ESTUDIANTES Y SOBREVIVIENTES: ¿UNA NUEVA FUERZA SOCIAL EN LOS ESTADOS UNIDOS? Por Michel Laforge

Marjory Stoneman Douglas High School student Delaney Tarr speaks at a rally for gun control at the Broward County Federal Courthouse in Fort Lauderdale, Florida on February 17, 2018. Seventeen perished and more than a dozen were wounded in the hail of bullets at Marjory Stoneman Douglas High School in Parkland,Florida the latest mass shooting to devastate a small US community and renew calls for gun control. / AFP PHOTO / RHONA WISE (Photo credit should read RHONA WISE/AFP/Getty Images)

24 de febrero 2018

Luego de que 17 jóvenes estudiantes de una escuela secundaria de la Florida fueron asesinados y 14 más heridos por un ex-estudiante de 19 años, se reactivó en Estados Unidos la discusión nacional sobre el fenómeno de tiroteos en escuelas y el control de las armas.

En un escenario ya bien conocido, surgieron las reacciones inevitables: ¿cómo es posible que un joven descrito como inestable, con problemas emocionales, haya podido comprar de manera totalmente legal un arma semiautomática, diseñada para la guerra, el AR-15? Numerosas voces prominentes se levantaron en el país para solicitar algún tipo de control sobre la venta de armas, en particular cuando son semiautomáticas.

Las voces del sector conservador, que tradicionalmente ha luchado por sacralizar la ‘segunda enmienda’ de la Constitución, que asegura el derecho de los ciudadanos a portar armas, también se levantaron para expresar sus condolencias. Ofrecieron sus ‘pensamientos y oraciones’ insistiendo al mismo tiempo que era imprescindible ‘no politizar el debate’ y dejar un tiempo prudencial para que la nación pueda terminar su período de duelo.

Sin embargo, esta vez es distinta. Algunos estudiantes sobrevivientes expresaron empezaron a expresar su rabia y desesperación, dirigiéndose en particular a los representantes políticos que permiten una legislación muy débil relacionada con la posesión de armas. En la Florida es más fácil comprar este tipo de armas que una pistola. Cuestionaron abiertamente las posiciones públicas de estos representantes, rechazando el hecho de que sólo ofrecieron ‘plegarias y pensamientos’, y recordándoles que muchos de ellos habían recibido fondos de la NRA (National Rifle Association), el lobby ultra-conservador que defiende la libre circulación de armas, y que financia masivamente a aquellos políticos dispuestos a defender su ideología.

En un evento sin precedentes de catarsis nacional, transmitido por la cadena CNN, tres senadores, representantes del Estado de Florida se reunieron con algunos de esos estudiantes sobrevivientes y padres de familia para discutir públicamente algunas medidas para evitar este tipo de masacre en los Estados Unidos. Estos jóvenes, recibidos también en la Cámara de Representantes de la Florida y por el mismo presidente Trump, se han convertido ahora en los nuevos héroes de la nación. Su discurso está lleno de sentido común (“cómo es posible que uno no pueda entrar con una botella de agua en un avión, pero un joven pueda entrar con un arma semiautomática en un colegio?”) sin ser ingenuo (en particular, sobre las posiciones de aquellos senadores que recibieron financiamiento de la NRA). Exigen acciones, y no más debate.

Frente a esta situación, en lo que parece una movida inhabitual para un sector que enfatiza la ley y el orden, el lobby conservador ha enfocado sus críticas hacia el FBI. Lo Culpan a la institución por no poder identificar a tiempo algunas señales (como un post en Facebook donde se definía como un ‘tiroteador de colegio’) que anunciaban que el joven iba a pasar de las palabras a la acción. También han surgido críticas a algunos agentes de la policía local por no haber ingresado inmediatamente al colegio cuando ya había estallado el tiroteo.

Uno de sus clásicos argumentos de defensa de estos grupos pro armas (‘frente a dementes armados y peligrosos, se necesitan más armas para defender a la gente inocente’) ha sido retomado públicamente por el propio presidente Trump, quien ha sugerido que se deberían armar a los maestros en las escuelas.

Existen, sin embargo, señales esperanzadoras en la lucha del ciudadano común contra los grandes ‘lobbys’ que socavan el funcionamiento de la democracia en Estados Unido. Las aerolíneas United y Delta han anunciado públicamente que van a retirar los programas de descuento que ofrecían a los miembros de la NRA y con una marcha planeada para marzo en la capital Washington, y mucha cobertura mediática, los jóvenes se han convertido en el símbolo de una renovación del sistema estadounidense de debate política.