200 AÑOS DESPUÉS DE SU NACIMIENTO, MARX CONTINÚA VIGENTE. Por: Miguel Merino Serrano

La cara de Karl Marx adorna los billetes de recuerdo con valor de 0 euros, producidos en Trier, Alemania. Foto: CNN

Luego de dos siglos de su nacimiento, el pensamiento y la vida de Carlos Marx (1818 – 1883), siguen inspirando la lucha de la clase trabajadora y de diversos sectores oprimidos del mundo, a la vez que continúan provocando el rechazo y el odio de las élites burguesas, sus ideólogos y sus representantes en el poder político.

Esto, pese a que se ha gastado mucha tinta en anunciar la crisis y la muerte del marxismo, especialmente luego de la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS, dicho fenómenos es mas bien un indicador de su extrema vitalidad (Aricó José M, 2010).

Su enorme aporte teórico en el campo de la economía, la política y las ciencias sociales en general ha sido tan basto e influyente que, en las universidades y círculos académicos del mundo, la obra de Marx sigue motivando análisis, debates y publicaciones de amplio alcance. Entre sus descubrimientos más destacados están las leyes específicas y fundamentales que rigen el sistema capitalista, tales como la ley de la acumulación y la ley de la plusvalía, las cuales permiten entender científicamente la explotación de la clase trabajadora y fueron rigurosamente formuladas en su obra cumbre: el Capital.

Otro aporte fundamental es el materialismo histórico, donde Marx combate las visiones idealistas, los enfoques religiosos de la historia y realiza un análisis coherente sobre el desarrollo histórico de la humanidad. Muestra un hecho tan sencillo, pero oculto por la maleza ideológica, de que el hombre necesita en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse, antes de poder hacer política, arte, ciencia, religión, etc. (Sagra Alicia, 2018). Por lo tanto, “son las relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas y forman la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social” (Marx Carlos, 1859).

El pensamiento dialéctico también resulta clave en la perspectiva marxista como método  para la comprensión objetiva de la realidad natural y social. Marx rescata la dialéctica del filósofo idealista Hegel y la libera de la camisa de fuerza de la metodología mecánico formal en la que estaba aprisionada, elevándola a un nivel superior al aplicarla a la realidad material de la que somos parte y convirtiéndola en la ciencia de las leyes generales del movimiento en base a las  contradicciones, tanto del mundo exterior como del pensamiento humano (Iturbe Alejandro, 2018).

Un solo ejemplo que demuestra la vigencia del pensamiento marxista en el siglo XXI,  es que   luego de la última gran crisis económica experimentada por el capitalismo en los años 2007-2009, muchos investigadores han retomado los planteamiento realizados por dicho autor, en el segundo tomo de “El Capital” y otras obras, para poder explicar de manera coherente las crisis recurrentes del capitalismo.

Marx: militante revolucionario

Sin embargo, el legado teórico de Marx es solamente una parte de su herencia a la humanidad y quizá no la más importante. Probablemente, el aporte fundamental de Marx es su praxis política revolucionaria en estrecha conexión con la clase obrera y los oprimidos del mundo. Consecuente con su visión dialéctica de la vida, supo mantener una unidad indisoluble entre teoría y práctica. Por eso, en la Tesis número 11 sobre Feuerbach plantea: “Los filósofos se limitaron a interpretar el mundo, de lo que se trata es de transformarlo”.

Lejos de la imagen reduccionista de un intelectual o teórico, en la que pretenden encasillarlo algunos académicos, la vida de Marx estuvo consagrada a la lucha por la transformación del orden social capitalista.

Recordemos, además que junto con Engels, fundaron la Liga de los Comunistas en 1847. Luego interviene y orienta los procesos más importantes de organización y lucha de la clase obrera que confluyen en la fundación de la Asociación Internacional de Trabajadores, conocida también como la Primera Internacional Comunista (1864). Fue también el ideólogo del primer intento de revolución proletaria: la Comuna de París, en 1871.

El camino planteado por Marx para la transformación social es la revolución socialista. El sujeto social revolucionario fundamental es la clase trabajadora, la cual en alianza con otras clases oprimidas deben tomar el poder, destruir el Estado burgués para construir una nueva sociedad socialista y luego comunista. Este planteamiento no se redujo al ámbito de las buenas intenciones, sino que en el siglo XX las previsiones teóricas de Marx se hicieron realidad, cuando se produce la Revolución Rusa liderada por los bolcheviques en 1917 y más adelante otras revoluciones socialistas triunfantes como la china, la cubana o la vietnamita.

En conclusión: el aporte de Marx se mantendrá vigente en la medida en que subsista y se reproduzca el sistema capitalista que, al igual que en su primera etapa de acumulación originaria, continúa “chorreando lodo y sangre por todos sus poros”. Las contradicciones al interior del capitalismo siguen agudizándose en su actual fase monopólica y globalizante: las desigualdades sociales se han agrandado, el desempleo y las crisis forman parte de nuestra realidad cotidiana, los países imperialistas se reparten las riquezas y las ganancias que obtienen de los países dependientes y neocoloniales. La lucha de clases a nivel mundial, se ve agravada por nuevas contradicciones que se siguen sumando a las ya existentes, tales como la destrucción de la naturaleza y el deterioro ambiental, el recrudecimiento de la violencia social, la violencia contra las mujeres debido al  machismo patriarcal, la masiva expulsión de refugiados, la crisis cultural en un mundo subyugado por el consumismo, la alienación de los medios de comunicación masivos, entre otras.

El marxismo incluye diferentes corrientes

Es necesario señalar que el marxismo, al igual que todas las grandes corrientes ideológicas y políticas no es uno solo, sino que existen en su interior distintas corrientes e interpretaciones. Además, al no ser un dogma de tipo religioso, continúa enriqueciéndose y desarrollándose con nuevas experiencias de lucha provenientes de diferentes sectores sociales afectados por el capitalismo, así como por los aportes teóricos provenientes de diversos autores. Entre ellos cabe destacar las obras de Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Antonio Gramci y muchos más.

Lamentablemente, también el marxismo ha sido objeto de deformaciones y mala utilización; hay varios casos en que no ha sido utilizado para la liberación de los pueblos, sino que se ha convertido en un elemento de  opresión, como ocurrió en la Unión Soviética y en los países de Europa del Este, cuando se impuso el estalinismo y su modelo burocrático que, a la larga, terminó con la restauración del capitalismo en Rusia y dichos países.

En América Latina y el Ecuador, el marxismo ha tenido una larga trayectoria de aciertos y errores, pero es innegable su destacada influencia en el desarrollo organizativo y las luchas de los trabajadores, los campesinos, los estudiantes, los intelectuales. Desde su temprana aparición en las primeras décadas del siglo XX, con la conformación de los partidos socialistas y comunistas, se convirtió en un referente político, social y cultural. En ciertos países latinoamericanos, algunas organizaciones políticas trotskistas permitieron mantener el principio de independencia de la clase obrera frente a los gobiernos reformistas y populistas de la burguesía, a los cuales apoyaron los partidos de la linea estalinista (Moreno Nahuel, 2010 ; Lowy Michael, 1982)

Entre las figuras más destacadas del marxismo latinoamericano está el peruano José Carlos Mariátegui, fundador del Partido Socialista Peruano, quien con sus estudios históricos y sociales sobre las comunidades indígenas de diversos pueblos originarios, establece una vinculación entre las luchas socialistas y antiimperialistas del futuro, logrando amalgamar la tradición estrictamente marxista con la perspectiva indianista.  (Kohan Néstor, 2018). En el Ecuador se debe mencionar la obra de Manuel Agustín Aguirre, militante del Partido Socialista Revolucionario Ecuatoriano y propulsor de la Segunda Reforma Universitaria, cuando fue rector de la Universidad Central del Ecuador.

Ni calco ni copia, sino creación heroica y recreación del pensamiento marxista para aplicarlo a las condiciones concretas de nuestra realidad actual. Ese es el reto de la izquierda marxista y revolucionaria en el siglo actual.

Referencias bibliográficas:

– Aricó José: “Marx y América Latina”, 2010.

– Iturbe Alejandro: “200 años del nacimiento de Marx”, LIT – CI, Junio 2018.

– Kohan, Néstor: “Marx sobre nuestra América”, Mayo 2018.

– Lowy Michael: “El marxismo en América Latina”, Antología,1982.

– Marx, Carlos: “Prólogo a la Contribución a la crítica de la Economía Política”,1859, en

  Obras Escogidas, Editorial Progreso, Moscú, 1973.

  “El Capital”, tomo II, siglo XXI editores, 1979.

– Moreno Nahuel: “El Partido y la Revolución”, 2010.

– Sagra, Alicia: “A 200 años del nacimiento de Karl Marx: el mayor teórico y dirigente de la

Clase obrera”, LIT – CI, Junio 2018.