CONVERSANDO CON CAYE CAYEJERA: “El Rap es una herramienta que cuenta una realidad.”

14 de marzo 2018

Por Isabel Salcedo

‘’Quién le preguntó a la curandera, a la santera, dónde está la Pachamama, las abuelas. La sabiduría de esta Madre Tierra dice que la decisión solo es nuestra.’’ ‘Puro Estereotipo’, Canción de Caye Cayejera.

El pasado jueves, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, todas las luchas se aunaron en una sola en la búsqueda de una sociedad que mire por la equidad de género y que, bajo un carácter internacionalista, conecte a las mujeres del mundo y sus diferentes realidades.

Caye Cayejera es una de las mujeres prominentes del mundo de la música que ejemplifica esta lucha. Ecuatoriana, feminista y cantante de Rap, en el 2005 comenzó su trayectoria con diversos colectivos sociales; desde el primer momento, se vinculó con los movimientos de trans y de mujeres lesbianas organizadas.

El Rap ha traspasado fronteras para Caye Cayejera, cuyo nombre y el uso de la Y rompe cualquier atisbo de convencionalismo lingüístico, y cuyas presentaciones nada tienen que ver con el convencionalismo musical   Pero en eso no está sola. En un reciente viaje por Latinoamérica se presentó en varios lugares del continente, ayudada en lo audiovisual y en colaboración con diversas mujeres de Abya Yala. Para Caye, la conexión entre raperas latinoamericanas se forjó y fortaleció durante la gira.

La Línea de Fuego conversó con la rapera ecuatoriana para conocer más sobre su visión de la música, su convicción feminista y su lugar dentro del movimiento de mujeres del país.

¿Cómo fueron tus inicios en el arte musical como instrumento de reivindicación política? 

Empecé con la intención de combinar el arte y la posibilidad de construcción política de ciertos mensajes; así inicié con el teatro escénico y la intervención en el espacio público, es decir, a través del performance.

En un inicio me conecté con colectivos exclusivamente trans y LGTBI, pero luego fui ubicándome por afinidad en los colectivos más ampliamente feministas.

En los últimos tiempos he estado aliada con el emergente y más joven grupo feminista: las abortistas y las lésbico – feministas. Ellas también hacen uso del arte. En los últimos años, me he vinculado con las mujeres amazónicas y los temas petroleros y extractivistas en la Amazonía, para saber lo que está pasando con los pueblos originarios.

¿Cómo es la búsqueda desde al arte y su expresión hacia afuera?

Ha sido una búsqueda muy personal; yo nunca pensé hacer arte porque me formé para otras cosas. Soy geógrafa de profesión. Siempre me ha gustado la planificación del espacio, el análisis del espacio geopolítico, pero nunca he estado en el lugar exacto de la geografía donde me gustaría estar.

El arte escénico empezó como una herramienta súper buena; hice intervenciones trans callejeras. Durante varios años utilicé diversos nombres. Me asocié a varios colectivos durante las coyunturas cuando se armaban de forma espontánea pero momentánea. Nunca eran procesos prolongados.

¿Por qué el arte es entendido como algo ‘’político’’?

Me he apropiado de esta definición de que el arte es político y es política. Creo que las manifestaciones humanas alrededor del arte o declaran la hermosura o denuncian las opresiones. Habitamos un mundo donde se encuentran todos estos patrones de la raza, la clase y el lugar de origen. En muchos casos, el rap que proviene de EE.UU. es muy violento, antimujer: un lugar invadido por patrones muy machistas. Pero justo en esos lugares está la resignificación.

‘’Se pierde la gente, yo no confuso, cuando el abuso se da en casa es totalmente injusto. Pilares sociales primeros lugares, tortura implacable contra los menores, verdugos son hombres siempre inocentes, encubridores todos los parientes (…) “

¿Cuándo comienza tu andadura por el rap?

En algún momento inicié la búsqueda de algo más solitario y de una obra por necesidad. En una ocasión tuve que hacer un montaje sola y usé un rap. Lo mejoré un poco y después de eso empezó a funcionar el tema del rap; me ayudaba a descargarme de un montón de las reflexiones que tenía, reflexiones que eran colectivas y formaban parte de las búsquedas que yo tenía.  Poco a poco empecé a meterme en el rap por los micrófonos abiertos. Así surgió Caye Cayejera.

¿Cómo se apropia Caye Cayejera del Rap?

Me he apropiado del Rap porque, de muchas maneras, es contestatario frente al disciplinamiento y a los cánones musicales. Es una herramienta que puede ser adaptada por las corrientes de lo urbano, de los jóvenes; es una herramienta que cuenta una realidad. Yo uso herramientas del rap, no soy parte de la cultura del hip hop, no vengo del gueto, ni me he formado graffiteando, ni haciendo break dance en la calle.

Con el rap puedes captar los instantes y plasmarlos en una rima, hacerlo poético y sublime. En este momento histórico latinoamericano, es necesario el ejercicio de contarnos a nosotras mismas.  Así lo siento y lo vivo reconociéndome en otras mujeres.

‘’En este momento histórico latinoamericano es necesario el ejercicio de contarnos a nosotras mismas’’

¿Cuándo hablas de momento histórico latinoamericano a qué te refieres?

Creo que en este momento hay una fortaleza increíble del movimiento feminista en Abya Ayala. Realicé un viaje por Argentina, Chile y Bolivia y he estado vinculada con las redes de mujeres feministas, las jóvenes que trabajan en derechos sexuales y reproductivos tanto en Ecuador como en otros países latinoamericanos. He acompañado a mujeres originarias de varios países de Latinoamérica, luchando por la defensa de sus territorios.

¿Cómo se organizan las mujeres en el movimiento feminista que mencionas?

Es descomunal lo que las mujeres estamos haciendo al reconocernos iguales en la vulnerabilidad del mundo que nos obligan a vivir. En esta situación de violencia  extrema ya no nos ha quedado de otra que organizarnos espontáneamente, volvernos una red gigantesca de solidaridad.

Creo que las mujeres hemos sabido poner el hombro en esta red, encontrarnos entre desiguales e iguales. Es un momento clave para que nosotras, como mujeres; inventemos otras categorías como los cuerpos marginados del capitalismo, del patriarcado. Considero que las mujeres sabias, que las abuelas, que los pueblos también están haciendo un gran trabajo con sus comunidades para que los hombres entiendan también desde la espiritualidad otras complementariedades de las mujeres.

“Aquella constante mirada sobre mí. Aquellos instantes a los que sobreviví. Llevo la marca violenta en mi cuerpo”

¿Y en qué situación ves el movimiento de mujeres en Ecuador?

El movimiento de mujeres en el Ecuador siempre ha sido un movimiento muy fragmentado. Ha estado muy dividido en este último tiempo, peor con el Decreto 016, ese marco normativo que controlaba a las organizaciones sociales de protesta social. En ese sentido, todas las organizaciones sociales en Ecuador estaban muy fragmentadas, divididas, intervenidas por el Estado, pero ahora hay intenciones de superar esas ‘’taras’’ de la división del movimiento de mujeres.

Por otro lado, ha habido un interesante manejo de los medios de comunicación, de que muchas mujeres que no están organizadas se plieguen. Este elemento es clave en la definición de un nuevo movimiento de mujeres; un nuevo movimiento feminista que no sólo tiene que ver con las organizaciones de base o las organizaciones históricas. Tiene que ver con una especie de emergencia de las que se organizan, no más.

¿Y las demandas del movimiento de mujeres en Ecuador?

La justicia para las mujeres es la deuda más fuerte que tiene el Estado ecuatoriano. Hay una capacidad de impunidad, abuso de poder y conflicto. Es necesario dejar de normar la vida de las mujeres y pensar en qué pasa con ellas. No hay reparación de derechos con las víctimas ni con sus familias.

Existen demandas de mujeres relacionadas con lo laboral, familiar, salud y participación política. Es necesario que nos devuelvan la dignidad humana a las personas con diversidad sexual. Existe una terrible violencia del extractivismo contra la madre naturaleza. La naturaleza es de las representaciones más abarcativas en relación a lo que le pasa a las mujeres; no tiene voz, ni figura legitima, ni se puede defender.

“La lucha feminista entendida desde el arte musical pasa desde el acompañamiento a las compañeras más desfavorecidas y desplazadas a ‘’sentirse como iguales’’, a elevar las voces en clave femenina en búsqueda de una justicia social que hasta ahora no llega.”

 

¿Cuál es el lugar de la población ecuatoriana en todo esto? ¿Hay mayor conciencia en otros países en relación a los derechos de la mujer?

Es importante saber que en cada lugar hay un contexto histórico que hace que las personas entiendan más o menos cosas. Pero creo que las mujeres estamos en una situación  devastadora frente a temas como el extractivismo, la contaminación, la violencia. Sin embargo, hay un despertar colectivo. Argentina llega a movilizar a miles de personas constantemente; en Ecuador, para movilizar a miles de personas hay que planificar hasta con un año de antelación. Las colombianas tienen una situación de violencia tan constante y fuerte en los últimos años, que la forma de organización es totalmente contestataria a esta violencia.

¿En qué consiste este despertar colectivo?

Ha habido situaciones que hacen que todo empiece a despertar. Nos empezamos a dar cuenta de que lo que está pasando ahora es que las mujeres ven que la justicia, que se supone que es del Estado, no funciona para nada. Por eso, la única forma que tenemos de organizarnos es evitando el acoso en los buses, hacer entre nosotras un taller de autodefensa, establecer redes de seguridad para que, así, nos dejen de pasar cosas. Hay una búsqueda de justicia comunitaria social propia, espontánea de las bases que está tratando de ser esa respuesta que el Estado no nos da.

¿Existe una negociación del movimiento feminista con el Estado?

Nos encontramos en un momento donde las mujeres que negocian van a tener que hablar con las que no negocian. Y las que no negocian van a tener que dar su brazo a torcer e intentar negociar mínimos.

Las mujeres indígenas y amazónicas tienen un poder; las jóvenes mujeres urbanas tienen otro poder; las mujeres ancianas y sabias, chamanas, tienen otro poder. Y las mujeres que estamos en el arte, en la música y que tenemos alguna voz ‘’medio pública’’ tenemos otro poder. Peleamos ciertos temas como aborto, femicidio, feminicidio. Creo que se está consiguiendo que se calcule a la mujer como un sujeto político decisivo en este tiempo político.

Sobre la izquierda, que tradicionalmente no tenía mucho interés en los derechos de las mujeres, ¿cómo ves la relación entre la lucha de los trabajadores, la lucha económica y el movimiento de mujeres actual en América Latina?

La izquierda tiene una enorme deuda con las mujeres y con la diversidad sexual.  Si se pensara el feminismo de alguna manera, tratando de tener coherencia con su propia filosofía de izquierda, tendría que adoptar el feminismo. Si no, yo pienso que estamos haciéndole el juego al sistema capitalista. Pienso que la izquierda no existe en algunos lugares, simplemente es un acomodo de fichas que tiene que ver con el mercado y la división sexual del trabajo.

Estamos en un momento histórico donde la estructura social se está modificando. Necesitamos dejar de hacerle el juego al poder, al dinero.  Necesitamos que ni la izquierda ni el feminismo se asiente en los prestigios. Hay elementos como la espiritualidad que sirven, cómo eres tú coherente con tu discurso, con tus acciones; a mucha gente le falta eso.El último disco de Caye, ‘’Manténgase’’, tiene que ver con las luchas de los pueblos originarios y las vincula con otras expresiones de los pueblos a lo largo del continente.  Consulta su canal de youtube para seguirla:  https://www.youtube.com/user/CayejeraRap