JULIO CÉSAR TRUJILLO, LA POLÍTICA EN EL CORTO SIGLO XX. Por Patricio Pilca

El presidente del Consejo de Partcipación y Control Social - Transitorio, Julio Cèsar Trujillo, participó en la marcha del 1 de mayo. Foto: archivo

La política y lo político en el corto siglo XX ha transitado por un sin número de vaivenes experimentales, vaivenes que transformaron la noción clásica de política, cuyo fundamento era la administración de la polis, y la introdujeron en un laberinto con muchas interpretaciones y posibilidades en el juego por obtener el poder o el protagonismo.


Y por ese laberinto político han transitado una serie de políticos, uno de ellos: Julio César Trujillo (JCT), quien ha sido testigo directo del desarrollo de la política en el Ecuador, es un hito controversial, pues es de aquellas figuras políticas que han transitado de extremo a extremo, de “derecha” a “izquierda”. Quizá la vida política de este actor muestre el desarrollo de la política en el siglo XX y su devenir en el XXI.

Julio inició su vida política en el Partido Conservador, partido cuyo fundamento era la religión católica y la fuerza económica de la aristocracia, y una de sus últimas acciones políticas fue con el grupo Yasunidos, movimiento social que se inclina por las causas ambientalistas; en el intermedio de su vida política está su cercanía con “Pachacutik” y el ex “MPD”, Movimiento Popular Democrático hoy Unidad Popular.

Julio nació en 1931, en el cantón Ibarra de la provincia de Imbabura. La educación primaria, secundaria y superior estuvo marcada por la religiosidad, su vida tiene un componente íntimamente católico. Como el mismo admite en una de las últimas entrevistas dadas en este año (2018): “hay cosas en las que siempre seré conservador, por ejemplo en la familia”. La primaria la realizó en el “Instituto Rosales” de los hermanos cristianos, en su tierra natal: La Salle-Ibarra; la secundaria la cursó en el “Colegio Sánchez y Cifuentes”, Institución ligada a la comunidad Salesiana.

En 1950, para estudiar la universidad se trasladó a la ciudad de Quito, ingresó a la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), donde también inició su vida política. Obtuvo el título de doctor en Jurisprudencia en el año 1958. Casi de inmediato fue profesor en la misma carrera que estudio. La catedra que impartió fue Derecho del Trabajo. Esta correspondencia: academia, profesión y religión marcaron sin duda sus primeros pasos políticos cuando ingreso al “Partido Conservador Ecuatoriano” (PCE).

Fruto de esta relación, tanto con la universidad como con el partido, la universidad promovía el catolicismo como ideología académica, conoció a dos personajes clave del conservadurismo de la segunda mitad del siglo XX: Camilo Ponce Enríquez, fundador del Movimiento Social Cristiano, lo que después sería el Partido Social Cristiano, donde Ponce Enríquez fue clave; y a Julio Tobar Donoso, fundador de la Pontificia Universidad Católica y dirigente del Partido Conservador desde 1915.

Al parecer Julio fue testigo del ejercicio ideológico que ejerció la PUCE sobre la vida política del país, en las décadas del sesenta y setenta, donde estuvieron íntimamente relacionadas universidad privada e ideología conservadora.

En 1977, Julio fundó el “Partido Unión Demócrata Cristiana o Democracia Popular”. Esto  junto a personajes de la derecha ecuatoriana, donde estaban entre otros: Oswaldo Hurtado, presidente del Ecuador en el periodo 1981-1984; a quien, además, debemos los primeros alineamientos al Fondo Monetario Internacional (FMI) y el ingreso del neoliberalismo; Carlos Larreátegui, Rodrigo Paz, alcalde de Quito en el periodo 1988-1992; y Jamil Mahuad, presidente del Ecuador en el periodo 1998-2000, que decretó el salvataje bancario y la posterior dolarización de la economía ecuatoriana

Tal como dicen Flavia Freidenberg y Manuel Alcántara: “La democracia Popular, en sus orígenes denominada Democracia Cristiana emergió como agrupación moderna que pretendía cambiar el estilo y la manera de hacer política que caracterizaba a conservadores, liberales y populistas ecuatorianos.

En su filosofía postulaba el ejercicio de prácticas racionales, burocráticas, la defensa de posturas ideológicas como guías de acción, la incorporación de nuevos temas al debate público y la revalorización de la política como actividad humana fomentando que los partidos políticos fueran estructuras organizadas y estables”. Muchas veces se ha dicho que este tipo de partidos trataban de diferenciarse de la izquierda y la derecha; sin embargo. la experiencia ecuatoriana muestra que este tipo de partidos han optado por los postulados de la derecha. Una de aquellas muestras es que era casi “normal” que miembros del Partido Conservador transiten por las filas de la Democracia Popular (DP); se podría decir que la DP fue una expresión rejuvenecida del viejo Partido Conservador, y esto lo confirma la vida de Julio. Como militante de la DP fue diputado representando a la provincia de Imbabura, en 1978.

Desde 1978 hasta 1983 fue presidente de la DP. En 1984 por esta misma agrupación fue candidato a la presidencia del país. Al parecer el bajo porcentaje, menos del 5%, ocupó el séptimo lugar de nueve contendores, le hizo repensar su forma de hacer política. Empieza a tomar otro camino dentro del rumbo político, un camino que lo lleva a cambiarse orilla.

En la década del noventa, en pleno repunte del Movimiento Indígena, donde toman fuerza la lucha por la tierra y la plurinacionalidad, y donde esta última gana la partida, empieza el viraje de Julio y sus primeros acercamientos a los líderes del movimiento, quizá por eso no es ninguna casualidad la cercanía con Luis Macas. Cual péndulo foucaultiano empieza a mover su eje vital; permanece en la Democracia Popular hasta 1993 y luego empieza su traslado. Al parecer las acciones y el discurso del movimiento indígena, a inicios de la década, le seducen y le obligan a repensar su forma de hacer política.

En 1997, en pleno auge de la plurinacionalidad y el aparecimiento de las múltiples identidades, Julio se vinculó al recién creado “Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutic – Nuevo País”, creado en el año 1995. Valga mencionar que este movimiento, en el año 2002, fue uno de los puntales para la victoria que alcanzó Lucio Gutiérrez.

En 1998 Julio fue parte de la Asamblea Nacional Constituyente que rehízo la Constitución del país e incluyó la plurinacionalidad como parte de la carta magna.

En las años 2000 hay tres momentos políticos importantes en la vida de Julio: uno, en el año 2006 participó como candidato a diputado por la provincia de Pichincha, pero no consiguió el escaño; dos, en el 2015 presidió la Comisión Nacional Anticorrupción; y finalmente, en el año 2018, preside el Consejo de Participación Ciudadana – Transitorio.

El recorrido por la vida política de Julio Cesar Trujillo permite establecer analogías con la historia política del Ecuador, en un momento donde izquierda y derecha “coinciden”. Al parecer la fluidez de la modernidad, o posmodernidad, ha roto cualquier posibilidad de distinción. Quizá por eso es tan complejo visibilizar a los enemigos.

La vieja fórmula schmittiniana del amigo/ enemigo se ha vuelto tan híbrida que el amigo y el enemigo son amigos, o que los amigos se convierten en enemigos, o los unos y los otros se auto-anulan y dejan surgir un tercero, o un cuarto, o un quinto. Ni siquiera la división clasista sirve como un salvavidas en este río de identidades autoafirmándose y lanzando al gran océano político.

Lo sintomático de este proceso es mirar las coincidencias entre gente de “izquierda” y “derecha”, algo sucede en la política dirían los viejos sabedores de estas lides. Esas coincidencias no son fortuitas o azarosas, más bien son un medidor de cómo se está reconfigurando el campo de fuerzas; en última instancia es muestra del qué hacer político en este momento, y Julio Cesar Trujillo (JCT) es su concretización.