LA CRISIS EN NICARAGUA SIGUE A LA ALZA Y NADIE HACE NADA*

Las fuerzas públicas recorren las calles de Nicaragua. Foto: FIDH

Entre la soberanía de las naciones y lo inadmisible de los abusos, los nicaragüenses están en la incertidumbre.

La crisis de violencia, inseguridad y represión en Nicaragua no se ha detenido. Las protestas contra Daniel Ortega y su gobierno pasaron de simplemente una movilización contra un sistema de pensiones a ser generalizadas… e igual la represión.

Ante los reportes de periodistas, estudiantes y protestantes muertos, la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), emitió un comunicado solicitando a la Organización de Naciones Unidas (ONU) pronunciarse al respecto, así como a los Estados integrantes de la Organización de Estados Americanos (OEA) una resolución que condene, de igual forma, la represión en el país sudamericano.

Desde el ocho de julio se ha reportado la muerte de más de 40 personas, entre las que están dos estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) por disparos a la cabeza en un operativo militar en la parroquia de la Divina Misericordia.

Sin embargo, esto solo es la muestra de la agudización de la crisis, pues esta lleva desde abril ocurriendo y, según cifras de observadores internacionales y organizaciones de Derechos Humanos, al menos 272 personas han sido asesinadas, y más de 2000 han sido heridas.

Por un lado, el gobierno de Nicaragua parece entablar el diálogo con los manifestantes, pero al mismo tiempo los operativos policiales, militares y los cierres de vialidades para frenar las protestas de maniera violentan se han mantenido e intensificado con el paso del tiempo.

La Organización de Estados Americanos aún no se ha posicionado respecto al tema de Nicaragua. Sin embargo, varios países sí se han pronunciado en contra de Daniel Ortega y la presión.

Otro de los problemas sería caer en el intervencionismo, pues la soberanía de los Estado incapacitaría a cualquier de poder influir directamente de las decisiones que Daniel Ortega ha tomado para enfrentar las protestas.

Por otro lado, la violación de derechos humanos fundamentales tendría que ser vista y tratada por organismos internacionales que pueden hacer algo, al menos, como instituciones con acuerdos con Nicaragua. No es necesaria una confrontación directa para ello. Lo que sí es necesario, es una resolución para todos los nicaragüenses.

* Nota publicada originalmente en: Plumas Atómicas