PARTIDO COMUNISTA DE CHINA: DESARROLLO EXTRACTIVISMO Y NUEVA TEORÍA DE LA DEPENDENCIA. Por Tomás Rodríguez León

Tres soldados saludan a la bandera del Partido Comunista Chino en Hangzhou. REUTERS

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esde  hace siglos, Marco Polo atestiguo que China  estaba en la  vanguardia de la civilización  y era el país más rico del mundo,  crecía sin someter  a pueblos ajenos y tenía una muralla construida para defenderse. Sus inventos -como la pólvora, la brújula o la navegación transoceánica-  no se hicieron para someter a otros.

Para conseguir la verdadera independencia política uno debe primero salir de la pobreza“. Deng Xiao Ping

Hoy que la crisis mundial del capitalismo  es constante, todas las vertientes del pensamiento, reconocen que China no está incluida en la debacle, aunque este articulada  al sistema de intercambio. La geopolítica occidental acumula crónicas convulsiones;  desestructuraciones, guerras, caos e incertidumbre; pero el capitalismo sobrevive enfermo, lo hizo frente a la versión marxista soviética y también frente al nazi fascismo. El modelo chino de acumulación reclamándose  marxista pone en cuestionamiento todo lo anterior.

La supremacía metropolitana del capital se va resquebrajando mientras se produce la emergencia de China. El eje imperial norteamericano sufre lo de siempre y en su desesperación recurre a la costosa y torpe conducta de agresión y saqueo, necesita de la  guerra para sobrevivir, en tanto las naciones  europeas no se cohesionan, Inglaterra se aísla separándose de la comunidad y Alemania no alcanza a liderar el bloque, la hegemonía global del capital sufre  alteraciones en caída libre.

China segunda economía global y  primer país exportador, supera a los Estados Unidos como  país con mayor producción industrial  (Centro Internacional para el Comercio y el Desarrollo Sustentable)  y es ya el principal productor agrícola.  Tiene el 40% de sus inversiones de la Unión Europea en Portugal, España, Italia, Grecia y Europa del Este –como forma de penetrar el mercado europeo por la vía de sus “periferias”–, según un estudio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

China se acerca a Medio Oriente y es la mayor fuente de inversiones en África. Es el principal acreedor de la deuda de los EEUU.  En América Latina,  Brasil, Nicaragua y Bolivia dan presencia regional significativa. En el caso de la economía de Cuba la inversión China se manifiesta más como solidaridad internacional, se podría decir que es al único país del mundo que China apoya sin interés.

La política exterior de China

Duda y preocupación tienen muchos, de las consecuencias, de la transformación de China y de la presencia colonial secular ha generado  pesimismo en los colonizados que creen que no tiene sentido salir del dominio estadounidense para caer bajo el de China. Pero los EE.UU como imperio guerrero ya se ganaron el indecoro de insuperables. No existe colonialismo Chino, al menos en la forma históricamente asimilada, y no existe colonización como patrimonio del capital sin guerras posesorias. La colonización es un proceso no solo del capitalismo, el sometimiento feudal y esclavista de pueblos y naciones conoció aquellos dramas.

La  moderna transnacionalización es un  recurso de  expoliación,  en la asimétrica y desigual proyección de países imperiales. China y su modo de producción oferta  una alternativa a los tradicionales términos de intercambio y relaciones. La inversión militar, el saqueo, la imposición de la fuerza y la invasión violenta  son sustituidos con nuevos  mecanismos de integración que omiten la guerra y la intervención como forma de estructurar intereses.

El objetivo estratégico diplomático chino radica en defender la paz mundial y crear un ambiente pacífico que le permita negocios para el desarrollo, esto no es bondad, es cálculo econométrico. La China no interviene en ninguna guerra, ni tiene tropas en ninguna nación porque en sus cuentas, el coste supera el interés. Los EE.UU no aprenden en su práctica imperial, que el costo de sus guerras en mucho superó la utilidad, así lo demostraron las naciones  ocupadas destruidas como El Salvador, Irak,  Libia etc. Aun Corea del Norte escudo atómico de China es  empujada por el gigante para la distención y el diálogo por la paz.

Desarrollar relaciones  independientemente de la orientación ideológica o el sistema social, es una interesante propuesta. Sobre todo cuando se priorizan relaciones con países  desplazados a condición de víctimas proveedores de materias primas. Un nuevo orden económico-político podrá estar a la vista. En la  primera etapa de la revolución china, Mao era partidario de la confrontación, enmarcado en la ideología del internacionalismo proletario y la solidaridad contra el imperialismo. Desde Deng se re orientó la política hacia  respeto mutuo,  soberanía,  integridad territorial, no agresión, no intervención, igualdad, reciprocidad  y coexistencia pacífica. Bajo este paraguas, China desarrolla su potencial militar con carácter estrictamente defensivo. No posee bases militares en el extranjero y desde la guerra de Corea no participa en guerra alguna.

Fomentar la exportación y la inversión, despiertan al león dormido. Dice su presidente y actual secretario del partido comunista, “el león  es agradable, pacífico y civilizado, China no creará problemas, pero tampoco tiene miedo a los problemas” (Xi Jinping.) A diferencia de la configuración  nacional europea y norteamericana, China creció mirándose hacia adentro y valorando la riqueza de su cultura. “Los sensatos buscan el terreno común, mientras que los insensatos se aferran a las diferencias”. (Xi Jinping.)

Jinping recalca la diversidad de las civilizaciones y destaca la necesidad de “los intercambios y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones”. Según Xi, estos no deben construirse sobre el elogio o el menosprecio hacia los otros, similares o diferentes

China rechaza el concepto de  choque de civilizaciones  y propone que el elemento central de las relaciones debe ser la inclusividad basada en el intercambio y el aprendizaje mutuo. “Si todas las civilizaciones pueden defender la inclusividad, el llamado ‘choque de civilizaciones’ quedará descartado y la armonía de las civilizaciones se convertirá en realidad”. “desarrollo equilibrado y  refuerzo mutuo del progreso material y cultural,  desarrollo innovador de la civilización  de conformidad con el progreso de la época”. (Xi Jinping.)

 La búsqueda de recursos y el extractivismo

En la historia anterior, ninguna nación con expectativas de desarrollo tuvo restricciones éticas para arremeter en búsqueda de materias primas que solventen su modelo de acumulación. En época feudal las guerras directas de invasión, en el capitalismo las guerras continuas y la generación de  economías subsidiarias. También, el socialismo soviético generó una división internacional del trabajo produciendo asimetrías de crecimiento. China  recurre a la búsqueda de recursos acudiendo a la negociación pactada. Hay diferencias de fondo.

La búsqueda de materias primas, la recuperación de fuentes energéticas y de negocios forma parte de la lógica de desarrollo central de China, esto ocurre a expensas de la periferia pero no necesariamente contra la periferia. La estrategia china  rompe la lógica imperial y descarta toda opción militar o de injerencia política. Inteligentemente China diversifica el suministro de petróleo en varias direcciones, alterando la unidireccionalidad monopólica de los EE.UU, los acuerdos negociados reemplazan a la política del gran garrote. La militarización de la economía no está en la agenda china pues presumen que a mediano plazo se revierte contra sus objetivos. En los hechos, la acción guerrerista incorpora grandes descuentos a la tasa de retorno no compensada por la captación del botín.

China ha ensuciado al mundo, es verdad, pero no es bueno para el desarrollo no calificarse como potencia verde y corrige sus conductas. Aun así, la “izquierda ecológica” se pone en la vereda de al frente del modelo, con la tesis de que toda idea de progreso sirvió de legitimación a la colonización (argumento off side). La real destrucción del medio ambiente sembró   cuestionamientos al desarrollismo en una actitud política de repliegue y retaguardia que podría, a la luz de los nuevos acontecimientos, asumir matices reaccionarios que en nada favorecerán al repliegue de la industria capitalista con sus maldades ecológicas y humanas, ni tampoco disuadirán el impulso respetuoso pero no exento de riesgo de la China

Marx enfatizó la condición del hombre como trasformador de la naturaleza, dejando bien establecido las condiciones del buen desarrollo, pero está claro que el marxismo clásico nunca  escapó a la idea del progreso pensado desde la modernidad y desarrollo. La crítica a la sociedad capitalista, no solo se expresa como forma de organización de la propiedad o de ejercicio del poder o como modelo civilizatorio. En su profundidad y radicalidad, el marxismo no crítico la  expansión económica ni  el desarrollo de las fuerzas productivas que la sustentan, porque para los clásicos, el triunfo del capital sobre la barbarie condicionan el advenimiento de la revolución mundial. Marx y los clásicos  se opusieron a la opresión colonial y ese es otro tema, China ya está proponiendo un desarrollismo ecológico, ciertamente más centrado en la protección ambiental propia, pero es justo establecer que es cada nación la que debe denunciar el daño al medio ambiente y el respeto a la naturaleza en el contexto de economías sustentables.

Solo la retirada y derrota del modelo  soviético explica  que ciertos  marxistas  piensen en un   mundo alterno a la sociedad tecnológica productivista que asciende históricamente  transnacionalizando la economía. A la lógica reductora del capital, oponen la lógica  reductora de la industrialización, suponiendo una  racionalización progresista global de la economía, donde unos crecen y otros tributan a dicho crecimiento. La economía mundial demuestra que el crecimiento es aún insuficiente y mal distribuido. Por lo tanto,  mal se puede convocar  a que sean los países pobres  los que deban renunciar  al desarrollo.

Marx y Friedrich Engels ponen acento en la producción de valores de cambio  y  en el rechazo a la plusvalía como expropiación. Esta construcción teórica tiene un enfoque donde lo económico es base determinante de la sociedad. No es verdad que Marx  no integra en su teoría a la naturaleza, dice Marx: el hombre construye su historia al transformar la sociedad, la naturaleza y a sí mismo, pero no existen límites impuestos por la naturaleza. Por consiguiente, la naturaleza es concebida como un conjunto de recursos que pueden ser utilizados. Marx ya expone sus criterios contra el mal desarrollo que los repetirá al enjuiciar el saqueo colonial y la opresión a las culturas. Las “leyes de movimiento” de la acumulación capitalista son moldeadas por las contradicciones sociales y no por los límites impuestos por la naturaleza “interpretaciones vulgares” (K Marx)

El Marxismo  es a  no dudarlo un humanismo antropocentrista. Engels se expresará: No debemos presumir demasiado nuestras victorias humanas sobre la naturaleza…, las  victorias sobre la naturaleza, son para subordinarla y  dominarla, para ponerlas al servicio de la humanidad. Nosotros-repite Engels- pertenecemos a la naturaleza, todo nuestro dominio en ella reside en la ventaja que tenemos sobre el conjunto de las otras criaturas de conocer sus leyes y poder servirnos de ellas juiciosamente. A diferencia del capitalismo depredador  imperialista, el marxismo desde sus orígenes no descuida el respeto racional a la fuente de trabajo y generación de riqueza. Este enfoque es desestimado por muchos ecologismos. China las recupera.

No existe vacío ecológico ni en el marxismo ni en el modo de producción de China, ya lo hemos demostrado,  el materialismo histórico, aporta análisis crítico a las causas que originan la destrucción de los recursos naturales y la degradación ambiental. El marxismo  devela   las causas de las crisis inherentes a la acumulación ampliada del capital,  pero así mismo, le apuesta al desarrollo racional de las fuerzas productivas. La producción irracional del capitalismo es efecto de la acumulación privada de la  riqueza y de la egoísta concepción  que niega el desarrollo a la periferia. Su lógica productivista no está orientada a resolver necesidades humanas sino a expandir el mercado y la producción de bienes perecibles y basura. Incorporar al ambiente como aspecto constitutivo del proceso socio-productivo es una necesidad que las metrópolis capitalistas ven con menos preocupación que  la China. El modelo Chino se esfuerza  por integrarse a una teoría  que contiene lo ecológico desde el respeto a la realidad socio-cultural de las naciones. Si el diálogo de preservación no se establece con los inversores chinos es por acomodo de corruptos socios nativos

China importa  petróleo y otros minerales   promoviendo su explotación. China compra, los vendedores no siempre cuidan sus fuentes, pero mucho menos interés tienen las compañías trasnacionales capitalistas que se aprestan  a pasar de la guerra económica a la secular confrontación guerrerista, así se  explica la disputa hemisférica y la crisis venezolana, el  conflicto de medio oriente, las zonas mineras africanas, etc.

La naturaleza  aunque la humanidad lo quisiera, no puede ser transformada en una  entidad ecológica marginal a la actividad económica. Los bienes terrenales tienen en su trasformación el sustento para erradicar hambre y miserias, hacerlo bien es proveer reglas para lidiar con recursos naturales escasos sin dañar a la naturaleza, producir controlando los excesos de demanda, reutilizando y reciclando para bien de la vida de todos. En esa línea son apreciables otras direcciones  que toma la iniciativa China en la inversión de  energía renovable, agricultura y acuacultura

Con políticas  socialistas China promueve el capitalismo regional

Los países imperialistas fomentaron siempre el desarrollo desigual y más precisamente el subdesarrollo periférico que explicaba su desarrollo propio. Nunca fue el subdesarrollo una fase del desarrollo sino una consecuencia del desarrollo ajeno. Si Lenin planteaba que la fase democrático burguesa de la revolución debería ser dirigida por el partido comunista en el poder, por el carácter retrogrado de la burguesía, podría decirse que la China actual promueve desde su dirección, el capitalismo periférico interdependiente. En la lógica marxista estaría ocurriendo lo que proponían los autores clásicos del comunismo: “el triunfo de  las relaciones capitalistas de producción precederían el triunfo de nuevas relaciones de producción desde el proletariado mundial”. Si el imperialismo de EE.UU y Europa no ofertó jamás un modelo de desarrollo para los países del  tercer mundo, usando solo sus recursos en forma injusta,  es interesante que China vea en esto una falencia que le brinda oportunidades para su ya explosivo crecimiento. Ciertamente es probable que este desarrollo no siempre esté garantizado, porque el interés está  más direccionado a las necesidades de China y no al de las de las naciones  originarias. En esta  dinámica económico-política se originaria  un modelo de “nuevo extractivismo progresista” para el crecimiento económico que surgiría de proyecciones estratégicas y de negociar términos claros de interdependencia.

En el nuevo extractivismo, el riesgo de un nuevo modelo de dependencia es posible, no obstante, no le compete a China resistirlo, pero si es posible argumentarlo en una dinámica más abierta en la economía que diversifique la oferta. Sin embargo, las burguesías nacionales de los países pobres y sus políticos optan inconvenientemente por la opción de derecha y la corrupción no apreciando las posibilidades de un nuevo intercambio y más bien las burguesías locales empujan hacia atrás buscando el reencuentro con el capital imperialista norteamericano, en el cual ingresan  y secularizan su condición de socios menores.

En los modelos mentales existentes no se  admite a China en el espectro socialista  insertado en el mercado capitalista.  Los líderes chinos reclamándose comunistas no dejan de reconocer tal inserción. Las representaciones no simbólicas  marcan distancias distintivas. Así,  Nicholas Lardy, del Instituto Peterson de Economía Internacional, describe que el consumo en China crece durante las crisis en los países capitalista, los salarios suben y el gobierno crea puestos de trabajo para compensar los despidos provocados por la crisis global, es decir, el control y las medidas son socialistas

Mientras, el capitalismo solventa su crisis con desempleos y reducción de la inversión. China se hace fuerte con un Estado que dirige  el auge de la inversión para generar empleos.  En  un año de crisis, la  economía china creó 11,02 millones de puestos de trabajo en las zonas urbanas. También,  si el crecimiento del empleo se desacelera  los salarios continúan aumentando. En términos nominales, los salarios en el sector formal aumentaron un 12% porcentualmente. Se registran, además aumentos en los planes de pensiones y  se elevan las transferencias a los residentes de ingresos más bajos. (El marxismo y el carácter social de China Fred Goldstein)

Suben  los ingresos, aumenta el consumo y se supera el desempleo en China, mientras el mundo capitalista continúa sumido en el desempleo masivo, la austeridad, la recesión, el estancamiento, el lento crecimiento y el aumento de la pobreza.  Esto  es el resultado directo de la planificación central no liberal, las empresas de propiedad estatal, la banca de propiedad estatal y las decisiones políticas son  del Partido Comunista.

China defiende el principio de planificación que difiere diametralmente a la lógica del mercado capitalista. Controla la anarquía de la producción provocada por las leyes del mercado, siendo  la mejor forma de interpretar a Marx  para  explicar las crisis de producción y sacar ventaja. El leninismo del partido asiático se revela,  cuando  valora el rol conductor del partido como dominio que  emerge de la superestructura política. El partido comunista, es el agente consciente, es el equilibrio entre la voluntad de conquistar la historia y la fatal inevitabilidad de los acontecimientos. China debe su  éxito  a la aplicación del pensamiento Deng que permitió  el arropaje de los capitales imperiales para que se coman los ratones del atraso y la mísera. Una proyección muy materialista del marxismo.

China renuncia al internacionalismo proletario

Un elemento que  aproxima  el liberalismo  al marxismo, es el internacionalismo porque  ni el capital ni los obreros tienen patria. Sin embargo, tanto la burguesía como los “socialistas” han usado el patriotismo y el nacionalismo para afirmar sus intenciones. La burguesía europea se lanzó a 1a guerra mundial y los partidos socialdemócratas autodefinidos como marxistas votaron al favor de la guerra y en defensa de la patria

La lucha  proletaria mancomunó en algún momento  a  la clase obrera de todos los países  contra el capital. La burguesía, utilizó el “patriotismo”, “el amor a la patria” y la “defensa de la patria” para enfrentar a los obreros de los distintos países, para usarlos en conflictos y guerras cuando la competencia por los mercados y las fuentes de recursos alcanzaba niveles antagónicos.

La teoría de la revolución en solo país,  archivó la tesis de Marx de revolución mundial,  se afirmó el concepto de revolución en cada país como opción  nacionalista más que internacionalista y  la bipolaridad soviético-norteamericano hizo que  la acción de los pueblos sea de resistencia nacionalista. La guerra fría  no fue una disputa de fuerzas productivas, pues las superpotencias deseaban implantar su modelo de gobierno en todo el planeta. Excedido en su brutalidad  para combatir la amenaza comunista, el imperialismo capitalista arrasó pueblos y los comunistas de casi todas las tendencias pasaron a construir el escenario antimperialista con una visión de liberación nacional más que comunista

El internacionalismo proletario se hizo también un cliché y una apuesta de las burguesías nacionales que ocultaban sus injustas contradicciones de clase.  La izquierda mundial vibraba de emoción con cada triunfo revolucionario y la China de Mao entro como tercera vía en la guerra fría. Pero, ya Mao sentenciaba  “para conquistar su completa liberación, los pueblos oprimidos deben apoyarse ante todo en su propia lucha y, sólo en segundo lugar, en la ayuda internacional. Los pueblos que hemos conquistado la victoria en nuestra revolución, debemos ayudar a los que aún están luchando por su emancipación. Este es nuestro deber internacionalista”.

La  China  actual no quiere que nada empañe sus negocios, todo nacionalismo es un estorbo y también lo es, toda agresión contra los pueblos que daña los mercados. China  no subordina ni se somete a ninguna potencia ni quiere aliarse o establecer relaciones estratégicas con nadie que no sepa comprar o vender, la paz mundial y  las relaciones amistosas  son en la macro y el micro economía el mejor escenario de negociación.  La prosperidad común de la humanidad amplia el mundo de consumidores y la independencia la calidad del cliente

La carrera armamentista y la disputa por la supremacía mundial entre las superpotencias constituyen la fuente de la tirantez internacional y la amenaza de la guerra mundial. Sin luchar contra la política hegemonista, no podrá lograr o mantener ni la paz mundial o regional, ni la seguridad nacional de cada país. El hegemonismo a que nos referimos no indica a ningún determinado país, sino a una conducta infractora a las normas mundialmente reconocidas en las relaciones internacionales. China no procura la hegemonía y apoya todas las justas luchas contra el hegemonismo y la política de fuerza”. (Partido Comunista de China 2017)

 Soberanía e integridad territorial, no agresión, no intervención en los asuntos internos de otros países, igualdad, beneficio recíproco y coexistencia pacífica son los cinco principios de   la China  que aboga por la solución pacífica de los litigios internacionales, oponiéndose a recurrir las fuerzas o la amenaza bélica

“Solución de los problemas internos de cada país en las manos de su pueblo, oponiéndose a la intervención foránea; y reclama el establecimiento de un nuevo orden internacional justo y razonable tanto político como económico. El estado de las relaciones de Estado a Estado no depende de la identidad o diferencia del sistema social o ideológico, sino de la observancia a estos principios. Respetando estos principios, los países con distintos sistemas sociales pueden convivir armoniosamente mediante la cooperación de beneficio mutuo; violando a estos principios, los países con idénticos sistemas sociales pueden llegar una confrontación aguda, incluso al conflicto bélico. Solamente las relaciones de Estado a Estado que se fundamentan en los cinco principios podrán gozar de una dinámica, vitalidad y favorecerán a la estabilidad y sana evolución de la situación internacional”. (Partido Comunista de China 2017)

Está claro, nada puede impedir que fluya el desarrollo de las fuerzas productivas, la guerra es un enemigo jurado en el modelo chino pero también lo es el exceso de nacionalismo o de internacionalismo que edifica discursos ideológicos que frenan la incursión modernizante global del gigante asiático

Referencias:

  1. The Financial Times,16 de marzo de 2008, p. 9.
  2. https://bit.ly/2JVzx6I
  3. UNDP, Human Development Report 2013,Nueva York 2013, p. 187 en 189. https://bit.ly/2I8FlUu
  4. UNDP, Human Development Report 2013, 174-177.
  5. Analfabetismo: UNDP, Human Development Report 2013, 145-146; cantidad de personas en la pobreza extrema: UNDP, Human Development
  6. The Economist,4 de septiembre de 2016
  7. The Financial Times,4 de febrero de 2013, p. 3.
  8. The Economist,16 de junio de 2012, p.57; The Financial Times, 18 de diciembre de 2009, p. 11.
  9. K Marx “El Capital”
  10. VI Lenin El que hacer
  1. Documentos del Congreso Nacional del partido comunista de China