CHINA EN EL MUNDO: “La idea de que China está proyectando su poder no es cierto. No es el objetivo de estar aquí.” Entrevista a Qingzhu Huan*

Junio 07 de 2017

El profesor de la Universidad de Beijing, Dr. Qingzhi Huan participó en la jornada China – América Latina ¿nuevas dependencias, viejas resistencias?, llevado a cabo a inicios de mayo en la Universidad Andina, y apoyado por la Fundación Rosa Luxemburg. 

Entrevista realizada por Gerard Coffey

Cómo se ve China en un panorama geopolítico cambiante, en el que el poder de Estados Unidos está disminuyendo, y en el que ahora hay nuevos actores poderosos, un escenario que no ha existido desde los años 80 del siglo pasado.

Creo que incluso los académicos chinos dedicados al estudio de asuntos internacionales no estaban preparados para la velocidad del cambio. Durante mucho tiempo consideramos que China era un país en vías de desarrollo, que tenía un largo camino por recorrer para alcanzar a EE.UU. y los países europeos; pensamos que iba a llevar mucho tiempo. El difunto líder chino Deng Xiaoping siempre decía que le convenía al gobierno chino optar por un camino cauteloso, preocuparnos por nosotros mismos y no ser agresivos. Así que, durante mucho tiempo los políticos e intelectuales chinos tomaron las palabras de Deng como su biblia política: debemos desarrollar primero a nuestro propio país, mirando hacia adentro, antes que tratar de ejercer influencia hacia afuera, aunque ambos son importantes.

Pero las cosas han cambiado desde la época de Deng. El mundo es un lugar diferente, China es diferente.

En los últimos cinco años, bajo el nuevo liderazgo de Xi Jinping, el gobierno central ha cambiado muy rápidamente su estrategia, pasando de un perfil discreto y cauteloso a una estrategia internacional más proactiva. Las empresas chinas son sólo un aspecto de este cambio.

Durante mucho tiempo las empresas estatales no estaban interesadas en expandirse a otras partes del mundo, por ejemplo América Latina o África, porque para ser sincero, no habría sido una estrategia muy productiva de acuerdo con las reglas de la economía. Pero en los últimos años esto ha cambiado mucho, y eso explica la presencia visible en el mercado mundial de empresas estatales muy activas.

Por la larga historia sin interrupción de la civilización china, el pueblo chino tiene una visión de los acontecimientos muy extendido en el tiempo, cien años no es nada. Así que cuando las cosas cambian muy rápidamente esto debe crear confusión no solo fuera de China. De repente, hay un estado chino muy poderoso, una presencia importante en el mundo. Parece que la gente no sabe qué pensar o cómo abordar esta nueva realidad.

Es comprensible. Por el lado interno, los intelectuales chinos no estaban preparados para un cambio tan rápido, y creo que esto también es cierto para el público en general. Por un lado, gran parte de la gente común está muy orgullosa de lo que ha sucedido: que muchas empresas se estén expandiendo hacia el extranjero significa que China se está fortaleciendo.

Por muchos años acogimos empresas privadas de Europa y Estados Unidos, pero ahora somos nosotros los que enviamos nuestras empresas al extranjero. Por supuesto, hay debate sobre este aspecto de la estrategia nacional. En China el desarrollo sigue siendo muy desigual y aunque algunas áreas están muy desarrolladas -donde es difícil encontrar negocios fuera de los centros comerciales por ejemplo – si vas a la mitad de China, al oeste de China, eso no siempre es el caso. Todavía existen muchas áreas pobres, mucha gente pobre que pregunta por qué nuestros recursos nacionales no vienen hacia nosotros. Por qué salen del país en vez de venir aquí para ayudarnos a desarrollarnos. Ellos dicen que en Beijing la gente sólo piensa en cómo ganar dinero.

Es entendible.

Sí, por supuesto, y no son sólo los académicos sino los teóricos políticos que trabajan para el gobierno central quienes tienen que explicar a la gente por qué tantas empresas van al extranjero para poder ganar aún más dinero. Por otro lado, como usted sabe, la expansión de las empresas chinas en otras partes del mundo no siempre las ha llevado al éxito. No siempre ganan dinero con sus negocios, pero los periódicos no siempre publican estas historias. Si lo hicieran, habría aún más debate y crítica por parte del público. Esa es la visión china de las cosas, así que puedo imaginar que en África y América Latina hay otros puntos de vista.

Tengo la sensación de que en Estados Unidos la subida de China provoca mucho miedo. En los últimos 100 años EE.UU. ha sido el poder predominante y, por supuesto, no quiere que esto cambie. Sospecho que allá también existe el factor del racismo, la trasnochada idea del ‘peligro amarillo’, de un pueblo chino que pretende arrollar al Occidente.

Esto también es un factor en el que debemos pensar cuando pensamos en la relación entre China y África, China y América Latina en el sistema del mercado mundial y la relación entre las grandes potencias: China, Estados Unidos, la Unión Europea e incluso a veces Rusia. Estas relaciones, son un factor en las amistades entre China y los países latinoamericanos. Por ejemplo, cuando leemos el informe de investigación sobre relaciones económicas chino-latinoamericanas que está organizado por académicos estadounidenses, tenemos que preguntarnos si lo que dice se basa en hechos o si está influido por sus propios puntos de vista.

¿Es propaganda entonces?

No necesariamente propaganda, porque, obviamente, todo el mundo ve las cosas desde su propio punto de vista.

Pero tal vez hay una presión indirecta por parte del gobierno y los medios de Estados Unidos para que la gente vea los sucesos de cierta manera.

Incluso desde una perspectiva neutral es natural que los investigadores de China o de los Estados Unidos tengan su propia perspectiva sobre los acontecimientos. No quiero criticar ni a Estados Unidos ni a la Unión Europea. Pero desde el lado chino tenemos que pensar en eso. Por ejemplo, estoy bastante cauteloso respecto a algunos datos del informe de investigación de la Boston (Universidad de Boston). No creemos que cada detalle esté correcto.

El hecho de que China haya invertido mucho en América Latina y esté construyendo mucha infraestructura aquí puede muy bien confirmar el temor de Estados Unidos, porque ese país siempre ha considerado a América Latina como su propia esfera de influencia y ahora  existe otro actor importante en la región. Por parte de los países de la región, acostumbrados a los riesgos de dominación por parte de los Estados Unidos, esto ha sido visto como algo bueno, pero para los propios Estados Unidos es una amenaza.

Esto también intento enfatizar, que para China el interés en América Latina está relacionado con nuestras propias necesidades, pero en las formas en que podemos colaborar con los países latinoamericanos. Por lo tanto, cualquier análisis de la relación entre China y América Latina debería depender de ambos puntos de vista, el lado chino y el lado latinoamericano, para que podamos decidir si creamos lazos más profundos en el futuro, o no debemos ajustar nuestro modelo de colaboración.

Parece que China ha decidido que su estancia en América Latina será larga.

No en el sentido de que China está aquí simplemente para mantener a raya a Estados Unidos. Las empresas chinas y el capital chino vienen expandiéndose en el extranjero a gran escala durante un tiempo muy corto. Por eso todavía tenemos mucho que aprender; las empresas chinas vienen aquí con el pensamiento y la experiencia china y probablemente necesitan más tiempo para aprender de las formas locales de hacer las cosas. Por lo tanto, aunque no digo que las empresas chinas están funcionando perfectamente, con el tiempo y con las nuevas directrices establecidas por el gobierno chino, es probable que tengan mejores resultados en los próximos años, especialmente en lo que se refiere a la justicia social y la sostenibilidad ecológica.

¿Para usted la presencia china en América Latina tiene más que ver con las necesidades de su país y las necesidades de los países latinoamericanos que con una proyección del poder chino?

La idea de que China está proyectando su poder no es cierto. No es el objetivo de estar aquí. China es un país grande, tenemos mucho espacio geográfico para el desarrollo y, por supuesto, también tenemos problemas para tratar en casa, por eso no estamos interesados ​​en proyectar el poder fuera de China. Ese no es el punto. Lo que el gobierno y el pueblo chino quieren es enviar un mensaje, sobre todo a los países en desarrollo: no queremos ser una superpotencia como Estados Unidos o la Unión Europea e inmiscuirnos en asuntos de otros.

Dr. Qingzhi Huan es profesor del Instituto de Investigación sobre el Marxismo, Centro de Beijing para la Investigación sobre la Política Ambiental, Universidad de Beijing, China.