EL PAPEL DE LA BUROCRACIA CORRUPTA EN LA FORMACION DE UNA LUMPEM BURGUESIA Por Tomas Rodríguez León

19-09-2017

La corrupción se manifiesta  en el mundo político como contrabando, venta ilícita, negociación  torcida de bienes   públicos, ganancia personal o coima. La  ejercen sólo los que administran  poder,  porque corrupción sin poder o poder sin corrupción resultan excepcionalidades.  Siempre tiene   carácter económico y  denota  la moralidad alicaída del estado. La corrupción es un  cúmulo de oportunidades para los conectados en las esferas de decisión  y reporta  beneficio para sobornadores y sobornados.

Rafael Correa  llamó a esto  “negociación  entre privados”.  Un economista que  desconoce  un factor clave: la corrupción no es un agente de producción sino  daño al ciclo de generación productiva, no crea valor sino hurto, es por tanto  decrecimiento.

El robo o malversación  de la  propiedad pública  al ser dinero no productivo  traslada sus costes a la estructura social  y el valor sustraído contrae la economía, deforma lo producido  e infesta de parásitos el vientre de la sociedad.  Si este es el   efecto del soborno, y además los dineros reciben otros destinos distintos de las arcas fiscales, la plata que se llevan los corruptos no es dinero del Estado a secas, sino dinero que ha sido reducido de los potenciales valores presupuestados para  el ámbito social.
El dinero corrupto enriquece sin  pagar impuestos.  El  gobierno que encumbró la cultura tributaria  resultó el más corrupto.

En  la apropiación de bienes  en la  llamada época neoliberal se conjuntaron las porquerías públicas y privadas,   no  siendo en estricto  de carácter liberal o neoliberal aquellas fechorías,   porque la adquisición de bienes  públicos  a precios ínfimos tenían  como  destino inflar el capital especulativo  que  terminó consolidando no una burguesia neoliberal sino una lumpen burguesía. Es verdad que el  cambio de época, se ha intentado desde la burocracia corrupta una nueva lumpen burguesía

Una contundencia más; La sepsis moral  está en relación directa y proporcional al  catecismo ético  del poder,   los gobiernos más escatológicos son los que hablan de manos limpias y  son los más  propiciadores o   facilitadores para que  ocurra el suceso corrupto.

Ellos   dan  estructura e incentivos a  negociaciones políticas calculadas.  En  el caso ecuatoriano es evidente  que se ubicó en zona de robo a los actores  de la derecha económica a los cuales se delegó responsabilidades empresariales; esto no pudo nunca ser un comportamiento ingenuo de los gobernantes.

Otro factor facilitador es el hipercentralismo y el autoritarismo maniqueo que observa  a los otros sin dejarse observar. El estilo Correa es un gran propiciador de la corrupción.

Los funcionarios públicos corruptos asumen  riesgos, pero estos riesgos  no disuaden su práctica  que fácilmente se funcionaliza y  se articula a las rutinas administrativas,   si se tiene garantías mínimas para  su realización discreta, la maquinaria estatal por lo general exige generosidad y buen reparto,  racionalidad ejecutiva dirigida a  aumentar  beneficios y  saldos de oportunidad en  equidad  distributiva entre pillos

Los corruptos no tienen patria y siempre la lógica mayor  de la corrupción es transnacional y forma parte de un proceso acumulativo ligado al beneficio de empresas multinacionales que actúan como socios mayores, Odebrecht es un ejemplo típico que explica la expansión  de la empresa  capitalista,  que aporta  al atraso económico  de los países subordinados

En conclusión, los ingresos derivados de la corrupción son rendimientos financieros mezquinos que no aumentan la riqueza colectiva  y los hechos de corrupción omiten el bienestar comunitario. Bajo ciertas circunstancias el dinero sucio de la corrupción entra en el ciclo de realización del capital, es cuando  podría considerarse  como inicial  acumulación originaria, ahí el corrupto hace empresas productivas con una parte de lo robado pero esto es muy improbable, es mucho altruismo que extrema el  riesgo porque  estas cuentas no  caben  en las  cifras vigiladas y el dinero no cae del cielo ni de lluvia de boletos de la lotería

Finalmente, en el Ecuador la corrupción, creció mientras decrecía  la participación ciudadana;  el régimen correista al tiempo que hacía su década ganada,  desmovilizaba al pueblo, nombraba contralor y fiscal del gremio  y reprimía las veedurías. Así  se iban  acorazando los bandidos en el más completo desafuero

Algo huele a podrido en el reino de Dinamarca decía Shakespeare, mientras en nuestro Tahuantinsuyo  la podredumbre pestilente corroe  e infecta el ambiente, lesionando el conjunto de la maquinaria administrativa.

Bajo sospecha subyacen  las enfatizadas  directrices estratégicas con sus predicas de excelencia y efectividad. Las agendas  progresistas pierden credibilidad y embarran  el imaginario histórico de una izquierda con antecedentes de entregar su vida por los oprimidos. .No hay corruptos de izquierda lo que hay es izquierdazos e izquierdosos ambidiestros.