CONVENCIÓN Y CULTURA DE LA CORRUPCIÓN Por Lisímaco Velasco

Junio 28 de 2017

La  Convención Interamericana contra la corrupción fue suscrita por los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos, OEA,  el 29 de marzo de 1996, y el Ecuador es uno de los países signatarios de ella desde esa misma fecha. Ese instrumento internacional dispone en el Art. VII que: “Los Estados Partes que aún no lo hayan hecho, adoptarán las medidas legislativas o de otro carácter que sean necesarias para tipificar como delitos en su derecho interno los actos de corrupción descritos en el Artículo VI.1 y para facilitar la cooperación entre ellos, en los términos de la presente Convención.” .

Ese artículo que contiene 5 literales, señalando una cantidad de hechos considerados como delitos de corrupción, todos los cuales se han cometido en el Ecuador, puntualiza también en uno de sus literales: “c. La realización por parte de un funcionario público o una persona que ejerza funciones públicas de cualquier acto u omisión en el ejercicio de sus funciones, con el fin de obtener ilícitamente beneficios para sí mismo o para un tercero”

Solo con este par de líneas de la Convención queremos resaltar primero que los actos de corrupción son delitos, esto es que los corruptos son delincuentes; segundo, que el delito no es sólo por lo que se hace, sino por aquello que no se hizo en el ejercicio de sus funciones; y tercero, que puede no haberse llevado nada para sí mismo, pero que el delito existe porque permitió que se beneficie un tercero. No es suficiente decir yo no robé, el delito está en no haber hecho nada, en el cumplimiento de sus funciones, para evitar que otros se lleven.

Todo lo hasta aquí mencionado es de conocimiento público, su existencia, hay hechos ya reconocidos por los delincuentes que los ejecutaron, hay detenidos, hay acusados, hay procesados, y se pretende continuar engañando al pueblo ecuatoriano, diciendo que más adelante si es necesario se hará tal o cual cosa, bien lo expresamos en un chiste gráfico de hace unos días, que en la famosa cuna del conocimiento en Yachay habían descubierto la íntima relación existente entre las ratas y los pájaros de alto vuelo.

Y en ese mismo artículo VI de la Convención. en el siguiente literal señala también como actos de corrupción: “e. La participación como autor, co-autor, instigador, cómplice, encubridor o en cualquier otra forma en la comisión, tentativa de comisión, asociación o confabulación para la comisión de cualquiera de los actos a los que se refiere el presente artículo” y entonces la lista es larga y abultada, de autoridades cómplices y encubridoras, que como tales incurren en el mismo delito, sólo en la Asamblea Nacional tenemos enlistados cerca de un centenar, o acaso no están encubriendo a los corruptos. Caso no es notorio, público y evidente que por todos los medios se trata de tapar, de hacer lo menos posible, de apaciguar, de decir que no pasa nada, de que más adelante se hará si es necesario. Es suficiente con lo que dejaron de hacer en los pasados 10 años, para que todos esos que no evitaron el cometimiento de los delitos, estén hace mucho tiempo tras las rejas. La Comisión de Fiscalización dice que ya mismo van a hacer, están esperando pruebas, mientras se pasan en entrevistas y comprando joyas.

Pero además y muy importante, ya que Rafael Correa -pretendiendo minimizar el delito y encubrir a los delincuentes- dijo públicamente en la televisión que: “Las coimas no causan perjuicio económico al Estado” debemos recordarle al que decía “Yo sé lo que hago” que la Convención contra la corrupción señala en el Art. IX.- “… el delito de enriquecimiento ilícito, éste será considerado un acto de corrupción para los propósitos de la presente Convención”. Y que en el Art. XI.- Se consideran como actos de corrupción: “c. Toda acción u omisión efectuada por cualquier persona que, por sí misma o por persona interpuesta o actuando como intermediaria, procure la adopción, por parte de la autoridad pública, de una decisión en virtud de la cual obtenga ilícitamente para sí o para otra persona, cualquier beneficio o provecho, haya o no detrimento del patrimonio del Estado”. Así que no venga con el cuento de que las coimas no perjudican al Estado, porque igual son delitos de corrupción, y tienen que ir a la cárcel junto con cómplices y encubridores.

En el Ecuador si existía corrupción, pero en los últimos 10 años se ha creado una “cultura de la corrupción” y se ha rendido homenaje a la corrupción persiguiendo a los honestos. La corrupción está repartida entre las diferentes funciones estatales, que podría pensarse que la elevaron a categoría de política de Estado, el ex presidente Correa repitió 10 veces en cada una de las más de 500 sabatinas “Que nos roben todo menos la esperanza” y como desde las sabatinas se establecía la política a las instituciones del Estado, pasó de ser un eslogan a ser la consigna, y fueron muchos los que disciplinadamente la cumplieron; se hizo creer a la población que poniéndose camisas bordadas se tenía las manos limpias. Se le enseñó al pueblo que puede dejarse robar todo con tal que le dejen la esperanza, y finalmente eso es lo estuvieron haciendo durante 10 años, y recién cuando algunos de ellos ya se van, nos damos cuenta porqué hablaban de la década ganada, comenzamos a despertar y darnos cuenta que se llevaron todo, que queda solo la esperanza y que ese cuento no se recibe ni en el almacén ni en la tienda.

Como nos habían acostumbrado a la mentira de que ocupábamos el primer puesto casi en todo, en unas pocas el segundo lugar, y cuando en algo nos ubicaban en el tercero, eran las fuerzas satánicas que pretendían hacer daño al gobierno, encabezado por ángeles, arcángeles y revolucionarios. Mancillaron el significado de lo que es una revolución, la confundieron con corrupción, y ahora pretenden como el gato, echar tierra sobre ella, pero no hay suficiente para tanta podredumbre. Acostumbrados a los primeros puestos, parece que no nos llama la atención estar en el pelotón de élite de la maratón de la corrupción, y ahora si miramos el contexto internacional, desde la Asamblea y más autoridades de control se hacen todos los esfuerzos posibles, para también estar en el primer puesto del encubrimiento a la corrupción.

El refrán dice que no hay mal que dure 100 años, y le llegó su 24 de mayo, pero parece que todavía hay cuerpo que lo resista, y por eso es necesario recordar, que los corruptos no solamente son los prófugos y los detenidos, sino que igual de corruptos son los que todavía se mantienen ocultos, como igual de corruptos son los que ahora los encubren y protegen, son los que esperan pruebas y se hacen los/las desentendidos. La lucha anticorrupción los incluye a todos.