SECUESTRO EN LA FRONTERA: PRIMA EL DESEO DE PROTEGER LA INSTITUCIONALIDAD Y LA NO NEGOCIACIÓN*

Luis Ángel Saavedra, director ejecutivo de Inredh, habla sobre la situación de frontera norte. Foto: Jessica Matute

Entrevista a Luis Ángel Saavedra de INREDH

Este jueves, 26 de abril de 2018, concluye el plazo que dio el presidente Lenin Moreno para que Walter Patricio Arízala Vernaza, alias “Guacho”, disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC),  se entregue  o sea capturado por las autoridades.

El plazo corre tanto para el ex guerrillero como para los ministros ecuatorianos,  responsables de recuperar los cuerpos de Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra, periodistas de diario El Comercio,  secuestrados y asesinados por alias “Guacho”.

Ese mismo día del anunció del plazo, 17 de abril de 2018, el ex guerrillero oriundo de Limones, provincia de Esmeraldas, respondió a las autoridades ecuatorianas. Envió un video como prueba de vida de dos nuevos secuestrados. Se trata de Katty Velasco, de 20 años; y Óscar Villacís, de 24; provenientes de la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas.

Para Luis Ángel Saavedra, director ejecutivo de la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh), el conflicto en frontera que al momento ha causado la muerte de siete personas (3 periodistas y 4 militares); el secuestro de dos ciudadanos y el desplazamiento de centenares de  personas no es un conflicto de este año, sino que es producto del abandono histórico de la frontera norte.

Si el conflicto en la frontera lleva más de 25 años ¿por qué en este trimestre ha explotado o se ha agudizado?

El conflicto explota cada cierto tiempo, nos explota en la cara; pero pasa el momento y nos volvemos a olvidar de la frontera, entonces no es nuevo.

Por ejemplo, el caso Putumayo [11 campesinos inculpados, con base en tortura, por el crimen de agentes del Estado en el río Putumayo] ya fue un aviso en 1993; la incursión en Taruca, en la comunidad shuar;  el asesinato de Miguel Lapo, en Bermeja – Sucumbíos con una incursión militar; y luego todo el proceso de criminalización y  el bombardeo de Angostura, en 2008.

Siempre hemos tenido una serie de hechos en frontera norte y siempre que pasa algo, decimos que el Estado debe ingresar con programas sociales, debe hacerse presente, debe crear fronteras vivas; pero esto no pasa y volvemos al mutismo, entonces esa es la dinámica en la frontera norte. Vamos de escándalo, en escándalo y de olvido, en olvido.

Entonces ahora el conflicto es más notorio

El secuestro de tres periodistas dio un boom mediático a la frontera, pero también hemos tenido hechos fuertes de secuestro que han sido silenciados, como el secuestro de los técnicos petroleros en Sucumbíos por miembros de las FARC. Fue un secuestro de cinco técnicos, mataron a uno de ellos  e hicieron explotar el oleoducto para llamar la atención sobre  las negociaciones, nos dieron el aviso y nos hicieron saber de qué podían llegar a nuestra estructura petrolera de manera muy fácil, entonces volaron el oleoducto. Se incendió un carro de la Cooperativa Loja y varias personas murieron en el incendio, ese anuncio tampoco fue tomado en cuenta, simplemente pasó. Se le dio la menor publicidad posible, luego liberaron a los técnicos, tras haber matado a uno de ellos.

Cuando fue la incursión militar a la Bermeja mataron al señor Lapo, era dirigente de toda la zona de Cáscales, frontera con Colombia; y tampoco pasó nada. Vamos de incidente e incidente y no respondemos como Estado. Después del anuncio del plazo de diez días, cuando pase este y no pase nada, volveremos al olvido.

¿Cómo mira el plazo que dio el presidente Lenin Moreno para que alias “Guacho” se entregue o para que sus ministros lo capturen?

El problema no se resuelve con órdenes. Me parece que las órdenes son para tomar ciertas decisiones.  Las 12 horas del primer plazo para que den una prueba de vida fue más para tener la certeza de anunciar la muerte, es decir, que a sabiendas que ya tenían la certeza de muerte el hacer este juego le permitió construir el discurso. Decir, hemos hecho un último esfuerzo.

Ahora los diez días, no son para “Guacho”, sino para cambiar la cúpula que negoció el secuestro de los periodistas, entonces le está diciendo a sus ministros que les da 10 días para resolver este problema, pero creo que al cumplirse el plazo lo que hará es cambiar la cúpula.  Cambiar a la gente que negoció porque fueron realmente ineptos y también porque ha dado una muestra en ese sentido. [Lenin]  Ha dicho que se cometió errores, que la  ciudadanía le va a perdonar, porque lo que no perdona es que le mientan. Por ello, el plazo más que para “Guacho” es para sus ministros, tener una excusa para cambiarlos.

¿Cuáles son los errores que se dieron en el transcurso de los 19 días que duró el secuestro y anunció del asesinato de los tres periodistas?

El primero, no dar los nombres. Eran periodistas y era un secuestro político. No fue un secuestro extorsivo como se lo quiso tratar. En los protocolos de seguridad de Naciones Unidas se dice que tienen que dar la identidad, mientras que el director de la Unidad Antisecuestro y Extorsión (Unase) recomendó este secretismo y se perdió muchos días donde se pudo actuar.

Un segundo error, fue no tener directrices claras respecto a qué cosas el gobierno puede ceder, se sabía que se pedía un intercambio de prisioneros, algo que rompía la institucionalidad del país, uno no puede canjear prisioneros cuando no estamos en un conflicto armado; entonces, para hacer lo que pedía “Guacho” se debía buscar que el sistema judicial dicte medidas de otro tipo que no sea la prisión.  Este era un camino y debía ser anunciado públicamente con el costo político que esto implicaba, pero ya se daba un aviso público al ex guerrillero. Eso hubiera implicado un cuestionamiento político de la derecha y de la oposición a Lenin Moreno por negociar con terroristas. El problema está en que por esta vez debíamos negociar porque la frontera está abandonada y el Estado no está presente allí.  No podíamos ahora tomar una imagen de dignidad, de valentía y soberanía diciendo: no negociamos con terroristas.

Por otro lado, no fue claro con Colombia, pidió agentes colombianos que le asesoren y ellos  estuvieron aquí desde el inicio. Los agentes de Colombia lo único que conocen son  soluciones militares y soluciones militares fallidas. Colombia no ha podido resolver su problema durante 60 años, entonces no entiendo qué tipo de asesoría nos podían dar.

Otro error, es seguir el discurso colombiano y más ahora haberse sometido a la política colombiana con este discurso militarista de ir y querer acabar con todo, en San Lorenzo.

La vida de tres personas y ahora las dos que se encuentran secuestradas son razones para romper la institucionalidad

Sí, porque la institucionalidad en la frontera ya está rota, es decir, el romper la institucionalidad, solo implicaba normalizar o aceptar los hechos porque esta no está presente en la frontera. Además, debemos considerar que el derecho a la vida, es un derecho ulterior, el Estado tiene la misión de garantizarlo.

¿Cómo actuar frente a este nuevo secuestro?

Este secuestro sigue siendo político porque tiene la intención de decirle al gobierno ecuatoriano  ahora si negociemos bien para canjear a los detenidos. Es una nueva oportunidad que tiene el gobierno para negociar, el problema es que esta vez no tenemos con que presionar. No tenemos una imagen mediática de los dos secuestrados, entonces hay un menor valor político en este momento para poder presionar y que haya una negociación.

Por el otro lado, “Guacho” tiene la necesidad de mostrarse como un negociador y decirle al gobierno: ´si ustedes hubieran negociado bien, se hubiese salvado a los periodistas; pero como lo hicieron mal los matamos´, ahora háganlo bien y los vamos a devolver´, pero la carga política que tienen estas dos personas no es la misma que tuvo el grupo de periodista; entonces, eso resta posibilidades de negociación y ahí se inserta la frase del ministro César Navas que dijo: “No nos sorprendamos de que busquen de inmediato atentar con la vida de estos ciudadanos inocentes, porque son sanguinarios, son crueles, inhumanos”. Sin presión política no van a negociar y estos discursos en medio de un conflicto lo que hace es dar una pena de muerte a los secuestrados.

¿Es posible que Estado ecuatoriano no negocie el secuestro y asuma otro asesinato más bajo su responsabilidad?

En esa dicotomía está el Estado. Por un lado, se supone que el Estado debe promover, fortalecer, vigilar los derechos humanos y el derecho a la vida más que nada, pero por otro lado está la institucionalidad del Estado. Este debe dar muestras de que es inquebrantable, que es una estructura que no puede ser torpedeada con  mayor facilidad, entonces en esa dicotomía el espíritu político que tenga el gobierno, la administración gubernamental va hacer las que direccione las acciones. Tal como estamos viendo, está primando el deseo de proteger la institucionalidad, en ese sentido no van negociar.

“Guacho”, no es solo un problema del Estado ecuatoriano, sino también de colombiano, por qué Colombia no se inmiscuyó desde el principio

Para Colombia fue un secuestro más, no una novedad. Colombia tiene 60 años de esta historia y los desenlaces de este tipo de secuestros han sido un fracaso o rescates exitosos, es decir, que para Colombia es un problema común y esto es un caso más. Lo único que cambiaba es que estaba en límite de frontera, el resto de cosas lo ha vivido y su respuesta siempre ha sido militar.

Para Ecuador, el caso es distinto porque es la primera vez que enfrenta un secuestro político con un grupo guerrillero colombiano de esta naturaleza, entonces en ese sentido se subestimó la capacidad del enemigo y no se lo valoró bien.  Se pensó que  se podía ganar tiempo, si es que se hacía algún tipo de jugada y Colombia en cambio con su deseo de zafarse del problema presionó militarmente sin que el Ecuador exija que no haya operativos. Colombia los hizo, aun cuando los llamó operativos de rutina, querían presionar a “Guacho” para que retorne al Ecuador, porque un problema de esta naturaleza no le convenía a la imagen política de Juan Manuel Santos.

¿Por qué alias “Guachó” decidió llevar el conflicto colombiano a Ecuador?

“Guacho” no decide expandirse al Ecuador. La zona de los manglares de San Lorenzo,  de río Mataje y El Pan en Esmeraldas, siempre han estado en poder de las FARC, entonces no hay un expansión, lo que hay es que el Estado ecuatoriano tiene una necesidad de retomar el territorio ecuatoriano e incrementar el control del narcotráfico en esa zona; entonces, lo que siente “Guacho” es que están incursionando en su territorio que hace 15 años ha controlado.

Nosotros tenemos que recordar que durante los últimos 20 años hemos dicho que Ecuador limita al norte con las FARC no con Colombia. Las FARC llegó a ser un para-Estado, un grupo que hacía las veces del Estado y que tenía la función de Estado al dotar de servicios básicos, seguridad y política. Ellos controlaban un importante sector de territorio colombiano y las disidencias de ahora tienen el control regional de mucho territorio.

También, no se consideró adecuadamente su poder y me parece que al ritmo que vamos se va a tener un tratado de paz fracasado, porque hay demasiadas disidencias con controles regionales, que si logran nuevamente una articulación el proceso de paz quedaría en nada.  Solo sería el  nacimiento de un nuevo partido con un sector de altos dirigentes de las FARC, una población base de este partido, pero que poco a poco pueda retomar las armas y volver a las disidencias. Recordemos que durante el proceso de paz siempre se habló de dejación de armas, es decir, las FARC dejaron las armas, pero no sabemos dónde las dejaron porque no las entregaron.

Si la frontera estuvo por mucho tiempo descuidada por qué ahora Ecuador busca recuperarla

Esa es una pregunta que estamos analizando, nosotros como ecuatorianos no estábamos informado del acuerdo antiterrorista que firmó Ecuador y Colombia; entonces, puede ser que en una de las cláusulas de ese acuerdo, Ecuador se comprometió a implementar una política de presión militar en la frontera y las acciones obedecían al cumplimiento de un acuerdo militar con Colombia.

¿Por qué las negociaciones para recuperar los cuerpos se rompieron?

Considero que Colombia no tiene interés en que  se rescaten los cuerpos y por eso sigue presionando militarmente y Colombia no tiene interés porque la Cruz Roja no puede mentir. No puede decir recuperé los cuerpos en un lugar, cuando fue en otro.

¿Qué hacer para recuperarlos?

Lo que se debe hacer es suspender las operaciones militares, pero eso implica dar la oportunidad a “Guacho”  de que escape, según Colombia y Ecuador lo tienen acorralado y abrir un corredor humanitario, también sería abrir la posibilidad de que “Guacho” pueda romper ese cerco.

Hay muchas cosas que se deben superar y la pregunta es qué importa más en este momento: capturar a Guacho o encontrar los cuerpos. Para los familiares y para la sociedad ecuatoriana repatriar los cuerpos es más importante, para el Estado colombiano importa capturar a “Guacho” porque tres cuerpos en toda una línea de masacre que ha tenido Colombia son insignificantes, pero eso está en contraposición a la sociedad ecuatoriana. El gobierno de Ecuador debe responder al clamor de la ciudadanía ecuatoriana y no al interés político del Estado colombiano.

Otro de los problemas que ha evidenciado el conflicto es el desplazamiento interno ¿cómo mira esta situación?

Sí, tenemos desplazamientos en Mataje Alto, que es territorio Awá, El Pan, Delicia y San Lorenzo, pero más allá de las personas desplazadas debemos valorar lo que está pasando en el cordón fronterizo. Los ganaderos y los hacendados del Carchi siguen manteniéndose con las vacunas,  extorsión ejecutada por la guerrilla hace años en la zona.

Mientras, que en Sucumbíos se debería ver cómo evoluciona la situación, porque los cultivos de coca nuevamente están reforzándose en el sector del Bajo y Alto Putumayo, eso implica que Sucumbíos volverá a ser un corredor de precursores, si es que el control militar no funciona.

¿Cuál sería la respuesta para resolver el conflicto?

Es la inversión social, no solo militar. La presencia de un Estado que la gente pueda verlo como su aliado, como el que le protege y le da una opción de vida para salirse de este ámbito de violencia. El Estado debe entrar con una gran inversión de desarrollo con servicios básicos, sobre todo presentándose como un aliado de la población, no como su controlador o como quien les hará más daño, porque que es ahí cuando la población busca protección en otros sectores.

Nosotros no decimos que no debe haber incursiones militares o acciones de inteligencia militar. Debe haberlo, pero debe ser de manera técnica y acompañada con otras acciones, que es de carácter social, entonces la presión militar junto con la actividad social puede rendir un fruto, pero si solo vamos con acciones militares nos va a pasar lo mismo que a Colombia.

  • Redacción La Línea de Fuego