MÉXICO: PORROS, MERCENARIOS AL SERVICIO DE GOBERNANTES*

Foto: Diego Uriarte Fotografías

Los porros “son grupos que antes eran priístas, o al menos de ahí recibían financiamiento, pero con la entrada del PRD al gobierno local, estos grupos se vincularon con esos nuevos jefes delegacionales. Se volvieron mercenarios, al servicio de quien los financiara”, explicó Hugo Sánchez Gudiño, profesor de las facultades de Ciencias Políticas y Sociales y de Estudios Superiores (FES) Aragón, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De acuerdo con Sánchez, los grupos porriles tuvieron en la década de los 50 un origen deportivo, pero con el paso del tiempo se convirtieron en grupos de choque al servicio de cualquiera que los financiara. Agregó que luego de la huelga de 1999-2000, los porros se movieron de Ciudad Universitaria a las escuelas de la Ciudad de México y el estado de México, como las preparatorias, los planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) y de la Facultad de Estudios Superiores (FES).

El académico puntualizó que los jóvenes que integran los grupos porriles incluso han respondido a los intereses de narcomenudistas, con la complicidad de las autoridades universitarias.

“Hay una utilización de los jóvenes por parte del mundo adulto, que a través de la violencia intenta controlar espacios y generar conflictos, para después ‘vender’ la solución a ellos y ejercer control político”, explicó por su parte el presidente de la organización civil Cauce Ciudadano, Carlos Cruz.

Los porros, indicó, “son víctimas de un uso faccioso por parte de los adultos, pero también victimarios, porque no vamos a decir que no sepan qué están haciendo”. “En muchos casos, las carencias que viven son el caldo de cultivo para que sean cooptados, porque además tienen el incentivo de sentirse parte de algo y ser reconocidos dentro de su espacio”, agregó.

Los jóvenes que se unen a los grupos porriles tienen la posibilidad de pasar las materias sin estudiar y tener ingresos y acceso a las drogas, el alcohol y las fiestas, por lo que es “una especie de posición de privilegio, en la que tienen protección de autoridades ante las detenciones y denuncias”, aseguró Sánchez Gudiño.

*Contenido publicado originalmente en: Desinformémonos