NUNCA HABÍA USADO LA BICIQUITO, PERO YA ME CURÉ. Por Michel Laforge

Sistema vial vigente desde el año 2012. Foto: Bici Quito.

Por alguna razón incomprensible, demoré años en inscribirme en el sistema de la Bicicleta Pública de Quito (BiciQuito) que fue inaugurada en el año 2012. Digo incomprensible porque me encanta la bicicleta y creo que es una de las soluciones al problema del transporte en general.

Me parecía interesante la idea de un sistema de bicicletas públicas en Quito, que es una ciudad que se presta relativamente bien al ciclismo, por lo menos en ciertos sectores, pero no lograba reunir los papeles necesarios, ni sacar el tiempo para acudir al sistema, inclusive aun cuando este sufrió varios cambios como retornar a su servicio gratuito.

Pero, por fin me armé de valor, reuní los pocos papeles requeridos como descargar dos documentos diferentes de la Internet, imprimir y llenarlos para luego entregarlos en un kiosco del sistema. Algunos días después recibí un mensaje que me invitaba a retirar mi carnet de usuario de BiciQuito.

Pero tener el carnet es una cosa y acercarse a uno de los kioscos de entrega de las bicicletas es otro. Por ejemplo, las miraba desde lejos con la aprensión de quien no ha sido iniciado. Así que ayer me lancé: utilicé mi primera BiciQuito en un día de sol, me « embalé » y utilicé cuatro veces el sistema, en diferentes recorridos.

Primeras impresiones : el sistema de entrega y devolución de las bicicletas es bastante rápido y sencillo, aun cuando me dio la impresión de que algunos de los encargados no sienten ninguna empatía por el servicio que brindan y parecen estar aburridos o castigados. Las bicicletas en sí se ven bastante cansadas y deterioradas, pero aún así funcionan relativamente bien, pero olvídate de los cambios de marchas que supuestamente tienen.

Pasear en Quito en bicicleta fue lo máximo, les recuerdo que fue un día de sol. Por fin entendí las ciclovías desde adentro, aunque es una sensación extraña estar a veces a contravía del sentido habitual de circulación de los carros. Sin embargo, el sistema se ve igualmente deteriorado y desatendido con porciones que han sido borradas o interrumpidas por la construcción del metro en la Carolina o en la Estación Norte, sin que haya la preocupación por señalizar una circulación alternativa. Por ejemplo, en la calle Japón después de dos propuestas diferentes, una de circulación en la vereda y otra de circulación en un corredor pintado en la pista, finalmente no se entiende si las bicicletas son bienvenidas detrás de la gran Plataforma Financiera.

Sospecho que los funcionarios de movilidad del Municipio nunca usan la ciclovía. Finalmente, intenté usar las famosas bicicletas eléctricas que se encuentran a disposición en el sistema: mi real objetivo en todo esto, pero aparentemente hay que hacer una capacitación especial para poder acceder a ese privilegio.

Bueno, entonces esto será en la próxima entrega. Por el momento, pienso reincidir en el uso del sistema cuando haga sol, claro está,