LA SUBORDINACIÓN DEL EJE IZQUIERDA DERECHA Por Jaime Chuchuca Serrano*

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Marzo 01 de 2017

En la monarquía quienes se sentaban a la izquierda del Rey representaban a la plebe, y quienes se sentaba a la derecha a las clases dominantes, la aristocracia, los señores feudales. La situación espacial izquierda/derecha se convirtió metafóricamente en un modo de aprehensión de la actividad política. Las Ciencias Políticas históricamente han recurrido al eje izquierda/derecha como una lente de comprensión conceptual político ideológica de las organizaciones en las sociedades. Las concepciones sobre la izquierda y la derecha se sustentan en teorías, de las cuales surgen los programas de gobierno.

El marxismo se convirtió en el izquierdómetro por excelencia, mientras más cerca o más lejos se estaba del marxismo, asimismo se era más o menos de izquierda. La derecha, por su parte, se ha sustentado en el liberalismo y en posiciones desarrollistas estructuralistas. Desde los ochenta hacia acá el neoliberalismo ha marcado la hoja de ruta de la derecha.

Las categorías izquierda/derecha, en la comprensión política, están unidas a la categoría lucha de clases que identifica la situación de las clases dominantes y dominadas. En nuestra sociedad un eje que distribuye a la burguesía y el proletariado como dos clases opuestas en medio de las cuales existen diferentes graduaciones. Entonces, en teoría en los procesos electorales alguien de izquierda representa al proletariado y las clases populares; y alguien de derecha a la burguesía y las clases dominantes.

A estas categorías de investigación se han sumado los eslabones étnicos, de género, regionales y otros para dar mayor globalidad, detalle y diferencia al análisis.

Ahora bien, desde la entrada en escena de los llamados “gobiernos progresistas” en Latinoamérica, estos se apropiaron técnica y pragmática del discurso y los símbolos de la izquierda, pero añadiendo un programa y un accionar práctico de derecha, con representación burguesa y de beneficios para los capitales nacionales y transnacionales.

El significante “izquierda”, por interés del poder dominante, ha sido vaciado de su contenido teórico y práctico. De tal forma que en el imaginario social mayoritario los “gobierno progresistas” como el correísta, aunque sea de derecha es presentado y aparece como de izquierda en las ciencias sociales, en los medios y en el sentido común. Sin embargo, las organizaciones de la izquierda, que provienen antes de estos gobiernos, defienden su concepción y programa desde una parte numérica e institucional marginal sin poder disputar con miras a ganar la hegemonía en el imaginario social y mucho menos en la hegemonía política.

El resultado de las últimas elecciones en el Ecuador muestra ejemplarmente esta situación. La creación del campo político dicotómico amigo/enemigo que se ha creado en el país se presenta como correísta/anticorreísta, aunque más del 51% de la población haya elegido otras candidaturas o se haya ausentado del proceso electoral. La creación de este campo político dicotómico responde a la circunstancia populista que vacía de contenidos los significantes y los símbolos(1). El mismo Lasso (CREO) no se presenta como de derecha e incluye en su programa una que otra propuesta elaborada por el lado correísta y los sectores populares no representados.

En consecuencia, por las jugadas estratégicas del poder, el modo de conocer y comprender la política (la gnoseología de la política) para tomar posición en ella, por cualquiera de los bandos partidistas y programáticos en la democracia representativa, ha desplazado el eje izquierda/derecha hacia los rincones, de tal manera que las categorías izquierda/derecha han sido subordinadas al eje correísta/anti-correísta.

Este campo dicotómico correísta/anticorreísta fue creado por la misma hegemonía correísta resquebrajada y por la recomposición política de la burguesía ecuatoriana en todos los campos: mediático, institucional, educativo y cultural. Los bandos mediáticos, estatal y no estatal, vendieron la idea de que Lasso estaba segundo y que era el principal contendiente. El poder dominante creó la noción política dicotómica correísta/anticorreísta.

La tarea del pensamiento crítico, del marxismo y de las organizaciones de izquierda que sobreviven es no sucumbir en este campo político maniqueo. En el eje izquierda/derecha, Moreno/Lasso representan a dos derechas, dos campos de clases dominantes que se disputan el poder y la gerencia estatal para administrar la acumulación capitalista. El campo político dicotómico correísta/anticorreísta es parte del fenómeno global de la “despolitización de la política”. Es decir, de la supresión del contenido ideológico conceptual y humano de la política, para convertir a la política en una mera herramienta tecnocrática y pragmática. Ubicarse en cualquiera de los dos campos, correísta/anticorreísta, y gane una u otra opción, hace que la presente situación populista rija una posición de derecha. Así, estamos ante la consolidación del populismo de derecha en el Ecuador (2).

1 Al hablar del eje o lente de izquierda/derecha lo hago en calidad de categoría teórica para comprender la realidad. Hablar de un eje correísta/anticorreísta tiene el mismo sentido. En las situaciones populistas es claro reconocer, por ejemplo en Argentina, peronistas/antiperonistas, pero asimismo peronistas de izquierda y derecha.

2 Véase mi artículo filosófico político en extenso INTRODUCCIÓN A LA HEGEMONÍA COMO ESTRATEGIA POLÍTICA. CRÍTICA A LA RAZÓN POPULISTA.

*Este artículo ha sido publicado por el autor en su blog personal http://jaimechuchuca.blogspot.com/