DE PELAGATOS, PELAMEDIOS Y DEMÁS LIBERTADES DE PELAEXPRESIÓN. Por Hugo el búho

Captura de pantalla.

Cuando los pelagatos y los Fundamedios hablan de libertad de expresión, ¡Jesús!, hay que asustarse. A nombre de su libertad de expresión dicen, acusan, insultan, juegan al chisme, al quizás, al porsiacaso, al hoy vas a ver, al aquí me desquito de todas. Y están en su derecho… y en su derecha.

Pero claro, a ellos no hay cómo cuestionarlos: si son la cúspide del periodismo a tres colores. Si alguien los increpa, de ley son correístas, dicen. Si alguien les dice sus verdades son renacuajos de tintero barato. Si alguien les pregunta: ¿y quién les financia? Miran para otro lado, les sale una disculpa en inglés y un hablemos de otro tema en castellano.

Para ellos el periodismo pasa por las vísceras. Todo lo que sea en contra del ex presidente Rafael  Correa y de sus seguidores es válido para generar opinión pública. Y claro, no hay duda que el autoritarismo del ex presidente, la criminalización de la protesta social y las travesuras de sus más cercanos, entre otras joyas, son dignas de ser señaladas y enjuiciadas. Pero con esa justicia hecha a la medida del Jaime Nebot, mejor ni hablar. No hay duda que Correa metió la mano en la justicia, pero éstos no solo la mano, se fueron con clavícula y todo. No guardan ni las formas, ni siquiera disimulan. Y claro, los medios felices.

Me detengo en esta línea a propósito del último suceso en un centro comercial, donde un tal César Ricaurte hizo gala de su valentía anticorreísta para ofender a un funcionario, viejo ya, con bastón ya, aunque mida dos metros, como argumenta en su defensa el que siempre será un caballero. Pero al caballero le salió lo macho alfa, lo varón de intelecto mediático, la libertad de expresión en dos versículos y lo autoritario en capítulos ídem.

Igualito al Correa, a quien tanto cuestiona, sólo le faltó abrirse la camisa y hacer la parodia de los súper machines Jaime-Rafael.

Pero como es periodista de Fundamedios, amigo de la prensa privada, adalid de la libertad de expresión, insigne representante de los verdaderos medios de comunicación, es preferible no hacer bulla. Culpa del otro por aparecerse a su lado, por invadir su burbuja espacial de iluminado. “Correísta blanqueado” ¿Qué quiere decir eso? ¿Y cuáles son los correístas no blanqueados? Entonces ahora todos los correístas, que son miles, deben ser ofendidos, empujados, vilipendiados. “Las basuras correístas que pululan por las calles”. Eso se llama ser periodista de altura. ¿Y ahura qué hacer cuando en la familia y en el trabajo hay tantos correístas que pululan por doquier? Tocará decirles: “con el perdón de ustedes, pero hay un caballero bien portado, mamitico de la libertad de expresión que dice que debo recoger unas basuritas que huelen a ¡viva Correa!, así que agáchense que ya viene la pala.

Por supuesto, en los medios no se dirá ni pío del asunto. No ven que se trata de Ricaurte, de Fundamedios, no vayan a hacerle quedar mal a nuestro gurú de la libertad de expresión. Quizás aparezca algún artículo a dos voces, a lo Hernández y a lo Pallares, solidarizándose con su amiguis y gritando, como solo ellos saben hacerlo:

“No ven, no ven, a eso hemos llegado, a que incluso un ser inmaculado y pacífico reaccione de manera soez y vulgar. Todo por la culpa de Correa. Hasta nuestra arrogancia y poca ética es culpa de Correa. Ése nos idiotizó. Lo odiamos. Pero ahora, gracias a Moreno nos la pela, nos la miau, pelagatos pelagatos, ras ras ras”.

De acuerdo, hay algunitos verdeflex que hasta ganas dan de decirles sus 35 verdades, claro. Pero no se supone que ahora están los querubines mediáticos dando cátedra de democracia, de diálogo. ¡Ahora sí van a ver lo que es el verdadero periodismo! Nosotros sí sabemos de ese oficio, mantantirun-tirun-lan. Con nosotros se acabó la vil propaganda. Para muestra un video de un tal Vera Jr., que no es propaganda. No. Es la puritita verdad de la década robada al servicio de un tal Lasso. Eso es periodismo, no tonteras. Y sí, el Correa ya nos tenía podridos con su propaganda, pero lanzarnos ese video en la que un banquero es casi casi un héroe…

¿Actuar igual o peor que Correa es la misión de los que se rasgan las vestiduras hablando de respeto, de tolerancia, del debido proceso y de no sé cuántas mentiras frente a las cámaras?

Por ahí asomó el humorista Bonil –muy talentoso, por cierto- haciéndose eco en el acto de lo ocurrido con su amigo Fundamedios. ¿Eso es humor? Posiblemente sí, un humor entre panas que cuestiona los defectos de uno pero que deja de lado los vichos y roedores del otro. Cuando Correa enjuició a Bonil por una caricatura a uno no le quedaba más remedio que reírse y hasta solidarizarse con el caricaturista. Las torpezas del poder son material para generar más humor.  Correa quedó en ridículo, pero en este caso uno se pregunta: ¿en serio, Bonil? ¿Solo hay que cuestionar con la risa al poder político y no al mediático? ¿Ustedes son intocables? ¿Prohibido pisarse las mangueras? Listo. Entonces, si por ahí se aparecen los pelagatos, el Pinargoti, la Hinostroza, el Rosero, estamos en libertad de gritarles, no sé: “morenistas transformers,”, y empujarles y quien quita un escupitajo y exhortarles a que recojan toda la basura cuántica que pulula en los medios.

Igual, después de todo, seguiremos siendo caballeros, como César Ricaurte.