LA SOCIEDAD DEL AUTOENGAÑO. Por Atawallpa Oviedo Freire*

Pleno del Consejo de la Judicatura Transitorio sesiona en la ciudad de Quito. Foto: Patricio Andrade / Consejo de la Judicatura - Flickr

Juan Pablo Albán, miembro del Consejo de la Judicatura Transitorio, tuiteó: “Los jueces ecuatorianos deben actuar con absoluta independencia e imparcialidad, sin dejarse presionar desde dentro de la función judicial, desde otros poderes públicos, desde grupos de poder económico, ni desde los medios de comunicación”.

¿Cuántos jueces en el mundo no se dejan presionar en sus decisiones? ¿Qué país o multinacional no presiona a los jueces para lograr sus propósitos? ¿Qué abogado en el mundo sabe que los jueces se pronunciarán con “independencia e imparcialidad? ¿Qué abogado en el mundo le puede asegurar a su defendido que no habrá presiones? ¿Qué abogado en el mundo le dice a su defendido que no hay que presionar?

Todo el mundo sabe que la justicia funciona en base a presiones, porque es propio de este sistema donde mandan los poderes económicos, políticos, religiosos y demás poderes que señala, Albán. Es imposible que funcione de otra manera, mientras haya poderes piramidalitas que puedan influenciarlo.
La justicia es un mito de la civilización y de la modernidad. Cada época y cada pueblo tienen sus mitos y los mitos modernos son la justicia, la democracia, la libertad, etc. Lo irónico es que esta sociedad cree haber superado los mitos, cuando es la que más se ha mitificado o engañado.

Por eso, resulta risible para todos los ecuatorianos el caso de las enmiendas constitucionales, ahora declaradas por los mismos miembros de la Corte Constitucional que la aprobaron como ilegítimas. Y lo dice el propio presidente del colegio de abogados de Pichincha, Ramiro García Falconó,en un tuit:

Pero, lo que señala García no es una crítica a dichos personajes sino, es la constatación de que así es este sistema. Y del cual, él es parte del mismo, pero él cree que todo se resuelve mejorando el sistema judicial o creyendo que es cuestión simplemente de una mejor capacitación a los jueces por expertos internacionales.Este caso, y tantos otros, visibilizan lo que ha sido es y está dentro de este sistema de poderes dominantes. La única diferencia, es que unos casos son más descarados que otros. Eso es todo.

Ahora, algunos hablan de independencia de la justicia en la era poscorreista. Lo único que ha cambiado, es que antes del correísmo los jueces fueron puestos por la derecha; luego el correísmo puso los suyos, y ahora los mismos jueces están al servicio de todos los poderes y élites dominantes ¿a eso, le llaman independencia? Todo grupo de poder necesita de un aparato de justicia a su servicio para establecer su control y su dominación. No existe en ninguna parte del mundo un aparato de justicia independiente, pues todos defienden posiciones dentro de la sociedad estatuida y normalizada, según el privilegio o el cambio que necesiten.

Para ello tienen que tener jueces que dictaminen a su favor y si no los hay los sobornan o buscan cambiarlos. Por ello, no deja de ser irónico lo que dice en otro tuit, el mismo García sobre otro caso: “Es increíble cómo se les abre el entendimiento a nuestros jueces cuando están en peligro de ser evaluados y de perder el puestito. Se despojan de todas sus miserias”. No es que se les ha abierto el entendimiento, sino que saben que tienen que estar al servicio del poder de turno. Si no, cuántos jueces han renunciado, para no dejarse presionar directa o indirectamente, antes del correísmo, en el correísmo y en el poscorreísmo.

La misma jueza Daniela Chacón que ha dictado medidas cautelares contra el expresidente Rafael Correa cuando éste ya está afuera del poder, le impuso medidas a Fernando Villavicencio, un opositor acérrimo del correósmo cuando Correa estaba en el poder.

El caso minero de Río Blanco ha sido ganado por la presión social empujada por el abogado Yaku Pérez Guartambel, porque sabían que era la única forma de tener una sentencia favorable.

Seamos claros, la judicatura, los abogados y los jueces son instrumentos o fichas de los poderes, están para defender y legalizar a algún poder, cada uno existe y cumple una función para legitimar y naturalizar a esta sociedad del auto engaño. La única diferencia, es que unos lo hacen más solapadamente que otros. Eso es todo.

En esta sociedad del auto engaño, el extremo más ridículo es la de quienes arguyen que Dios ha intervenido y ha presionado (iluminado en sus palabras) al juez para que dictamine a su favor: Galo Lara Yépez: “La gloria de mi libertad es de Dios, de Jehová”. Por su parte Fernando Balda tuiteaba. “Le acaban de dar la libertad a Galo Lara!! Dios no abandona a sus hijos.” Es decir, que no solo los poderes terrenales intervienen, sino también los divinos. Así engañan y otros se dejan engañar.

Por ello, resulta ingenuo cuando la penalista Paulina Araujo a propósito del nuevo decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, dice: “Qué grato cuando un Decano valora a sus colegas, los apoya y ante todo, recalca que nuestra misión no solo es enseñar Derecho sino, con nuestro ejemplo, seguir formando líderes”. ¿Líderes para qué? Para mantener y mejorar el mismo sistema o para generar otro sistema social desde otros paradigmas y valores a los oficializados en todo el ordenamiento estatuido.

El sistema judicial se inventó e instituyó para defender el sistema de poderes y privilegios creados, no para hacer justicia. El término justicia, es la trampa para poder engañar.

Roque Sevilla, ex alcalde de Quito, propone el acto vandálico (como calificarían si fuera empujado por la izquierda) de tumbar la estatua del expresidente argentino Néstor Kirchner de la sede de Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), por los escándalos de corrupción realizados por grandes empresarios para adjudicarse contratos de obras. Con ello, Sevilla nos quiere decir que en su administración o en otra cualquiera no ha pasado eso o que solo se ha dado en los gobiernos autodenominados del “socialismo del siglo 21”. Qué contratista en el Ecuador, no sabe que siempre ha habido que pagar el 5 o 10% para hacerse merecedor de una obra. Acaso lo de Odebrecht es el único caso en el Ecuador y en el mundo. Siempre ha sido así, lo que pasa es que esta vez se ha podido sacar a la luz todo eso y la única diferencia, es que unos son más grandes que otros. Eso es todo.

Alguien dirá, que los EEUU o Europa no hacen eso. Al interior es menos, pero hacia afuera son iguales. Según uno de los últimos informes de Transparencia Internacional (2006), Rusia, China, México, India, Italia, Brasil, EE, UU son los países con empresas que más corrompen en el mundo. Las empresas de Bélgica, Canadá, Holanda y Suiza registraron los niveles más bajos de malas prácticas, “aunque ninguno juega limpio al 100%”, lo declaraba ese organismo.

Habrá alguien que diga que los EE.UU y sus multinacionales entran limpiamente y ganan concursos. Alguien cree que el Fomento Mundial Internacional (FMI), el Banco Mundial y demás organismos son “independientes e imparciales” en sus acciones y propósitos.

¿El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con sus miembros permanentes será “independientes e imparciales? ¿La Corte Internacional de la Haya funciona sin presiones de los países y multinacionales de los países ricos? ¿Las grandes corporaciones petroleras como Texaco no intervienen en la justicia norteamericana y ecuatoriana en sus aspiraciones económicas? La compañía Och-Ziff Capital Management fue acusada de pagar sobornos por más de 100 millones de euros a altos funcionarios del gobierno de la República Democrática del Congo, lo que supuso unas pérdidas para el erario público de la RDC de 4.000 millones de euros anuales. Por cierto, todos ellos son los responsables de la diáspora africana a Europa. Y así, podría poner miles de ejemplos, la única diferencia es que unos organismos están más fácilmente presionados que otros. Eso es todo.

Entonces, ya basta, dejen de engañar, haciendo creer que existe justicia, de que les hagan soñar a los jóvenes aspirantes a abogados con que existe la justicia. No existe, ganan los que saben mejor presionar con el derecho y desde afuera del derecho. Como decía un profesor, hoy miembro de la Corte Superior de Justicia, cuando le hablé de todo esto y le pregunté si existía justicia, ante lo cual me respondió: “ni en la casa de uno”. Así funciona esto, a eso se han metido en este sistema, si no, sean honestos, retírense y no validen este sistema.

Pero éste, no es un problema solo de los abogados, sino de todos los profesionales y de todo el sistema educativo y de toda esta sociedad. Todo el sistema educativo tiene la misión de preparar a los estudiantes para que sean profesionales que le den funcionamiento y convalidación a este sistema. Todos están formados en el hogar y en los centros educativos, dentro de los pensamientos hegemónicos de la sociedad dominante; por ello, las izquierdas intentan tomarse los centros educativos para re direccionar a aquel pensamiento que ha sido oficializado y normalizado como superior, mejor y buscan re-adoctrinarlos hacia los suyos. Pero de ahí también su fracaso, pues ambos adoctrinan desde sus lógicas y paradigmas.

Ninguno de ellos promueve “una educación auto dirigida” para que el propio alumno se eduque lo más abiertamente posible, sino que todo es una educación de arriba hacia abajo, del adulto al menor, del padre al hijo y cada cual transmite sus prejuicios propios. Incluso, lo mismo sucede en la educación alternativa, pues la educación sigue en manos de los profesores y no nace desde los propios alumnos, desde su propia búsqueda y necesidad. Ahí, tendríamos seres humanos en otras condiciones, que transformarían todo el engaño impuesto.

Por eso, resulta paradójica la lucha de la izquierda que quiere cambiar desde el interior y desde arriba del sistema y lo más chistoso es que lo quieran hacer desde el propio Estado burgués, al cual lo cuestionan.

La burguesía que construyó el capitalismo jamás se propuso cambiar el sistema feudal, simplemente construyó otro sistema económico, el cual se impuso y surgió el capitalismo. Los cuales, seguirán reinando mientras no haya otro sistema alterativo que se forme y que de nacimiento a nueva forma de vida. Todo lo que inventan, la izquierda y los movimientos sociales lo incorporarán al mercado profesional y con ello quedan asimilados y desmovilizados. Son mucho más inteligentes que las izquierdas y por eso siguen gobernando en todo el mundo, ya por 500 años.

Entonces, es un asunto global y estructural, todo profesional que es parte del sistema lo está manteniendo de una u otra forma, quién vive del sistema lo está consolidando directa o indirectamente. Solo los profesionales que están construyendo algo alterativo, no dijo alternativo, son los que realmente están construyendo otro mundo. Los que luchan al interior del sistema para desnudarlo en su esencia y que al mismo tiempo están construyendo algo diferente afuera del sistema. Los ejemplos más relevantes son los zapatistas y las eco aldeas.

Dejen de engañar y engañarse, toda esta sociedad es un mito. La democracia es un mito, solo existe el poder de la derecha asentado en el poder de los grupos económicos y el poder de la izquierda en el poder del “partido de los trabajadores”, es decir, en el monarca de izquierda. Desde la democracia de Pericles en Atenas hace dos mil quinientos años y su sueño de acabar con los sobornos, la corrupción y las presiones no han sido posibles hasta ahora en ninguna parte del mundo. Es por eso, que hoy en otros círculos -principalmente europeos- se habla de sociocracia, biocracia y de otras formas directas de dirección o autogestión.

Y todo esto, se basa en el gran mito que se llama “libertad”, pues como dice el gran filósofo coreano Byung-Chul Han: “El esclavo moderno la prefiere a la soberanía y la libertad” o en otras palabras del mismo: “Hoy uno se explota sí mismo y cree que se está autorealizando.” Y esto viene del engaño institucionalizado, y el cual, tan solo toma diferente nombres: justicia, democracia, libertad, progreso, desarrollo, etc. Lindas palabras, que hacen que hoy las mismas personas se auto esclavicen.

Esta sociedad se ha vuelto experta en engañarse y lo que hacen es buscar más incautos a quién engañar a través del marketing y del consumo. Ese es el móvil de la mayoría y se engañan con dios, con el diablo, con el liberalismo, con el marxismo, con el primer mundo, con el crecimiento económico, etc.

Todos viven en su cocón dialogando solo entre sus allegados, tratando de demostrar y justificar sus verdades. La inmensa mayoría, no saben que se autoengañan y que engañan, pues han naturalizado el engaño como forma de vida. Y a eso, le llaman libertad. La libertad de autoengañarse.

*Abogado, a los dos años de ejercicio dejó de engañarse y guardó su título. Desde hace 16 años viaja por Europa -principalmente- acompañando procesos de despertar de la conciencia.