¿EMPIEZA UNA NUEVA GUERRA REGIONAL ANTI-DROGAS? Por Alexis Ponce

Se destruyen 1.100 plantas de coca en la frontera con selva colombiana. Foto: La Hora

Es urgente dar y obtener otras interpretaciones y lecturas de las que, al parecer, se ofrecen en los “cuartos de guerra” de los dos Estados y países, para ofrecer al Ecuador opciones diferentes a la elemental y plana lectura guerrera, al terror delincuencial de ‘Guacho’ y al belicismo en boga.

Hay una peligrosa y oportunista Mentalidad de Guerra y Explosividad Diaria de Acontecimientos Negativos, parecida a la que en Colombia fue construyéndose en los 80’ para ingresar a la Guerra Inviable que duró 30 años más, y parecido al ambiente creado en México en los 90’, antes de ser declarado “Estado fallido”.

2. En Ecuador ese escenario de “Guerra”, sería cruento, pero además inviable, irresponsable y muy interesado. Nuestro pueblo no tiene ni idea de lo que significa una Guerra Asimétrica Anti-Drogas y una Guerra de Carteles, que no solo están en la selva, ¡como se nos quiere hacer creer!, sino en Estados paralelos narcotizados, como sucede en Colombia, México y, por lo que se empieza a ver, en el Ecuador que heredamos: he escrito por mi parte mi hipótesis de un Estado Cosa-Nostra que hasta antes del primer bombazo en febrero tenía sus ruidos iniciales en contralorías, juzgados y fiscalías.

3. Hay autoridades, ministros, jefes de arma y analistas que actúan y se pronuncian como guerreros de escritorio: fácil es atizar una guerra sin fin y sin salida, priorizar “salidas de fuerza”, la supuesta inevitabilidad de la “acción combinada con Colombia”, cuando no se pone el pellejo ni se arriesga la vida como nuestros pobladores de frontera, periodistas, soldados y policías rasos.

4. En el actual contexto, tan binario, satanizador y maniqueo, hay “poderes a la sombra”; es posible identificar algunos: el Southern Command es uno; el Estado Mayor de las FFAA de Colombia es otro; la extrema-derecha bogotana, con Herbin Hoyos a la cabeza, es otro; los actores armados irregulares -o BACRIM-, son otros; cerca de ellas, las llamadas ‘disidencias de la insurgencia’, tan violentas como corruptas y delincuenciales, otros; y los grupos de poder político recientemente desplazados en el Ecuador otros.

5. Todos quisieran llevar a un asustadísimo presidente a un despeñadero en materia de: Seguridad, Defensa, Inteligencia, Soberanía y Orden Público. Uno intuye, entonces, por qué justo ahora es que llegaron, tras 11 años de ausencia, los duros del Comando Sur: Asistimos a una matriz para aprovechar los vacíos heredados e involucrar al país, desde todos lados, en una Nueva Guerra Anti-Drogas Regional en camino. Habría que contar, además, con multiplicadas operaciones encubiertas o de ‘Bandera Falsa’, como las hubo entre 1999 a 2004. Por eso muy pocos recuerdan que solo el pasado año 2017, más de mil uniformados de Colombia fueron echados por vínculos con el narcotráfico. Por lo tanto, ¿sólo es ‘Guacho’ el único demonio?

6. El día en que se supo el secuestro, en la prensa colombiana se publicó que 11 funcionarios de alto vuelo estatal estaban siendo procesados como miembros del cartel de Sinaloa. Y mucho menos la gente de mi país conoce que Colombia fue autorizada por la comunidad internacional para cultivar 40.5 toneladas de marihuana legal, a partir de la positiva legalización del cannabis medicinal. Es evidente que ‘alguien’ prefiere una guerra, de nuevo, con tal de que no imperen el sentido común y la salud, en lugar de la barbarie y el negocio ilícito como los últimos 30 años.

7. Mujica abrió el camino a ese sentido común, le siguieron 7 países más, pero Trump y algunitos más lo quieren cerrar aunque sea al costo de una Guerra Regional Duradera, con el candidato presidencial de Uribe, el sr. Duque, de líder en despunte: acaba de prometer en Washington que reiniciará en la frontera con nuestro país las fumigaciones que hace dos décadas nos hizo pedazos como país y comunidad fronteriza, fumigaciones que combatimos y logramos parar.

8. Justo cuando Santos concluyó la firma la paz con la viejísima insurgencia, empieza otra Guerra, porque “El apetito por las drogas no disminuye en absoluto. La Guerra contra las drogas empieza en un nuevo capítulo, eso parece”, cita un analista internacional. Y otro, el académico ecuatoriano Fernando Carrión, dice en otro análisis: “Sin embargo, el enfoque militar completo emprendido por los gobiernos corre el riesgo de desencadenar una nueva ola de violencia“, y señala el derramamiento de sangre en México bajo el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012). En áreas deprimidas como ésta, “se requiere una política económica para que haya sustitución de cultivos, de modo que el ingreso de los habitantes no provenga de los narcóticos“.

9. Por eso extraña y preocupa que hoy salga tanto ‘humo blanco’ para ‘el ala guerrera’, incluso en el aparato de Justicia correísta tan impugnado, que acaba de inaugurar “tribunales especiales extraordinarios”, cuando la historia del siglo 20 demuestra que toda esa mentirosa parafernalia de ‘tribunales especiales’ fracasa. Por eso preocupa el surgimiento de ‘los Halcones escondidos‘ en todos los poros del Estado y en la amnésica Sociedad ecuatoriana. Porque hoy se requiere estadistas, no halcones. Enhorabuena aparecen lamparitas orientadoras de cuando en vez, como el escrito de Diego Delgado, a las que sumo mis reflexiones venidas de la experiencia de 18 años de acción en el tema Fronteras y de rastreo a las llamadas “Guerras Anti-drogas”.