MI VIDA POR ENCONTRARTE: MEMORIAS DE UNA MADRE. Por Elizabeth Rodríguez

Elizabeth Rodríguez en la marcha por el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición que se recordó en Quito, 2018. Foto: Archivo Asfadec

Testimonio recogido y editado por Darío Iza Pilaquinga*   

Mi nombre es Noemí Elizabeth Rodríguez Martínez, nací en Zamora el 21 de octubre 1975, soy mamá de Juliana Lizbeth Campoverde Rodríguez, comerciante y estudiante.  Mi hija desapareció el día sábado 7 de julio de 2012, fue un día muy trágico para nosotros.

Mi hija tenía su negocio y siempre salía primero que yo, pero ese día -algo me anunciaba. Sentía que debía salir con ella, me vestí pronto y salimos de casa, ubicada en el Conjunto Terrazas del Pichincha, barrio Biloxi, en La Mena, sur de Quito. Bajamos caminando y conversando -desde donde vivimos, hay que caminar unos diez minutos para llegar a la avenida principal -,  ya en la avenida Mariscal Sucre y Ajaví, yo tenía que tomar el bus para ir a mi trabajo, y ella solo caminar cinco cuadras para llegar a su negocio. Eran las nueve de la mañana y como siempre me pidió la bendición y se despidió con un fuerte abrazo y un beso en la frente, me dijo, nos vemos más tarde mamita.

Al momento de su desaparición Juliana tenía 19 años, es comerciante y estudiante inscrita en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica. Foto: cortesía de la familia.

-Sentí un vacío cuando ella se fue, tomé el bus y llegué a mi negocio. Después de aproximadamente 15 minutos (9:15) me llamó mi esposo y me dijo: ‘estoy esperando a July, pero no llega, tengo que retirar un dinero´, mi esposo trabajaba en ese entonces fuera de la ciudad y necesitaba el dinero para el viaje. Le dije, hace 15 minutos me despedí de ella -fue una sorpresa prácticamente y me preguntó si July está con Janik, su hermano pequeño –a ella le gustaba estar con él, era mutuo, pero como ese día salía con su enamorado no lo llevo.

Mi esposo me dijo: le llamé al teléfono y solo escuché que niños jugueteaban con el celular y un señor les decía, dejen ese teléfono, que no es de ustedes. Colgué y marqué el número de July, a ver si me contestaba a mí, pero no contesto, iba directo al buzón de mensajes. Llamada tras llamada, pero nunca me contestaron. Llame y le pregunté a Fabián, su enamorado, y me dijo, estoy al norte de Quito, pero en la tarde usted sabe que vamos a salir, le dije sí, pero pensé que de pronto se encontraron por ahí, era mi única esperanza, que estuviera contigo le dije.

Me pareció muy raro, porque mi hija nunca suele irse a ningún lugar sin mi permiso, peor salir con amigos sin avisarme, pero ¿con quién y a dónde? – ¡Nunca hacía eso! Mi esposo empezó a buscarla por el sector, pero nada. Fue a la casa de una pareja de recién casados, amigos de mi hija, pero nada; llegó a la una de la tarde a mi negocio y me preguntó con quién nos habíamos encontrado por la mañana, cuando bajábamos de casa, y le dije, con el pastor de jóvenes de la iglesia evangélica Oasis de Esperanza a la que asistimos durante 10 años.  Lo llamé por teléfono y nunca contestó. Insistió en las llamadas, pero nunca respondió, luego marcó el número telefónico del Pastor de la Iglesia y también enviaba al buzón; mientras tanto yo llamaba a toda mi familia para comentarles lo sucedido -porque yo conozco a mi hija como es y sabía que ella jamás se iba a ningún lado sin avisarme.

13:00. Marqué a la policía, les dije que me ayudaran, porque mi hija no llegó al trabajo, que nunca se iba sin avisarnos -y lo primero que me contestaron fue: “Se debe haber ido de farra o debe haber estado embarazada, por eso se fue y ya ha de llegar, espérele no más, si no llega en 48 horas puede poner la denuncia”. También me dijeron, “se debe haber ido con el enamorado”. Así tan fríamente. Yo lo les contesté: ¡Por Dios! ¡Ayúdenme, mi hija no se ha ido con el enamorado!; ¡No se ha ido de farra a ningún momento, mi hija corre peligro! -yo me desesperaba y empecé llamar a los hospitales, a todos lados, pero nadie me daba respuesta.

Llegó la noche y salimos a buscarla –pensando, si de pronto hubo algún accidente de tránsito y no la identificaron -pero me dije, mi hija tenía todos sus documentos, su cédula, sus papeles. Eso cruzaba por mi mente, pero esa posibilidad no tenía lógica, mi esposo pasó por ahí y no hubo huellas de nada en la calle. Sin embargo, miles de cosas se me cruzaban por mi cabeza.

Los policías me habían dicho que debo esperar 48 horas para recién poner la denuncia. ¡Por dios, que le puede pasar a mi hija! y respondieron: señora tranquila, porque se preocupa tanto -les respondí: ¡porque es mi hija me preocupo! Mi hija, repito, no se fue con el enamorado. Me dijeron nuevamente: “si ahora los jóvenes se van de farra” -enojada contesté: ¡estamos hablando de mi hija, no de la suya! No pudo irse así porque sí, algo malo le está pasando.

La noche siguiente, todo igual. Le llamé. Fui a casa, y busqué de pronto una nota, pero todo estaba igual. Solo mi hija no llegaba.

Domingo. En la mañana lo primero que hicimos, ni bien amaneció, fue ir al negocio de July -a buscar si de pronto encontrábamos alguna pista. Abrimos la puerta, pero todo estaba intacto, tal cual había dejado el viernes el local, incluso estaba todo el dinero de la venta.

Salí y en ese momento fui a poner la denuncia en la Policía Judicial. Pensé que no era tan difícil, no me importaba que no se cumpliera las 48 horas. Fui y les dije: necesito saber de mi hija, y en la Policía, la misma retórica, que mi hija se debe haber ido con el enamorado -y les contesté, ¡aquí está el enamorado! -el enamorado ya estaba conmigo en la mañana, buscando, ayudándonos a buscar. “De pronto tenía otro, dijeron”. Mi hija no tenía, el único enamorado era él. Les pedí de favor que me ayudaran, que la vida de mi hija corría peligro.

July junto a su madre Elizabeth Rodríguez. Foto: cortesía de la familia.

Me tocó implorar que me ayudaran y dijeron: si le ayudamos a poner la denuncia, señora, podría incluso perder el puesto, pero de todos modos déjeme hablar con el Coronel –hablaron con tantas personas, hasta que por fin asentaron la denuncia -pero igual, no sirvió de nada, porque dijeron que recién el lunes (9 de julio) podía ir a la Fiscalía a que me asignen un Fiscal.

Mientras tanto, nos acercamos al canal Teleamazonas- esperando que me hicieran una entrevista o algo por el estilo, decir que mi hija está desaparecida, pero me dijeron que no era posible. La única forma que encontré para evidenciar que mi hija ya no estaba, fue hacer volantes y pegarlos, eso fue lo peor para mí.

Reunir papales con la fotografía y la información de mi hija y empezar a pegarlos -yo no aceptaba. Mientras caminaba, me di cuenta que en esa avenida había un ojo de águila, una cámara. Dije a mi familia, me voy al Regimiento Quito hay la posibilidad de ver algo.

16:00. Ya en el Regimiento me dijeron que solo puede pasar una persona -mi familia se quedó esperando afuera, pero no podía concentrarme. Apuntaron la pantalla y dijeron mire -es más, ni se dignaron en señalar, sabe que esa es la avenida, de pronto pueden estar ustedes despidiéndose por aquí, me avisa, si es que se ve con su hija. Estaba ofuscada no había dormido toda la noche, todas las imágenes parecían ser mi hija.

-Haré una pausa para contarles:

Iglesia Evangélica: Oasis de Esperanza

Juliana junto a su hermano menor. Foto: cortesía de la familia.

Nosotras en el año 2002 o 2005, no recuerdo exactamente, empezamos a concurrir a una iglesia evangélica mi hija y yo. Juliana tenía 10 años cuando fuimos. Asistimos por 10 años a esa iglesia que está dirigida por la familia del Pastor: mamá, papá, tres hijos y una hija; supuestamente todos eran pastores. En ese lugar, mi hija pertenecía al grupo de la Alabanza de la Iglesia, le encantaba la música, por eso cuando mi hija terminó la secundaria, lo que más quería era ir a estudiar en Argentina una especialización en música.

Juliana estudió desde cuarto curso con la hija del pastor en el colegio de las Betlemitas, ubicado en el sector de La Magdalena, sur de Quito, incluso se llevaban muy bien,  hasta que hubo un problema. La hija del pastor quedó embarazada y en su familia no aceptaban eso, cómo así, siendo la hija de los pastores sin casarse, queda embarazada. Desde ahí, empezaron a verle raro a mi hija –eso me contaba July. Yo le decía: no les hagas caso. Sobre el embarazo el Pastor principal me llamó a decirme que están conversando con las personas de más confianza para dar la noticia del embarazo antes del matrimonio. Él nos decía que la otra gente talvez no entienda, que cómo siendo la hija del pastor comete esos errores, de qué palabra estamos hablando. Les dije: “deberían hablar con todos, mientras tanto pensaba –bueno, no tengo porque escuchar esto”.

Llegué a la casa, le comenté a mi hija eso y le dije, no sé porque fui a esa reunión. Desde ese momento a mi hija le hacían observaciones por todo, que no podía tener enamorado, que si quiere enamorado tenía que esperar a cumplir 18 años. No me gustaba que se metieran en la vida de Juliana. Yo le decía: lo bueno es que te vas a ir y ahí nadie te va a presionar, ni van a decirte nada. Pasó el tiempo, pero en ese lugar, todo lo que hacíamos o íbamos a hacer debíamos antes consultar con estos pastores.

En 2011, July ya se había graduado. Tuvimos una reunión con los pastores para contarles que mi hija iba a salir del país –como dije, todo teníamos que contarles, que si poníamos un negocio, si no lo poníamos; si poníamos diezmos, si no lo poníamos y por qué no lo hacíamos. Porque si un domingo no íbamos a la iglesia, preguntaban por qué no íbamos, había mucha presión. Pero para que no digamos, precisamente eso, nos enseñaron que supuestamente la palabra de Dios decía que debíamos ser obedientes a lo que diga el pastor, entonces le conté a él que mi hija tenía un viaje a Argentina, pero vi que no les gustó.

En noviembre de 2011 mi hija empezó a hacer los trámites para irse, ya tenía mayoría de edad.

El aparecimiento de Juan Solano

Un día me contó que le enviaron una solicitud de amistad a su cuenta de Facebook, era un hombre supuestamente llamado Juan Solano, que decía ser venezolano y que era psicólogo y pastor al mismo tiempo, y como mi hija vio que decía pastor y sicólogo, y para ella, la palabra de un pastor era como palabra de Dios, aceptó esa solicitud.

Aparentemente, esa persona vivía en Quito. Empezaron a chatear por Facebook, hasta que un día el supuesto Juan Solano, le dijo a mi hija: “sabes, Dios me reveló que debes casarte con el hijo menor del pastor de tu Iglesia, Israel C. y si quieres ve y pregunta al pastor de jóvenes –que era el hijo mayor del pastor principal de la Iglesia a la que asistíamos. Mi hija fue y preguntó, este señor le contestó: “Déjame orar por una semana para ver que me revela Dios”. Y en efecto Dios supuestamente le reveló y le dijo que debe casarse con su hermano, que es verdad, y que si ese pastor -de quien se hizo amiga, le dijo eso, tiene que casarse con Israel C. Además, le dijo -déjame orar, para ver si es que Dios a mí también me revela eso.

Mi hija esperó, para ver que le revelaba Dios al pastor.

Desaparición

Un día llega asustada y me dice, mami ni sabes si te conté que me había hecho amiga de un pastor -él que me envió la solicitud, le dije que sí, entonces me contó, que este pastor le había dicho que debe casarse con el hermano menor del pastor de jóvenes de la iglesia y yo le dije ¿Qué? -Y siguió, me pidió que si quería, que consulte con el pastor de jóvenes, él me dijo: sí, que debo casarme con Israel porque Dios le ha revelado a él también eso. ¡Imaginen! Le había dicho a July, “debes casarte con mi hermano menor de 28 años”.

Yo le dije, ¡No! Ni siquiera yo puedo escogerte un esposo, peor ellos. ¡Nos salimos de esa Iglesia! Al mes y medio que salimos de esa iglesia, mi hija desapareció. Nunca imaginé que ellos estuvieran como presuntos sospechosos –su actitud dio a notar eso, cuando estuvimos en el Regimiento Quito, mi hermana llamó al pastor para contarle y preguntar si sabe algo sobre la desaparición de July, este señor le había dicho, “era obvio que tenía que desaparecer, eso les pasa por desobediente y por irse de la iglesia”, así tan frío igual que la Policía. Se supone que una iglesia ayuda, estuvimos 10 años -tanto tiempo que estuvimos ahí, pero no recibimos ayuda de su parte.

Por diez años, dimos los diezmos, luego, incluso mi hija lo hacía. Mi hermana por teléfono le había dicho, ahorita estamos yendo al Regimiento Quito -escuchó que estamos yendo allá y corriendo ha ido al Regimiento, mientras yo trataba de ver en las pantallas, ese señor, afuera estaba como loco, dice mi hermana, por eso le ha dicho ¿qué le pasa a usted? Y él ha respondido “sí es que ustedes piensan que soy yo, pueden meterme preso”.

-Nadie lo estaba juzgando.

Fue muy raro y luego  dijo: bueno, porque no le buscan en frontera con Perú o Colombia o primero váyanse a Ambato o a Cuenca ¿Por qué nos daba sitios él?

Llegó el lunes y la Fiscal me asignó el nombre de un agente, pero en ese momento no ha había estado, así que conversamos y acordamos encontrarnos a la una de la tarde en el Centro Comercial Atahualpa, al sur de Quito. Ya en el lugar, mientras conversaba con mi hermana sobre la actitud del pastor, y la espera del agente, ella recibió una llamada del pastor, le había dicho: sabe que Margothcita he orado tanto, que en 20 minutos aproximadamente van a tener respuesta de Juliana, yo me quedé sorprendida, no pasaron ni 10 minutos y me llegó un mensaje a mi teléfono, del número de mi hija, que decía: estoy bien, estoy en Cuenca, en cuanto sepa la dirección les aviso, no tengo internet. Yo le dije a mi hermana, segurito más tarde pone algo en el Facebook, tendremos cuidado, le dije a mi hermana, enseguida empezamos a llamar al número, ahora si timbraba, pero no contestaron y al rato apagaron.

Llegó el agente y de la desesperación mía, ni saludé, ni me presenté. Solo le dije, me llegó este mensaje, él lo leyó y nos dijo, pero dice que está bien y que está en Cuenca, además cuando sepa la dirección les avisa, ¡pero está clarito! dijo, escríbanle: la Policía está de tras de ella, mi hermana puso eso y lo envió. Se acabaron los mensajes. Ahora pienso que en lugar decir eso, debía haber dicho, -veamos de donde sale esta llamada o hagamos cruces de llamadas, dónde queda la antena de ubicación del lugar, una especie de triangulación, pero nada.

El agente empezó a tomar mi versión y como no habíamos comido nada en todo el día, Absalón Campoverde, papá de mi hija, nos dijo, vamos a comer algo, eran las 4 de la tarde. En ese momento me llama la hija del pastor y me dice, señora Elizabeth, señora Elizabeth, Juliana ha puesto un estado en el Facebook ha puesto: gracias amigos por sus preocupaciones, tomé mis propias decisiones y quiero que las respeten, no se metan en mi vida. Yo le dije: ¡No es mi hija, no es mi hija! yo gritaba, no es mi hija, la que escribe eso, no es mi hija. Ella, dijo: bueno solo te digo no más y me colgó.

¿Por qué todo salía de ellos? -Eran tantas preguntas.

17:00.  Otra tarde, nuevamente empecé a buscarla. En casa, en su cuarto, buscaba cosas, -algo que me ayude a entender. Encendimos la computadora de Juliana, se supone que ahí estaba la clave para entrar a su cuenta de Facebook, entramos y ya nos habían cambiado la clave. Desde otra cuenta, buscamos el nombre de este supuesto pastor Juan Solano de la red social, pero ya no existía esa cuenta, la cerraron. En ese momento, el enamorado de mi hija dijo, tengo un amigo que nos puede ayudar a sacar información desde la cuenta de Facebook y le pedimos sacar todita la información que este supuesto pastor, Juan Solano le había escrito a mi hija. En ese compilado vimos cómo la había manipulado -aunque eso no entró en el proceso de investigación.

Con esos detalles, empezamos a comparar, palabra tras palabra, las de este señor con las del pastor de la Iglesia, -eran tan idénticas. Después, con lo rescatado fuimos a Fiscalía para entregar la información recuperada. Nos acompañaron varias personas, sobre todo amigos del enamorado de mi hija que fueron a apoyarnos. Ellos nos dijeron, que grabemos la información, porque hay la posibilidad que nuevamente ingresen a la cuenta y pasó eso. No pasaron ni dos días y la hackearon nuevamente. -Y como este pastor era ingeniero Informático, ya en ese momento, la Fiscal nos dijo: “y qué quieren que haga con esto” yo le respondí, cómo qué quieren, que investigue; les estamos trayendo pistas, de quienes pueden ser; necesito que llamen a rendir versión a todos estos pastores.

También empecé a ser muy dura, porque ellos, eran muy duros conmigo. ¡Ahora como ellos me decían, yo les respondía! Esto debe estar notariado, dijo la Fiscal. Hagan lo que sea, dije, pero tienen que buscar a mi hija, mi hija no está bien.

Ella ofreció gestionar cuatro agentes más a través de la Fiscalía General del Estado. Acto seguido, fuimos con el informático para que investigue la dirección IP de donde salieron los mensajes. Eso fue 10 o el 11 de julio de 2012, todo estaba tan fresco, eran días, si realmente ellos investigaban podíamos haber encontrado a mi hija. Entregué el CD, les dije que revisen, que vean quien le viene manipulando desde el 2011 a mi hija, hasta el último mensaje. El dichoso pastor le puso un texto bíblico, -Proverbios 1 del 24 al 30 y mi hija le había respondido: “yo no me voy a casar, en todo caso, que me pase lo que tenga que pasarme”. El proverbio 1 del 24 al 30 dice:

“24 Porque he llamado, y ustedes siguen rehusando; he extendido la mano, pero no hay nadie que preste atención, 25 y ustedes siguen descuidando todo mi consejo, y mi censura no han aceptado; 26 yo también, por mi parte, me reiré del propio desastre de ustedes, me mofaré cuando venga lo que los llena de pavor, 27 cuando lo que los llena de pavor venga justamente como una tempestad, y el propio desastre de ustedes llegue aquí justamente como un viento de tempestad, cuando la angustia y los tiempos difíciles les sobrevengan. 28 En aquel tiempo ellos seguirán llamándome, pero yo no responderé; seguirán buscándome, pero no me hallarán, 29 por razón de que odiaron el conocimiento, y no escogieron el temor de Jehová. 30 No consintieron en mi consejo; mostraron falta de respeto a toda mi censura”.(Proverbios,1987: 828-829)

El texto bíblico, era amenazante. Cuando entregué el disco, la información, el agente encargado del caso me dijo: yo también soy cristiano, voy a investigar y de paso voy a investigar a mi pastor. Le dije: pero qué tiene que ver su pastor con la desaparición de mi hija, para qué le va investigar a su pastor. -Todo eso era desesperante. Al siguiente día la Fiscal, nos dijo: sí vamos a llamar a rendir versiones a estos pastores, pero sabe que yo también soy cristiana, tome esta hojita y vaya a esta Iglesia.  Yo solo necesito que encuentren a mi hija. ¡No necesito ahorita ir a una Iglesia! Estoy clamando a Dios para que aparezca mi hija, pero no me venga con eso. Yo necesito encontrar a mi hija y la Fiscal dijo, talvez su hija está con el enamorado, se pudo ir con él, de pronto haya estado embarazada y usted no se dio cuenta. Yo le dije: ¡Mi hija no se ha escapó con el enamorado, tampoco está embarazada!

-Pero su hija ha de estar con algún otro. Además, ¿no dice que escribió un mensaje en el que dice que está bien en Cuenca?

¡Ustedes están para que investiguen de dónde salen los mensajes, la antena de ubicación, de dónde sale ese mensaje, la dirección IP, qué es lo que está pasando con mi hija! -Sabe que señora, dijo la Fiscal, -vaya y piense en la casa, yo le entiendo porque es mamá y está desesperada, pero de pronto su hija está bien. ¡No hicieron nada! Ahora sé que los primeros días eran estratégicos para dar con el paradero de mi hija.

Cuando llamaron a versionar a los sospechosos no me permitieron estar ahí, presente. Nos sacaron con todo y abogado. Justificaron diciendo que debíamos presentar un escrito antes de la versión. Nosotros sí presentamos, dije. No, dijo la fiscal. “No está presentado, todavía vienen más bravos, se me van” y nos mandó sacando.

Mientras salíamos, el abogado dijo: en delante de toditos los que estaban ¡Se nota clarito que esta fiscal está pagada! El pastor que estaba presente ahí con toda su familia, porque iban a versionar, -saltó del asiento y sacándose la camisa, gritó, -cómo que pagada la fiscal, cómo es eso y quería lanzarse a agredir al abogado. Todo se veía más claro: eran ellos.

Salimos de Fiscalía y no nos quedó otra opción que sentarnos en el parque El Ejido y solo mirar al cielo y pedir justicia divina, -realmente pedir justica divina.

Al siguiente día, fuimos a ver qué dijeron en la versión los supuestos pastores. Ellas y ellos, habían hablado muy mal de mi hija, habían dicho, incluso, que se drogaba ¡Todo eso era mentira! La fiscal, solo dijo: ya ve.

¡Todo era un caos!

Dirección IP: Instituto de la Meritocracia

Después de ocho días, de la versión de estas personas, el pastor de jóvenes, hijo del señor que quiso agredir al abogado, fue a la Fiscalía y pidió que se le tome una versión libre y voluntaria.

El agente había estado preguntando y preguntando hasta que este pastor aceptó, que él conversó a través de Facebook con mi hija y eso no es todo, sino que aceptó que se hacía pasar por el pastor, psicólogo venezolano. También que Juliana se había acercado a él, el día lunes 9 de julio a las 4pm a su trabajo, en el Instituto de la Meritocracia, ciudad de Quito para pedirle un momento un computador. Del cual supuestamente, ella envió el mensaje de Facebook, claro como nosotros ya habíamos pedido por escrito la dirección IP del computador de donde salió ese mensaje, él se adelantó a versionar porque sabía que el resultado iba a salir, que el mensaje fue enviado desde su computador.

Al parecer, este supuesto pastor escuchó lo que yo decía a los medios. Decíamos que habíamos pedido una dirección IP y empezaron a llamarme algunas personas de esta Iglesia y una en especial que dijo que trabajaba en algún Ministerio, -voy a obviar el nombre, me dijo, “deme el número de expediente y yo le voy a ayudar”, pero en total ha sido para ayudarles a ellos, para mantenerles informados, sobre lo que estoy pidiendo en el proceso de investigación a la fiscal.

-Yo en mi desesperación cogí y di el número de expediente, pensando que me iba a ayudar, pero total todo fue para ellos.

Ingreso fantasma: sin datos en el cuaderno de registro, ni Juliana caminando por los pasillos

Después de dos años nos entregaron la dirección IP y exactamente el mensaje salió del computador de él. En el Instituto de la Meritocracia hay cámaras y nada menos en el cuaderno de registro, Juliana nunca estuvo en ese lugar. Al final este supuesto pastor venezolano solo fue una invención del pastor de jóvenes para manipular y que mi hija se case con su hermano. Los Fiscales, ya tenían conocimiento de eso, de las amenazas a través de los versículos de la Biblia, pero no hicieron nada.

Tuvo que pasar dos años y medio para recién realizar el allanamiento. Y eso se hizo, porque la mi abogada, María Espinosa, empezó a presionar y exigir respuestas en la investigación, porque hasta ese momento, el caso de mi hija, ya había pasado por la mano de siete fiscales y todos decían: “Los pastores no son, ellos no son; ellos son pastores y además se los ve bien buenos”. ¡Eso me repitieron hasta el año 2014!

Con la abogada empezaron las investigaciones reales, como se quería, porque anteriormente habíamos pagado como cuatro abogados y ninguno presentaba ni siquiera un escrito, cuando lo único que hacían era cobrarnos, nada más.

Se hizo el allanamiento y se encontraron más pruebas. Se hizo la reconstrucción de los hechos del día que Juliana bajo conmigo, y que por “casualidad encontramos” a este pastor, por donde nosotros siempre caminábamos y nunca antes lo vimos. Eso me pareció raro. Se evidenciaron contradicciones, cuando preguntaba la fiscal, en ese entonces era la doctora Laura Machuca, que apoyó mucho en la investigación.

La reconstrucción se hizo a los tres años en el Instituto de la Meritocracia, porque supuestamente mi hija había ido ahí, igual hubo contradicciones. Después de dos o tres años y medio, hicieron una búsqueda por el puente 7, valle de Quito, en una quebrada. En ese lugar la fiscal, Paola Solís, dijo: Juliana, no está aquí, lo dijo con tanta frialdad y firmeza. La nueva Fiscal era ya la número nueve y yo le dije: entonces qué hacemos por aquí, después de tres años y todavía por la quebrada, como que mi hija va a estar por las orillas.

El barrido se hizo por allá, dijo la fiscal, porque el padre de este pastor trabajaba o trabaja en la Empresa Eléctrica, por Guangopolo, pero yo creo que solo fue para perder el tiempo, nada más pasó con esta Fiscal. Después vino el doctor Jorge Flores, el nuevo Fiscal, el número 10 para ser precisa. La investigación de mi hija ha pasado por la mano de 12 Fiscales, 8 agentes y 90 cuerpos. Ahora está con Mayra Soria y cambio a la Unidad de Violencia de Género.

En el primer allanamiento, incautaron computadoras, celulares, -sobre todo la computadora de este pastor de jóvenes, -él se resistió en dar su computadora, había dicho, -todo se pueden llevar, menos ese computador y de ahí salieron algunas pruebas más: pornografía, videos de chicas de la propia iglesia y otras cosas que se encuentra en el expediente.

2249 días después: orden de prisión preventiva. Por Darío Iza*

En horas de la madrugada del 5 de septiembre de 2018 se detuvo a Jonatha C., principal sospechoso de la desaparición de Juliana. Foto: Fiscalía General del Estado

La madrugada del miércoles 5 de septiembre de 2018 se realizó un nuevo allanamiento que incluyó la detención de Jonathan C. pastor de jóvenes de la Iglesia a la que dejamos de asistir July y yo. ¿Cómo se justifica la detención? En rueda de prensa la fiscal Mayra Soria señaló los argumentos bajo los cuales el sospechoso está detenido:

  1. Por orden de la Juez de la Unidad de Flagrancia se ordenó el allanamiento y detención de Jonathan C. y sometido a un interrogatorio.
  2. Es responsable del desarme y extracción de la sim card perteneciente al celular de Juliana Campoverde, posteriormente ese chip se insertó en el teléfono del pastor y de él salieron mensajes dirigidos a Elizabeth.

“Esto pudo comprobarse mediante un criterio técnico-científico con el apoyo de las empresas telefónicas y la Unidad de la Policía Nacional encargada de recopilar ese tipo de información, con estos datos se puedo triangular una ubicación de origen de los mensajes.

  1. La triangulación permitió identificar, además del lugar, el código IMEI del teléfono emisor de los mensajes y develaron que correspondían al celular del pastor de jóvenes, principal sospechoso.

Es necesario decir que todo el teléfono celular tiene un código de identificación independientemente del número telefónico que tenga. Eso quiere decir que todo mensaje enviado tiene un código de origen. Ese código de origen lleva al celular emisor y por tanto al propietario del mismo.

  1. Con los datos recogidos, más la aplicación del interrogatorio estructurado por 98 preguntas permitió evidenciar en cada respuesta ambivalencia y contradiccionesl, evidentemente no se encontró ningún tipo de justificación que el teléfono de Juliana haya permanecido en el poder del sospechoso.
  2. Fiscalía acusó a Jonathan C. de mantener oculta en algún lugar el paradero y cuerpo de Juliana Campoverde (Delito de Secuestro Extorsivo), por tanto “se determinó que existe graves presunciones de un delito de acción pública y al existir peligro de fuga, se dictó prisión preventiva” con instrucción fiscal por 90 días.

2249 días después, el principal sospechoso fue detenido. Elizabeth siempre insistió en que se investigue a Jonathan C. pastor de jóvenes de la Iglesia Evangélica Oasis de Esperanza. El testimonio de los familiares de personas desaparecidas es un discurso de la memoria, real y verdadero, hay ejemplos evidentes, que, si hubiesen sido tomados en cuenta, la resolución de los mismos habría tomado menos tiempo.

Yadira Labanda, madre de Angie Carrillo, joven desaparecida en 2014. Sostuvo que el principal sospechoso de la desaparición de Angie era su ex pareja y que busquen a su hija en un bosque o quebrada cercana a la casa del joven. 27 meses después, Bryan V. principal sospechoso, confesó el asesinato y reveló el lugar donde ocultó el cuerpo de Angie, ella fue encontrada en una quebrada cercana a su casa.

Rosa Gonzáles y María Cristina Calo González, madre y hermana de Shirley Calo González, joven desaparecida el 3 de marzo de 2015, sospecharon de la pareja de Shirley. Solicitaron por varios meses a fiscal y agentes encargados de la investigación que realicen un barrido en una quebrada de Zámbiza, cercana a la casa de la pareja, pero el barrido nunca se realizó. Meses después, niños jugando dentro de la quebrada hallaron el cadáver de una persona, inmediatamente dieron aviso, y tras realizar el recorrido y el levantamiento de los restos, se confirmó preliminarmente que correspondían a Shirley Calo, luego con examen de ADN se corroboró la identidad.

*Educomunicador por la Universidad Central del Ecuador. Compilador de la memoria y defensor de derechos humanos.