MARÍA FERNANDA ESPINOSA ¿PRESIDENTA DE PROPAGANDA EN LA ONU? Por Luis Ángel Saavedra

María Fernanda Espinosa fue electa como presidenta del 73 período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Es la primera mujer de América Latina y la cuarta a nivel mundial en ocupar esa designación en los 73 años de vida de la organización. Foto: Flickr Cancillería

El ex presidente Rafael Correa, ahora autoexiliado en Bélgica, comentó la designación de la ecuatoriana María Fernanda Espinosa como presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), asegurando que “ganó abrumadoramente la Presidencia de la Asamblea de la ONU, en gran parte por el prestigio del Ecuador gracias a la Década Ganada”.

Las aseveraciones de Correa rememoran el gran trabajo de propaganda en el que su gobierno invirtió para presentar al Ecuador como el líder latinoamericano de una nueva propuesta socio económica y presentarse a sí mismo como el hombre que diseñó la receta para rescatar a Sudamérica de las garras del neoliberalismo. La propaganda insertó al país en la agenda internacional y, de paso, significó para sí mismo una serie de doctorados honoris causa otorgados por las más prestigiosas universidades del mundo.  Un año después, la evidencia muestra que en su gobierno pulularon altas redes de corrupción y un festín económico que dejó una brecha fiscal de más de 5.000 millones de dólares y una deuda externa de alrededor de 40.000 millones de dólares.

Al interior del país, María Fernanda Espinosa está cuestionada por su inoperancia en casos de suma gravedad, como la situación de violencia que se vive en la frontera colombo – ecuatoriana, y podría ser llevada a un juicio político propuesto en la Asamblea Nacional. Sectores políticos de la derecha ecuatoriana no toleran la presencia de Espinosa en la Presidencia de Naciones Unidas y cuestionan su capacidad. Algunos corifeos de la izquierda también se suman a la campaña de desprestigio en su contra.

A Correa le enceguece el ego y nuestros políticos criollos están ciegos por su mediocridad, empeñados solo en mirar sus pequeños escenarios de adulos y confrontaciones. La elección de María Fernanda Espinosa tiene razones que van más allá de la propaganda y más allá de nuestro estrecho patio político y sus traiciones internas.

La contrincante de Espinosa fue la hondureña Mary Elizabeth Flores, quien perdió largamente frente a la ecuatoriana, y no por falta de méritos. Los gobiernos hondureños han sido fieles servidores de la política estadounidense y han seguido sus pasos aún cuando deban estrellarse contra un muro y alejarse de los latinoamericanos. Su última acción para apoyar la política estadounidense fue a apertura de su embajada en Jerusalén, ciudad que se la disputa Israel y el Pueblo Palestino.

La apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén puso al mundo árabe en su contra; imágenes de las protestas palestinas que costaron decenas de muertos ante las balas israelitas dieron la vuelta al mundo. Honduras, con la apertura de su embajada, avaló las masacres y es esto lo que hizo que su candidata pierda abrumadoramente.

María Fernanda Espinosa puede que no haya sido la candidata idónea. A pesar de sus méritos o de sus equivocaciones, la clave está en que fue la candidatura que enfrentó a Estados Unidos en un foro mundial con las heridas palestinas aun sangrando; así, la victoria de Espinosa no es la victoria del Ecuador; es la victoria de países que ya no toleran la imposición de un mundo unipolar. Basta analizar la votación para comprobarlo.