorita, Nobis y otros (a excepción de unos pocos, como el Grupo de Alvaro Noboa, que fueron despreciados por el correísmo) son los principales beneficiarios de los ingentes recursos económicos de los que dispuso este gobierno en los últimos 10 años[2]. Sin embargo, en el actual momento ya no necesitan del correísmo que cumplió, muy bien y con la relativa calma de una década, su papel de modernizar el capitalismo, de construir alguna infraestructura necesaria (aunque sea con sobreprecios y coimas) para que continúe el desarrollo del gran capital y, sobre todo, de reformar el marco legal y la institucionalidad del Estado, de tal manera que se someta, divida y destruya al molestoso movimiento popular que defiende y resiste –debilitado- por los derechos de la población.

No es un lapsus que Lenin Moreno, en su carta del 30 de marzo 2016, dirigida a Doris Soliz Secretaria Ejecutiva de AP, refiriéndose a un “informe de avance de las conferencias ideológicas” que sirvieron para el plan de gobierno 2017 de ese movimiento, haya dejado escapar el siguiente párrafo 11:

El Estado ha instalado una infraestructura sobre la cual le corresponde ahora operar al sector privado. Debemos activar las inversiones, que sostengan, promuevan y diversifiquen el crecimiento sostenible de nuestra economía, con soberanía y regulación del Estado. Y son nuestros empresarios y emprendedores, con innovación y compromiso con el país, quienes deben convertirse en el motor central de la transformación productiva que demanda el Ecuador, para no estar sujetos a los vaivenes internacionales que hacen más vulnerable a la economía primario-exportadora.”

Es decir, siempre apostaron a las empresas privadas en lugar del fortalecimiento de lo público, ello ha sido evidente en el proceso desarrollado en los últimos 10 años, que no ha modificado en absoluto la estructura de acumulación capitalista. Lo de la transformación productiva que evite la vulnerabilidad de la economía primario exportadora, es sólo una perogrullada, pues en la práctica han apostado por el extractivismo y hasta por la comercialización anticipada de productos primarios como el petróleo.

De tal manera, que la suerte está echada para el correísmo, sus días están contados, no sólo porque Lenín Moreno no pudo ganar en primera vuelta a pesar de haber tenido todo el aparataje estatal a su favor (que más tarde el correísmo ya no lo va a tener), sino porque los centros del poder real ya lo decidieron. No es gratuita la frase “sueños de perro” con la que el banquero Guillermo Lasso contesta las amenazas de Correa de aplicar la “muerte cruzada” y regresar si Lasso llega a la presidencia. Lasso sabe que cuenta con el respaldo del establishment para los próximos 4 años y quien sabe para cuántos más.

Si alguien es responsable de que un banquero llegue directamente al poder (lo cual, aunque preocupe a algunos ideólogos del “progresismo” o “socialismo del siglo XXI” latinoamericano, no es raro en el juego de la democracia burguesa), son fundamentalmente Correa y su irresponsable grupo pseudo revolucionario, populista y clientelar.

Frente a estas condiciones, para el movimiento popular y para la izquierda, la situación continuará muy difícil y podría aun agravarse. Además de la legislación anti trabajadores y anti pueblo, así como la división de organizaciones políticas, sindicales y sociales que deja montadas el correísmo, los discursos de izquierda, de revolución y de socialismo quedan devaluados y distorsionados incluso en muchos sectores populares afines a los procesos de transformación social, tan activos en las décadas pasadas.

La burguesía, pero también instituciones pequeño burguesas de diverso tipo, no van a descansar en la expansión del discurso anticomunista, a pretexto del “fracaso de este modelo”, ya no en la lejana URSS sino en el propio país. Según se vio en la campaña de la primera vuelta y de acuerdo a los nexos que el señor Lasso tendría con instituciones ultraconservadoras como el Opus Dei, derechos como los sexuales y reproductivos continuarán sufriendo el embate de los grupos pro-vida y afines, embate iniciado por el correísmo.

Este panorama, para nada alentador, requiere de grandes esfuerzos de  los procesos de lucha unitaria y la organización de los movimientos indígena, de mujeres, de género, obreros, campesinos, jóvenes, artistas e intelectuales así como de todos aquellos que históricamente han estado comprometidos en la lucha por los derechos y en contra del capital.

 [1] René Báez en “Más allá de las urnas” – Alainet feb 2017 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=222780&titular=m%E1s-all%E1-de-las-urnas- : “La tradicional dominación oligárquico/burguesa -resquebrajada después de los gobiernos “partidocráticos” pro establecimiento… ha sido sustituida por un esquema de sojuzgamiento de raigambre /lumpen pequeñoburgués; es decir, por la hegemonía de una fracción degradada de la clase media con represados apetitos por usufructuar de un Estado rentista, en asocio con fracciones internas y/o externas del capital monopólico.”

 [2] Un ejemplo de esto es abordado en el informe “El negocio invisible de la salud: anaálisis de acumulación de capital en el sistema de salud del Ecuador”, Pablo Iturralde (CDES), nov 2014, que no sólo se refiere a la transferencia de recursos públicos (MSP, IESS, ISSFA, ISSPOL) a proveedores (clínicas) privados, sino que al aumento del monopolio de cadenas de farmacias, como Fybeca/Sana Sana del grupo la Favorita, amén del crecimiento del negocio de la industria farmacéutica.