LENIN Y GRAMSCI: EL PARTIDO LA CLASE OBRERA Y LA INTELECTUALIDAD Por Tomás Rodríguez León

Un partido revolucionario tiene proyecciones más que pedagógicas, políticas y de poder. Pero lo pedagógico subyace en su accionar porque la revolución es una ilusión educativa, una utopía cultural. La revolución rusa leninista no evadió estas responsabilidades, a la hora de evitar o saldar fisuras entre la moralidad que se establece en la pugna por el poder o, el acto gobernante y la direccionalidad que es parte del que hacer pedagógico, la disciplina gana a la persuasión cuando se presentan hechos sobresalientes.

Pese a los esfuerzos democráticos, los partidos comunistas y socialistas desde antes de Lenin, propiciaban más energía gobernante, que didáctica política, alimentando valores liberales con vicios jerárquicos. Los intelectuales de la organización autores de lo pedagógico cultural, en muchas ocasiones gobernaron sin previo acuerdo o escuela hegemónica. La paradoja es que los intelectuales presumieron siempre de liderazgo moral cuando estuvieron al mando, pero carentes de poder.

Las organizaciones marxistas se alimentaron con obreros e intelectuales, dualidad que fue recreando disciplina o pensamiento. La democracia obrera como dogma o discurso nunca fue solo pedagogía, a la hora de ejercicios correctivos contra la sociedad burguesa, se doto de elementos doctrinarios a sépticos y duros, donde el intelectual orgánico interpretó contextos presumiendo análisis predictivos y catecismos morales. Así, la paradójica contradicción entre dictadura del proletariado y democracia fue corolario de percepciones hermenéuticas, éticas y estéticas solo de teóricos. Lenin y Rosa Luxemburgo con menos conflictos, hablarán de dictadura democrática del proletariado.

Al ser la oferta de revolución un hecho intelectual con obligadas elaboraciones mentales, la intelectualidad fue jerarquía piramidal, a veces tolerante a veces despótica. Para desestructurar esta vertiente, Lenin propuso hacer mayoría de obreros sobre los intelectuales. No obstante, esta mayoría será a su vez una minoría si se revisa el universo general de los entornos. En la versión leninista, cuando las masas obreras son sometidas a una incesante explotación y no pueden desarrollar sus capacidades humanas, lo más característico para los partidos políticos obreros es justamente que sólo pueden abarcar a una minoría de su clase. El partido político puede agrupar tan sólo a una minoría de la clase, puesto que los obreros verdaderamente conscientes en toda sociedad capitalista no constituyen sino una minoría de todos los obreros. Por eso nos vemos precisados a reconocer que sólo esta minoría consciente puede dirigir a las grandes masas obreras y llevarlas tras de sí[1].

Para Lenin, el militante obrero superado en la dialéctica de las clases a través de su rol en el partido debe corresponder a las necesidades históricas y objetivas de las demandas de la realidad. Lenin recurre a la pedagogía política como un recurso para elevar la conciencia. En otro momento Stalin hará un reduccionismo organicista del leninismo subsumiendo el rol educativo al debate que restringirá la conciencia a la disciplina ordenada por un fatalismo esquemático y determinista, donde todo sacrificio es mínimo ante la historia. Para Trotski, el arte de la organización está en el estilo múltiple de fracciones que debaten y coexisten. Por sus consecuencias políticas, Trotski se aproxima a la pedagogía de la acción, óptima y atractiva para la intelectualidad, pero, que por su falta de organización será poco atrayente a una clase obrera rigurosamente disciplinada por el trabajo.

Con Grasmsci, en el partido empieza una nueva reforma y en su capacidad moral frente a la sociedad tienen cabida los intelectuales, porque “La supremacía de un grupo social se manifiesta de dos modos, como «dominio» y como «dirección intelectual y moral»[3] quizás el muy entusiasta Gramsci cree que los fantasmas de la dominación se destruyen con el intelecto, cuando es una verdad que también suelen consolidarse haciéndose del poder. Pero al igual que Lenin, el italiano se ampara en la clase obrera como ente de purificación y para ello surge la propuesta de bloque histórico.

El bloque histórico se presenta como el vínculo orgánico entre estructura y superestructura interviniendo el pensamiento crítico como marco de acción entre la dualidad de los intelectuales orgánicos y la clase obrera. Los factores subjetivos: símbolos, mitos y lenguaje promueven convergencia donde el pensamiento consciente asoma descifrando enigmas, decodificando imágenes y, junto al proletariado objetiva proyectos tangibles revolucionarios. Proletarios conscientes e intelectuales morales ven al estado con sus mecanismos de control y castigo como el mayor represor de la subjetividad y lo confrontan prefigurando la sociedad socialista y democrática. El bloque histórico clase obrera-intelectualidad, afirmará su contundencia desarrollando una nueva subjetividad humanizada con otros aliados, estos siempre que no estarán en las esferas del poder político instalado sino en la base llana de la sociedad, es ahí donde Grasmsci desarrolla el concepto de sociedad civil. En esta convergencia, la sociedad civil no es una categoría ajena a la lucha de clases sino una composición social de alianza direccionada desde la clase obrera y su partido.

Los sindicatos se conforman como puerto de arribo de la clase obrera, el Partido al no ser gremio, aglutinara un sector de la clase o de la sociedad, consciente y revolucionaria contra el capital. La presencia del intelectual orgánico debe revelar un “espíritu de escisión” y rechazo a la institucionalidad burguesa. Así lo entienden Lenin y Grasmsci, ellos, marxistas no intelectualistas verán a esta élite cómo aliados, siempre que se revelen contra las clases dirigentes. El bloque histórico se anticipa al concepto sociedad civil y en conjunto, todo tributa al hecho revolucionario. Hoy, los postmodernistas llevan el desagregado concepto de sociedad civil al nivel de categoría conceptual y fin político, con esto, logran al menos teóricamente la transformación de Grasmsci de revolucionario a inofensivo reformista social.

El paso de las subjetividades del intelectual pasivo al servicio del estado burgués para asumir la condición de intelectual orgánico de la clase obrera construye otro momento ético-político. Ello significa el tránsito de lo objetivo a lo subjetivo y el paso de la necesidad a la libertad, el intelectual asimila mejor el contenido del objetivo liberador y se libera espiritualmente aportando a la construcción del devenir[5].

 LENIN, GRAMSCI Y EL PARTIDO INSURRECCIONAL

El triunfo de la revolución en Rusia provoco crisis profundas, hay quienes como Stalin veían el triunfo de la revolución como efecto del bolchevismo y quienes como Lenin y Trotski adjudicaban a los soviets y al movimiento obrero su protagonismo histórico, la vertiente centralista democrática en lectura estalinista asumía una ortodoxia dogmática que en los hechos contradecían el espíritu de los soviets.

El partido Comunista de Grasmsci, vive el conflicto de transición de leninista a estalinista, pero Grasmsci, a diferencia de Lenin, está situado en una época de recesión histórica, el partido de vanguardia está en la retaguardia defensiva contra la arremetida fascista. Su propuesta será por ósmosis una propuesta orgánica más democrática y más aglutinante. Por ello, cree necesario cambiar el maximalismo del partido y buscar un tipo de organización abierta, en claro contraste al modelo estalinista y al modelo liberal occidental, ambos de tipo cerrado y opaco, con programas fijos o estructuras rígidas.

La posibilidad de la transformación de la conciencia de los trabajadores fundamenta la pedagogía leninista y así el enfoque de Grasmsci. La situación revolucionaria engendra un estado de ánimo alentando a las masas para que se integren a la discusión. Los obreros conscientes tendrán que encargarse de ello, organizando la discusión y presionando a los de arriba (Grasmsci). El rol del partido como agente consciente de los procesos históricos, jamás es desestimado por el italiano.

Según Lenin: “el partido puede agrupar tan sólo a una minoría de la clase los obreros conscientes en sociedad capitalista no constituyen sino una minoría; sólo esta minoría consciente puede dirigir a las grandes masas obreras y llevarlas tras de sí”.

La teoría leninista de la organización intenta llegar a la dialéctica interna, en formación de la conciencia política, de clase, que puede llegar a ser totalmente desarrollada únicamente durante la revolución misma, pero bajo la condición de que se haya comenzado a desarrollar antes de la revolución. La categoría de la organización revolucionaria, formada por obreros e intelectuales que realizan una actividad revolucionaria, y que están educados, al menos parcialmente, en el marxismo. (E Mandel)

LENIN, GRAMSCI Y LA REVOLUCION

La revolución mundial fue una entelequia resultado de la defensa del socialismo en un solo país, que hizo de los partidos comunistas, instrumentos para la defensa la URSS. Después, con el ejército rojo eliminando a Hitler, ya casi no hacían falta los PC, asoma un nuevo concepto: “revoluciones desde arriba y desde afuera”. La lógica redentora fue demasiado lejos de las concepciones marxistas clásicas que veían y ven la revolución como un fenómeno dialectico endógeno a la naturaleza de las clases. La visión idealista y redentora que ya fue denunciada por Marx y Engels en su crítica a los socialistas utópicos fue recuperada por el estalinismo y luego se re edita en los populistas neo socialistas

Nada caracteriza mejor la recuperación del lenguaje estalinista que el paternalismo del estado benefactor y la visión misericordiosa y su revolución ciudadana. Un auténtico porrazo contra Grasmsci, quien fue opuesto al rol redentor de las prácticas de destrucción/construcción desde arriba del orden social, la revolución deberá forjarse desde abajo. Enemigo de los sistemas cerrados, principios en dogma, abstracciones y verdades concluyentes, Grasmsci concibe la autonomía como modelo de gestión humana y política, siendo su concepción del mundo y de la historia, una versión humanizada del marxismo que al igual que Rosa Luxemburgo y años después el Che Guevara, verá en el eje: conciencia y educación de las masas, la asunción consciente individual y colectiva, la fortaleza y distinción de una realidad revolucionaria y nueva. Un modelo pedagógico.

Educar a las masas para construir la historia es una contribución de fondo al marxismo, una propuesta metodológica que reinterpreta el sobrepeso del objetivismo científico, producto de una irrefutable versión de la economía política de Marx. Modelo que convoca a un nuevo subjetivismo de base anti-determinista, que Engels y Marx ya anunciaban tiempos atrás (los hombres los que hacen la historia) Otro acercamiento entre Grasmsci y el Che. La filosofía de la praxis es una teoría de la constitución de los sujetos políticos en agentes sociales de cambio

El fundamento de la revolución socialista no se establece en el hecho insurreccional nada más, ni su éxito en la preservación del poder. La revolución es transformación de las relaciones de producción y transformación de la sociedad y el hombre. La revolución necesita de la hegemonía democrática mucho más con la revolución triunfante porque la misma será la argamasa que cohesiona el bloque histórico, verdad ideológica, que evitará una dictadura de partido y minimizará e incluso hará innecesaria la dictadura del proletariado. La concepción de dictadura del proletariado en Grasmsci es normativa no doctrinaria, punto de vista semejante al de Rosa Luxemburgo para quien la libertad reservada a los partidarios del gobierno o a los miembros del partido, no es libertad.

Hegemonía democrática es participación decisoria en los espacios organizados de la sociedad; política, sindicato, escuela, familia. Un grupo social pierde hegemonía, cuando crea exclusiones de pensamiento por falta de ejercicio educativo o por desconocimiento del otro como interlocutor. El proletariado en el poder no puede dejar de interlocutar con los propios y ajenos, debe persuadir, concienciar y sostenerse democráticamente, forjando evidencias de organizar una sociedad superior, que como decía Gramsci va volcando corazones y cambiando la mentalidad de la mayoría.

El modelo estalinista intentó un esquema no hegemónico sino dominante que no cohesiono bloque histórico alguno, abrió brechas incluso en el seno de la clase obrera. Cuestionó su rol de clase dirigente, subsumida más bien al ejercicio de dominio de la casta del partido (Hungría; Checoslovaquia, Polonia, los casos más trágicos) no integro a la sociedad y desintegro el sistema. Un retroceso para el socialismo fue el ensayo estalinista y será cualquier otra experiencia que emerja como dominación y no como construcción hegemónica, que desde las leyes de la dialéctica se expresará contundentemente. Todo proceso sin consenso, hegemonía o democracia no será viable y tendrá éxito temporal. Estratégicamente se volverá vulnerable con un tiempo histórico limitado (en la URSS duró 60 años en Ecuador 3 meses) y el fracaso no será solo de una casta dirigente pues arrastrará una tendencia, retrasando la necesidad del cambio. Efecto de impostura que provocará pérdida de confianza de amplios sectores a la proyección revolucionaria.

Esta disgregación entre lo social y lo político reforzará el papel represivo del Estado y necesitara de su momento apocalíptico para sostenerse. Lo grave será que. en la conciencia colectiva, puede que quede la imagen de fracaso del socialismo y no de la impostura. En Grasmsci el rol del estado no admite más definición que la de Marx “Las leyes de la historia estaban dictadas por la clase propietaria organizada en el Estado. El Estado fue siempre el protagonista de la historia, porque en sus organismos se concentra la potencia de la clase propietaria la cual se disciplina y se unifica, por sobre las disidencias y los choques de la competencia, para mantener intacta la condición de privilegio en la faz suprema de la competencia misma: la lucha de clases por el poder, por la preeminencia en la dirección y ordenamiento de la sociedad”.[7]

GRAMSCI Y LA CONCEPCIÓN PROLETARIA

El neo socialismo ausenta el marxismo y falsifica a Grasmsci elevando un discurso que prescinde de la concepción proletaria del socialismo, deshace la noción clase obrera-vanguardia, e incluso se orienta a combatir toda secuela del pensamiento obrerista subyacente. Será clásico observar cómo se combate a la clase obrera y al movimiento sindical desde la tendencia ciudadana. Para despecho de los “ciudadanos” en Grasmsci, solo con la destrucción del viejo Estado burgués puede nacer el nuevo Estado proletario y este se define así:

“El Estado proletario no es la seudodemocracia burguesa, forma hipócrita de la dominación oligárquica financiera, sino la democracia proletaria que emancipará a las masas trabajadoras; no el parlamentarismo sino el autogobierno de las masas a través de su propio sistema de representación (…) La forma concreta del Estado es el poder de los Consejos y de las organizaciones del mismo tipo”[9]

En su momento, Grasmsci es un marxista ortodoxo y en la línea de Marx se valora el rol las masas obreras y el lugar de diseño para el nacimiento de la hegemonía: es la fábrica. La dialéctica de la lucha de clases, en la misma proporcionalidad de la relación hegemonía – estado como expresión de dominación. ¡Qué curioso¡ los ciudadanos quieren hacer su revolución desde el estado dominante.

La clase obrera, vuelve a la realidad del capitalismo mundial, la confrontación de clases está en las nuevas relaciones de producción y la proletarización del conjunto social es una verdad inocultable. El llamado poder ciudadano construido como producto de la sociedad civil tal y como se está generando ya no es una quimera sino una falsedad, es una proyección corporativa del estado dominante que busca espacios para consolidarse. La represión a la clase obrera y la anulación de su rol dirigente social son aproximaciones al fascismo y no al socialismo.

Desde Grasmsci ni siquiera la sociedad civil en abstracto garantiza la construcción de hegemonía en concreto, ese es un rol de la clase obrera desde una experiencia semejante a los soviets como consejos de Fábrica. Los de Turín serán el eje de propuestas alternativas frente a las desviaciones de las instituciones de la democracia burguesa. El rol de los consejos de fábrica será; fortalecer la conciencia de clase, formación y educación democrática de los trabajadores, unidad y responsabilidad de vanguardia, es decir hegemonía.

Los consejos de fábrica de Gramsci al igual que los soviets de Lenin y Trotski, grafican una manera legítima y alternativa de disciplina laboral y social que, aseguran a los trabajadores el desarrollo máximo de sus iniciativas y capacidades, como productores y militantes de la sociedad. La clase obrera es para Lenin y Grasmsci, la portadora de un orden socio-económico alternativo que anticipa la libertad. La estructura de este modelo de Estado emerge desde abajo, desde los trabajadores. La relación que propone Grasmsci de vínculo entre partido y clase, está cifrada en la relación: partido y consejos de fábrica. Es la misma propuesta bolchevique soviética en la revolución rusa; una función de coordinación para la acción, una relación de co-gobernabilidad, donde si bien el partido es el agente consciente, las masas son las decisorias.

Toda dominación del partido será una regresión porque se ausenta el rol protagónico de la vanguardia social y, al hacerlo, sacrifica las prácticas emancipadoras retornando al elitismo tradicional de las clases dirigentes. Esta es la esencia de la filosofía, de la praxis y la concepción de hegemonía como creadora de una nueva cultura democrática que se construye a partir de un bloque intelectual moral.

Son los consejos de fábrica o los soviets, la base teórica y conceptual que configura el nuevo estado y la nueva sociedad, sin ellos, sin su ejercicio pleno de participación, el socialismo no será tal. “El consejo de fábrica es el modelo del Estado obrero. Todos los problemas inherentes al Estado proletario son inherentes a la organización de los consejos. En uno y en otro el concepto de ciudadano desaparece en beneficio del de compañero: la colaboración para producir bien y útilmente desarrolla la solidaridad y multiplica las relaciones de afecto y de fraternidad. Cada uno es indispensable, cada uno está en su sitio, tiene una función y un puesto. Aun el más ignorante y más atrasado de los obreros, aun el más presumido y más “legalista” de los ingenieros termina por convencerse de esta verdad en los ejercicios de la organización de la fábrica; todos terminan por adquirir una conciencia comunista para entender el gran paso adelante que representa la economía comunista sobre la capitalista.”[11]

Y respecto a la conducta de la militancia sesgada en el modelo “partidista” que puede incluso reducir el rol de conducción de los trabajadores y forzarlos a un imaginario simbólico siempre suplantado por el vanguardismo, además único, dirá Grasmsci:

“Hasta ahora los comunistas italianos anduvieron a tientas; las masas proletarias italianas, comprenderán que la “máquina” de la revolución es el sistema de los consejos, el proceso de desarrollo de la revolución es señalado por el surgimiento de los Consejos, y, es señalado por el hecho de que las masas populares reconocen en el sistema el órgano de gobierno de las masas, de los hombres y de la producción industrial y agrícola y determinarán con su indiferencia con su pasaje de psicología política, a la atrofia de las formas políticas actuales, la muerte histórica de la democracia burguesa.”[12]

El marxismo, el leninismo y también el pensamiento Grasmsci son en nuestros días una oportunidad para pensar en democracia y libertad desde el comunismo. Quizás sea desde una perspectiva libertaria, la última oportunidad del estado. La heterodoxia gramsciana-leninista con espíritu iconoclasta no ambicionara modelo único, es tan solo una propuesta que se adiciona al debate luego de los fracasos y las reiteraciones de la utopía libertaria. El marxismo omitió tratar a Grasmsci como un teórico y al no legitimar su elaboración fue reinterpretado por el oportunismo sobre todo en el repliegue del socialismo europeo.

El campo de la disidencia o la abjuración del partido no era apto para el teórico italiano y el de la excomunión no era prudente para el oficialismo soviético y en este entablado con rejillas fue quedando espacios para la impostura. El retorno a las fuentes primarias del humanismo marxista, a su visión antropológica es el mejor camino para reencontrarse con Grasmsci y Rosa Luxemburgo sin caer en el economicismo o el fatalismo y sin ser completamente expuesto al voluntarismo. La propuesta de Grasmsci nace entre las dos vertientes de fuerza del marxismo: la voluntad y la fatalidad, y nos insiste en la invitación a encontrar en el socialismo un modelo de desarrollo humanizado y democrático.

El nivel de conciencia, nivel educativo, posibilidad de cambio y sostenibilidad del cambio, son premisas de reflexión en el problema del poder. La revolución es una ruptura, salto histórico forjado también desde la voluntad en momentos en que los trabajadores aún tienen interiorizado el orden capitalista, por lo tanto, la trasformación de la voluntad en una nueva racionalidad que intenciona futuro, será un hecho necesario que solo lo puede cubrir un eje de acción consciente, un provocador de vanguardia; el partido.

La tarea de la revolución proletaria no es solo modificar las instancias representativas del Estado liberal, su función es potenciar el autogobierno de los trabajadores. Son ellos quienes deben ejercer sus funciones como productores libres y asociados creadores (Engels-Gramsci)[13] el dialogo de clase y partido será una construcción de democracia de nuevo tipo que empuja la historia. Grasmsci y el Che superan la dicótoma de voluntad y fatalidad. “La historia es al mismo tiempo libertad y necesidad. Las instituciones, en cuyo desarrollo y actividad se encarna la historia, nacieron y perduran porque tienen un deber y una misión para realizar. Surgieron y se desarrollaron determinadas condiciones objetivas de produc­ción de los bienes materiales y de conciencia espiritual de los hombres” (Gramsci).[14] el Estado se equivoca… Cuando una de esas equivocaciones se produce, se nota una disminución del entusiasmo colectivo por efectos de una disminución cuantitativa de cada uno de los elementos que la forman, y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes; es el instante de rectificar (Che Guevara)

La retórica elitista del estado da por sentado, que las masas son incapaces de decidir. En la construcción del socialismo, el error puede repetirse, exagerando el rol del partido en el protagonismo de los cambios. El proyecto de un cambio radical, no se queda sólo en la política, la cultura, la filosofía. El proletariado en la construcción, re construcción de la utopía será vanguardia o no lo será

BIBLIOGRAFIA

  1. Aguilera, de Prat, C. R., Gramsci y la vía nacional al socialismo
  2. Buci-Glucksman (1975) “ Grasmsci Pasado y Presente
  3. Grasmsci, Antonio (1975). Los intelectuales y la organización de la cultura. México: Juan Pablos Editor
  4. Grasmsci A”El problema de la dirección política en la formación y el desarrollo de la nación y del Estado moderno en Italia”, e “A­NTOLOGIA”
  5. Grasmsci Antonio, Quaderni del carcere
  6. Grasmsci Antonio. Cultura e lotta di classe.
  7. Grasmsci, “La conquista del Estado”, en L’Ordine Nuovo
  8. Gramsci A”Democracia obrera”, en L’Ordine Nuovo, , en AN­TOLOGIA
  9. Grasmsci Antonio. Il rivoluzionário qualificato. – Idem
  10. Gramsci, A Note sul Machiavelli sulla política e sullo stato moderno
  11. Guadalupe Espin “Lucha de Ideas en el Pensamiento Gramsciano”
  12. Nicolas Luhmann / Talcott Parsons ”la teoria de los sistemas”
  13. Luxemburgo Rosa La revolución Rusa Obras Escogidas
  14. Luxemburgo [1] Rosa Reforma o Revolución Obras escogidas
  15. Ernesto Che Guevara el socilsimo y el hombre en Cuba
  16. Ernest Mandel teoría leninista de la organizacion
  17. Federico Engels el Anti During
  18. Portantiero Juan Carlos Grasmsci y la crisis cultural del 900: en busca de la comunidad www.robertexto.com