APUNTES SOBRE GÉNERO DESDE EL MARXISMO LIBERTARIO. Por Tomas Rodríguez León

Símbolo de la lucha feminista. Foto Pulpito Cristao

La ideología  de la sociedad es la ideología de la clase que domina  (Karl Marx)  ¿Quién domina el discurso ideológico actual? Hoy se pretende que las clases dominantes  y   subalternas en  aparente  consenso  elaboren  nuevas consignas o repitan discursos  ya creados.

Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas”. Mary Wollstonecraft

Bien  está, que nuevos temas se incorporen a la agenda de la revolución, en tanto y cuanto cuestionen las formas extendidas de la dominación y poder,  lo que no está bien es que se disparen y segmenten sus demandas  en proyecciones  que se desbordan y omiten los males estructurales…tan de moda está el debate sobre ecología, genero, nuevos matrimonios, derechos del cuerpo  etc. que se han relegado aspectos  de la dominación de clases  como el salario de los trabajadores, la pobreza agraria, la explotación infantil y el martirio a los pueblos oprimidos.

El lenguaje, expresión  ideológica  deviene  en formatos autoritarios  e imperativos; quien no acepta el posicionamiento modal o  mira en forma  libre,  se lo sataniza y excluye. Los portadores de la verdad absoluta se polarizan y se denigra hasta a quienes se adhieren en forma crítica a la agenda multi temática planteada, así se totaliza el discurso que debe ser advertido en sus particularidades. Existe en el pensamiento libertario un claro posicionamiento contra la violencia a la mujer y los niños,  contra el abuso sexual, a favor de la despenalización del aborto (aunque no  a favor de su propagación) a favor de la protección ambiental y el pleno reconocimiento y respeto a la diversidad sexual. Y estando en coincidencia con estos planteamientos podemos decir que nos oponemos a la adopción de homosexuales a niños, como rechazamos supuestos derechos pedófilos y no aceptamos la práctica del incesto.

En muchos portadores del pensamiento en bloque,  el totalitarismo del discurso va al todo o nada. El verbo  novísimo construye  imaginarios  donde los grupos sociales actuarán como clase sin serlo y  presentaran demandas cuasi sindicales y pliegos de peticiones (aunque toda forma sindical es liberal porque rechaza o busca una ley y un acuerdo) Cada estamento   busca derechos y  se considera casi una clase. Y dicen estar a la izquierda anti conservadora.

Por su parte, la derecha recurre a delirios de histeria moral apurando su empatía con la norma clerical  y exagerando el concepto de ideología  para referirse a los temas de género. Pero claro,  en todo  discurso hay una ideología que los contiene, y el discurso de la derecha es muy ideológico. Las  emociones, ideas y creencias explican conductas  y al momento,  el enfoque de género, necesidad para corregir inequidades  es falsificado  en los dos bandos: el conservador y el innovador. Ambas corrientes portando   ideología expresan   anhelos de control; nuevo dominio o  preservación de los dominios existentes. En su  epistemología se  usa utilitariamente la ciencia y  en su axiología revela desconexión con  los contextos culturales Los bandos se tornan radicales y absurdos, los unos se dicen próvida aunque les importa un bledo la muerte y la cárcel de mujeres que optaron por la vida agradable de la sexualidad con sus consecuencias  y los otros lloran de amor a favor del aborto, el matrimonio igualitario, la otras formas de familia o los derechos de la naturaleza  ¡Vaya lucha de clases¡

Eslóganes, pancartas consignas, sentencias,  sistemas ideológicos viejos repechados  en  lenguajes  que hacen de lo risible una plataforma de lucha: “el aborto es  asesinato criminal e inhumano” dicen dos pastores evangélicos  mientras glorifican los   bombardeos judíos a niños palestinos “los perros y las perras son los mejores y las mejores amigos y amigas del hombre y la mujer” dicen unas militantes.  Se busca adeptos en los dos bandos y hasta reconfiguran el espectro espacial auto definiéndose como derecha e izquierda.  Se  quiere imponer una  visión del mundo a la sociedad que ellos mismo dicen que es diversa.

Ciertamente la condición  y los roles de género  son adjudicaciones asignadas socialmente,  viejas trampas del sistema para reducir el costo de la mercancía salario,  así  crean discriminación y desigualdad contra las mujeres, sobre todo en las naciones colonizadas. El trabajo femenino e infantil  es una externalidad de la que se beneficia el capital. Incluir en la agenda clasista la igualdad y la equidad  es tarea del movimiento obrero mundial (siempre lo fue) y no puede ser distraída con otras adefesiosas consignas.

El capitalismo solo parcialmente asimila los derechos de la mujer, así por ejemplo, le ha negado siempre el salario para el trabajo doméstico  y ha hecho creer a las mujeres que su labor en el hogar, en el cuidado de los hijos, es “un acto de amor”, obteniendo una cantidad increíble de trabajo  gratuito, asegurándose de que muchas, lejos de rebelarse, busquen obtener ese trabajo como si fuese lo mejor de su vida”. (Magdalena Lagunas-Vázquez, Luis Felipe Beltrán-Morales, Alfredo Ortega-Rubio Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, México)

El marxismo es la primera teoría crítica de la historia que contempla las relaciones humanas en la clave de dominación y subordinación (Varela 2013), Rescatar la antropología marxista  y su visión libertaria de clases, es urgente, nadie ha contribuido más que el marxismo a los derechos de la mujer, de los niños, los pueblos oprimidos, el respeto a las nacionalidades.

La única ideología de liberación está  conectada a la liberación social  y lo está  en ruptura contra todos  los dominios.  Otras ideologías vinculadas a temas de género  no son las de la libertad, su génesis está en los subproductos de la sociedad capitalista. Estas miradas no coinciden en nada con la perspectiva libertaria   no solo porque sus dimensiones  le son antagónicas sino porque además se construyen desde y para consolidar superestructuras de poder que rebuscan  en marcos legales y amparo de leyes,  visiones totalizantes y simplificadoras de la sociedad y la historia.

Es necesario  deslindar responsabilidades con formas ideológicas ajenas. En el bando que no es el de la libertad   se ve un  edificar  semántico  donde  la extrapolacion totalitaria   confunde,   condición y mérito. El respeto irrestricto es a la condición y la diferencia sexual no es un mérito, como  no es admisible  que el orgullo; fastidioso perogrullo de la soberbia de clase  dignifique per se una condición. Tampoco es adecuado que   se asocie como antivalores  los vinculados a  la condición de los heterosexuales,  lo patriarcal, por ejemplo, al cual se le da   no solo connotaciones negativas sino responsabilidades  atribuibles a toda inequidad; económica, política o sexual -simbólica de la sociedad.

Y lo peor, intrínsecamente van construyendo en su ideología un imaginario de felicidad desde una utopía que establecida en una nueva realidad crearía un nuevo  proyecto ético-moral que superaría  los males del mundo patriarcal. Casi como que el mundo sería feliz con matrimonio igualitario, hijos adoptados por parejas gay, abortorios a la esquina del barrio. Todos felices aunque haya explotación del trabajo asalariado y antagonismos de  clase.

La derecha conservadora por su parte, defiende la familia desbaratada e infeliz que  dice “con mis hijos no te metas”, propiedad privada de la piel y la heredad controlada con la disciplina  de  sumisión y la agresión, donde se  recrea: dolor hipocresía, maltrato y violencia la misma que es  custodiada por el espíritu sacrosanto de sacerdotes que han hecho de la violación pederasta, el símil del sacrifico de  Cristo.

Si de “enfoque de género” se trata el marxismo y el anarquismo ofrecen un abanico basto de opciones humanizadas, las mujeres del marxismo  y del anarquismo  no hablaron de liberación: fueron libres y lucharon por la libertad; Rosa Luxemburgo, N Krpskaia, Emma Goldman Milly Witkop Rocker, entre muchas otras   dieron su vida por la clase obrera.  Se trata en efecto  que las mujeres sean respetadas irreductiblemente en su derechos, que la mujer trabajadora tenga por su condición de madre y mujer aspiraciones a jubilación anticipada, que las niñas sean formadas en la  desobediencia y los niños en la bondad solidaria, que quienes tengan preferencias sexuales nunca sean discriminados y que la sociedad democratice su mirada para incluir a todos. Pero creer que esa institución malograda, la escuela formal,  será la portadora del discurso de nuevas masculinidades es absurdo  ridículo y fuera el ideario libertario

Es necesario que los juicios morales no sean parte de elaboraciones ideológicas o de  creencias  apartadas de las ciencias. Pensar en  la despenalización del aborto  como una necesidad,  reflexionándolo como un problema social y de salud pública y no  como una solución. Despenalizarlo para poder abordarlo sin  hacer apología de su práctica. El aborto libre, universal y fácil podría ser parte de la proyección eugenésica y selectiva de la especie. La sociedad próxima con el amparo de la ciencia orto genésica  dejaría que los individuos elijan tener o no tener niños Down, síndromes de Turner, labio leporino o solo elegirlos por rubios y ojos azules,  sin riesgo hipertensivo o diabético etc. Esto era el sueño de Hitler y no de Marx. Decir  que el género y el sexo son construcciones sociales sin considerar aspectos  esenciales de ciencias biológicas y genéticas es solo una barbaridad.

Toda ideología que persigue el poder y la hegemonía cultural y social desde perspectivas excluyentes hacia otros saberes es dañina. Aquí están ubicados los dos bandos de la confrontación. La naturaleza humana, la sociedad y sus clases, la biología, la genética y la antropología no son construcciones sociales ni semánticas  de moda, son aspectos de la realidad que existe fuera de nuestra conciencia y que desde el humanismo revolucionario es posible y necesario  modificar.

Los derechos humanos individuales, las pulsiones del deseo sexual deben contribuir a la felicidad social y a la preminencia de la humanidad sobre el mundo natural, pero la sexualidad dañina existe cuando el pudor y el poder se asocian. La sociedad burguesa ya mucho daño le ha hechos a la comunidad humana y su ideología actual, que no es la de la revolución social , arrastra en su liberalismo riesgos que deben ser advertidos, como la despenalización del incesto ya planteada en Europa y hasta el derecho de los pedófilos «movimiento del amor hacia los niños», o el Partido de la Caridad, la Libertad y la Diversidad.

En Holanda  ellos  propugnan  el derecho al sexo con los niños o la reducción de la edad de consentimiento sexual,   otros solicitan que la pedofilia sea retirada del diagnóstico  del Manual Estadístico de los Desórdenes Mentales (DSM IV) al amparo de psudocencias psicológicas (What Does Kincaid Want Rreview of James R. Kincaid’s Child-Loving: The Erotic Child and Victorian Culture.)

Un posthumanismo  y un conservadurismo ultramontano niegan toda verdad a otras concepciones, a las que se persigue por medio de la censura, la represión, la descalificación personal y mediática o  con la  santificada  tradición la familia y  propiedad privada, al tiempo que ambas camuflan en sus discursos  las causas y consecuencias de  realidades  económicas como desigualdad, hambre y la explotación laboral.

Quienes propugnan la nueva sociedad no patriarcal, nos entregan un   feminismo  que ha pasado a la práctica de la confrontación. Curiosamente crece el feminismo imperialista y crece  la epidemia de mujeres asesinadas que no por casualidad son las mujeres más humildes, como crece el abuso sexual hacia los niños. Las mujeres proletarias víctimas de la sociedad de clases son excluidas, pero las féminas militantes de clase media ya tienen derecho a la paridad electoral  en  la farsa democrática burguesa y lucen su condición de asambleístas y diputadas que recitan los discursos  y catecismos del poder.

Manipular la realidad  es una celada que un libertario desprecia. La sociedad  patriarcal, y falocrática está en duda existencial, pero existe la sociedad de clases con todos sus dominios e injusticias y toda simbología subyacente nace de los males de  la sociedad  burguesa,  las clases dominantes no son  los machos heterosexuales con poder, son los capitalistas imperiales hombres y mujeres con gobernantes de clase que oprimen a pueblos de hombre y mujeres, los ejemplo abundan Merkel, Thatcher, la Clinton, Golden Mayer y decenas de perversas reinas de la nobleza.

Es bueno que haya mujeres con derechos políticos y  mujeres tituladas universitarias que en efecto las hay. En las últimas décadas el número de mujeres incluidas se ha sextuplicado, pero este hecho no la logrado que en el mundo haya menos  hambre, explotación, genocidio, etnocidio y guerra. Y la violencia  contra la sociedad y contra la piel abunda.

Referencias

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