GUANTE DE SEDA Y GUILLOTINALOS PRIMEROS 100 DÍAS CON LENIN Por: David Valarezo*

                                     13 – 09- 2017

El balance de los primeros 100 días de gestión, a nivel mundial, ha servido a los diferentes analistas políticos para avizorar el talante que podría tener determinado gobierno durante el resto de su administración. El caso ecuatoriano no es la excepción, estos primeros días han ofrecido importantes señales sobre el estilo de gobernar de Lenín Moreno, una de estas es la fabricación de legitimidad.

 

Desde el primer día de mandato, la principal tarea del presidente ha sido revertir los imaginarios colocados en elecciones por los medios de comunicación privados: “ilegitimidad del gobierno” y “continuismo del anterior gobierno”. Moreno ha volcado todo su accionar a  fabricar legitimidad, empresa que ha rendido importantes frutos, tal como lo confirman algunas empresas encuestadoras que  lo colocan hasta en un 80% de aceptación de su gestión.

 

La fabricación de legitimidad se apoya en dos principales discursos: “dialogo nacional” y de “lucha contra la corrupción”, o el guante de seda y la guillotina, o más románticamente en los espíritus de Voltaire y Robespierre.

 

El guante de seda de Voltaire.-

François Marie Arouet mejor conocido como Voltaire fue uno de los más importantes filósofos de la ilustración quien impulsó el racionalismo y el humanismo, su obra se fundamentó en defender el “pacto social” como requisito para que la humanidad y cada ser humano proteja sus intereses.

 

El significante vacío pacto social o “dialogo”, construye una imagen antagónica a la de Correa; un sentido de bondad racional frente a la tozudez sectaria de su antecesor, el iluminismo frente al oscurantismo. Este discurso permite maniobrar a Moreno en una estrategia de alianzas, con el fin de sumar apoyos de los caudillos de la oposición y de esta manera acumular voces a su favor. Sea sobrevivencia política o frivolidad, el deponer a Correa del altar le ha permitido hacer frente a la progresiva crisis política que heredó.

 

En esta actitud “volteriana”, Moreno ha optado por sellar alianzas con todos los sectores incomunicados (al menos discursivamente), con el anterior presidente, desde  varios movimientos de la sociedad civil de los sectores populares, las viejas castas de privilegiados como oficiales militares, hasta los mayormente identificados con la derecha tradicional, banqueros, cámara de comercio, dueños de medios de comunicación etc., la lista de los enemigos de la revolución ciudadana es interminable.

 

Al dialogo nacional de Carondelet, están invitados todos y todas, a excepción de los sectores “más radicales” del correismo, ellos no entran a la fiesta, porque ahora ellos son quienes ocupan el actor antagónico de este relato, “el otro”, los enemigos del dialogo.

 

La guillotina en manos de Robespierre.- ¡el rey debe morir para que el pueblo pueda vivir! Célebre frase de Maximiliano Robespierre, jacobino abanderado de la lucha contra la corrupción de la revolución francesa, con Robespierre luchando contra la corrupción se decapitó a medio París, ley marcial que hasta el mismo revolucionario terminó por probar.

Moreno está dispuesto a gobernar los cuatro años por lo que ha decidido realizar una cruzada contra el ex presidente, exiliarlo de todo centímetro de poder, está dispuesto a guillotinar todo rastro y espacio que pueda reclamar su  ahora némesis. Conocedor por dentro de la revolución ciudadana, sabe que la fuente de poder del exmandatario radicaba en la construcción de su legitimidad (imagen) y en el control de la opinión pública. Correa sin el aparataje propagandístico quedaría anulado.

 

Para ello Moreno debe servirse de quienes fabrican la opinión pública, los medios de comunicación privados;  con ellos tejen un protectorado mutuo, Moreno entrega la tutela de la agenda de opinión a los medios, y estos a cambio,  deberán apuntar todas sus armas contra el correismo, sus esbirros, comensales y fanáticos, quienes son sus potenciales conspiradores.

 

Pero la guillotina debe seguir haciendo justicia, ahora representada por una consulta popular, la cual se encargará de defenestrar a todas las autoridades nombradas por el consejo de participación ciudadana, esta es la lista negra de Robespierre que hará rodar más cabezas. La consulta popular mataría, podría tener dos bondades, “dos pájaros con un solo tiro”, por una parte remover de las instituciones del Estado todo rastro de autoridades a fines de Correa, y por otra repartir o distribuir el aparato del Estado a las contrapartes del dialogo nacional que más pronto que tarde pasarán factura por su apoyo.

 

En medio de estos dos espíritus han transcurrido los primeros cien días con el presidente Moreno; entre los discursos del dialogo con el Ecuador que no lo votó (aunque si lo botaría), y la guillotina a los conspiradores y corruptos.  Se ha priorizado el remediar la crisis política y se ha postergado la atención al problema económico, el cual está en manos de un consejo productivo consultivo (que posiblemente daría prioridad a los intereses de los grupos económicos antes que en la economía de los sectores populares). De igual manera en el tenue cumplimiento de las ofertas de campaña como por ejemplo entrega de viviendas, creación de empleos, entrega de créditos, cupo a todos los estudiantes a las universidades públicas, que ha sido lento.

 

Esta parsimonia podría deberse a que el gobierno está  esperando acumular más capital político con la consulta popular, para que una vez que se cuente con todas todas las voces de apoyo, se intervenga con medidas que zanjeen la cuestión económica.

 

Una cosa es cierta, la política no es el arte de contentar a todos, por lo que el dialogo en algún momento deberá concluir y lo hará polarizándose hacia alguna tendencia, las medidas para solucionar la cuestión económica, terminarán magullando a un lado más que al otro, aquí la duda ¿serán los sectores productivos o el pueblo y los trabajadores lo que se lleven la peor parte?

**Abogado, Politólogo Universidad Central del Ecuador, Maestrante en la Universidad Andina Simón Bolívar sede Ecuador; periodista comunitario