EL PROFETA PPK. Por Francisco Escandón Guevara

06 de enero 2018

Parece profecía el comentario del mandatario peruano, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), quien junto a su par de Ecuador manifestó en una reunión binacional que: “es una profesión peligrosa ser presidente”.

Y es que la suerte de Dilma, Lula, Ollanta Humala, Alan García, Toledo, Jorge Glas y otras personalidades latinoamericanas es coincidente en cuanto están procesados, sentenciados o destituidos por su participación en actos de corrupción.

El listado de privados de la libertad sería mayor de no mediar órganos de justicia y control cómplices y sumisos, pues los delitos derivados de las obras contratadas con Odebrecht significan millones de dólares de pérdidas. Y el caso es apenas una referencia que ayuda a dimensionar los prejuicios acumulados en cuestionados negocios con China: uno de los principales prestamistas, contratistas, inversionistas y socios comerciales de los países latinoamericanos.

Además del atraco generalizado de los dineros públicos, hay un denominador común en los gobiernos de estas latitudes (sean neoliberales ortodoxos o del socialismo del siglo XXI), más allá de sus palabras, sus actos apuntalaron la creciente acumulación monopólica, la modernización de  infraestructuras para la producción, la expoliación de las riquezas naturales, la renegociación de la dependencia, el creciente endeudamiento público, el retorno a las privatizaciones y la precarización laboral, etc. Todas estas políticas son la expresión concreta de regímenes capitalistas y pro imperialistas; es hora de llamar las cosas por su verdadero nombre.

Ahí las causas originales de las crisis que son la matriz de la corrupción. Ellas junto a una coyuntura de bajos precios de las materias primas, produjeron un cóctel explosivo que en pocos meses cambió la correlación de fuerzas en el subcontinent, dando paso a un nuevo escenario: extinción de los gobiernos autodenominados alternativos, reposicionamiento político-electoral del viejo neoliberalismo, y grandes perspectivas de reanimación de la movilización social y popular independiente de las dos facciones burguesas.

Mediatamente es posible una etapa de ingobernabilidad e inestabilidad, implicando que para las clases poderosas será complejo ejercer el poder en estos países, que las contradicciones interoligárquicas se profundizarán, ya que las luchas populares experimentarán niveles de unidad, conciencia y masividad que podrían ser determinantes para su victoria.

En la subregión transciende una crisis política: las frágiles instituciones de los estados están cargadas de incredulidad, el peso de las deudas públicas nos aproxima a catastróficas crisis económicas, los sectores burgueses negocian el reparto del poder y la libertad de sus antiguos caudillos. Todo esto mientras la movilización de los pueblos obliga sanción a los corruptos.

Así al tiempo que el profeta PPK tuvo que pactar su permanencia en el poder a cambio del indulto a Fujimori, miles de peruanos rechazan esa decisión; en el Ecuador el correísmo será sepultado en las urnas con la Consulta Popular y la destitución del vicepresidente Glas. Allí un par de ejemplos del nuevo escenario continental.

La repulsión a la corrupción y la impunidad es general en Latinoamérica, y esa subjetividad debe transformarse en un proyecto emancipatorio social y nacional que unifique a las clases trabajadoras, a la juventud y a los pueblos en hacer posible su propio poder.

 

Blog:  fescandonguevara.wordpress.com