CATAR EN ECUADOR: ¿ENGATUSAR A LOS FINANCIEROS DEL TERRORISMO ISLÁMICO? Por Johannes M. Waldmüller*

El Lenín Moreno se reunió con Tamim bin Hamad Al-Thani, en poder desde 2013. Foto: El Metro

La política exterior del gobierno ecuatoriano es un tema comúnmente soslayado en los medios de comunicación nacional. En los últimos días, Ecuador recibió la visita oficial del Emir de Catar, Tamim bin Hamad Al-Thani (en poder desde 2013), incluyendo su condecoración con el Gran Collar y la solemne entrega de las llaves de Quito en el lugar más inoportuno posible, la Capilla del Hombre de Oswaldo Guyasamín, en la ciudad de Quito.

El encuentro respondió al interés aparentemente mutuo de dinamizar las relaciones diplomáticas y comerciales entre los dos pequeños países.

A pesar de las notables diferencias, Ecuador y Catar comparten la impronta extractiva de sus economías en tanto proveedores recursos primarios o commodities. De ahí que exista el mutuo interés de intensificar los intercambios comerciales, en el caso de Catar esto pasa sobre todo por la extracción y venta de gas, al tiempo que Ecuador busca diversificar mercados para su petróleo. Pero otra de su semejanza es que los dos son expertos en promoverse en el exterior como países mucho más ecológicos y progresistas en el caso de Ecuador o deportistas como AFP -2013 Catar -que es propietario del principal club de futbol de Paris y patrocinador del F.C Barcelona. Esto a contrario de lo que indican sus principales actividades económicas o prácticas sociopolíticas. No obstante, la prensa hegemónica obvió cualquier referencia a estas dimensiones y por el contrario se centró en cubrir como armónica y exitosa la presentación por parte del gobierno ecuatoriano de la producción de rosas como “producto estrella” durante el encuentro entre las delegaciones (González 2018).

Empero, vale recordar la alta relevancia geopolítica que tiene el acercamiento a Catar. Mientras Ecuador, en total discrepancia a su propia Constitución sigue calentado al capitalismo global con sus dañinas exportaciones petroleras, el para nada democrático régimen de Al-Thani sigue apoyando al islam chiita ultra radical en Siria, Libia, Yemen y Turquía. Lejos de ser un “ejemplo de país que busca un mundo más justo” como erróneamente afirmó el presidente Lenín  Moreno durante el encuentro (González 2018), Catar fue hasta hace poco considerado como “país forajido”. La razón de la amplia condena internacional es su controversial rol en el continuo financiamiento y suministro de drogas ilícitas y armas al Estado Islámico/Daesh y otros rebeldes en Siria (Hammond 2014; Khalaf y Fielding-Smith 2013; Ignatius 2015), es decir, por su apoyo a grupos irrescatables que declararon la guerra violenta a todo el mundo occidental,y sobre todo al judío y cristiano.

Hace solo pocas semanas, en plena crisis económica y política entre EE.UU y el sangriento régimen turco de Recep Tayyip Erdoğan (también con inversiones portuarias en el Ecuador), Catar se convirtió en la salvaguardia de este gobierno. El emirato financió directamente al gobierno Erdoğan por un monto de al menos 15 billones de dólares (Ant y Kandemir 2018), mientras Turquía continuaba su guerra invasora en el norte de Siria en contra los kurdos de la YPG (siglas en turco de las Unidades de Protección Popular, la milicia del territorio kurdo en Siria) en plena violación del derecho internacional y de los derechos humanos.

Hay fuertes indicios, además del apoyo directo de Catar a grupos rebeldes en Libia y Egipto debido a la cercanía ideológica y financiera del emir Al-Thani con la Hermandad Musulmana (Ulrichsen 2013). Hablamos entonces de una visita oficial poco tematizada por la prensa del mismo Emir que se hizo conocido por su ayuda a la causa ultra radical en el Medio Oriente.

En el prontuario del líder catarí figura asimismo el apoyo a los líderes palestinos de Hamas y Fatah, a quienes brindó refugio durante años. Mientras que los cabecillas de estos grupos extremistas gozaban de las riquezas y protección del Emir Al-Thani (AFP 2015) dirigían a distancia múltiples atentados suicidas utilizando su influencia y control entre la población local en Gaza.

A estos hechos, que en realidad ya deberían ser suficientes para llamar a protestas en las calles de Quito y Guayaquil frente a la visita del Emir se suma la cuestionable decisión de la FIFA (bajo el mandato de su corrupto expresidente Sepp Platter) de designar a Catar como anfitrión de la copa mundial de futbol de 2022. Esta decisión no solamente cuesta la vida de un obrero cada dos días por la falta de protección a los trabajadores en la construcción de estadios y otra infraestructura de muy corta vida (Pattisson y Gibson 2015), sino que además representa un nivel absurdo y sin precedente de despilfarro de recursos naturales requeridos para este evento. Un ejemplo revelador: por las altas temperaturas de Catar, resulta necesario que los nuevos estadios cuenten con un sistema de aire acondicionado permanente para que jugadores y fanáticos puedan soportar el clima desértico del Emirato. ¡Y el gobierno ecuatoriano incluso aprovechó la visita para la firma de un acuerdo con Catar sobre la protección del medio ambiente (González 2018)!

¿No le avergüenza al gobierno ecuatoriano negociar con cualquier clase de regímenes – incluyendo los califas del Estado Islámico – en su intento de atraer inversiones en el turismo y la agricultura como lo indican los otros dos acuerdos firmados?

Visitas como ésta, junto con su parca y superficial cobertura mediática, en realidad deberían servir de alerta: es hora que las y los ciudadanos se informen bien y sobre todo se interroguen críticamente sobre la política exterior del país. Al menos para evitar la penosa situación de despertarse un día en el medio de la ruta de tránsito de extremistas, entre muchos otros riesgos. Estos podrían emanar de acuerdos y sus contenidos sobre los que poco se informa y quedan opacados por solemnes recepciones y estridentes declaraciones oficiales sobre supuestas convergencias de valores (y dudosos beneficios económicos) con regímenes altamente controvertidos.

*PhD, docente Investigador – Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de las Américas (UDLA)/ https://johanneswaldmuller.weebly.com/

Referencias

AFP (Agence France-Presse). 2013. “Qatar’s Sheikh Tamim: 33-year-old Groomed for Power”. Aquila, el 25 de junio de 2013. https://bit.ly/2E5wKVK

———. 2015. “Qatar ‘home’ to Hamas chief Meshaal: minister”, el 12 de enero de 2015. https://yhoo.it/2pFqFWe

Ant, Onut, y Asli Kandemir. 2018. “Qatar Comes to Rescue as Turkey Moves to Avert Financial Crisis”. Bloomberg, el 15 de agosto de 2018. https://bloom.bg/2Mfoeax

González, Mario Alexis. 2018. “Ecuador y Catar firmaron cuatro memorandos de entendimiento en Quito”. El Comercio, el 1 de octubre de 2018. https://bit.ly/2xTZ87V

Hammond, Andrew. 2014. “Qatar’s Leadership Transition: like Father, like Son”. European Council on Foreign Relations. https://bit.ly/2C5w9B5

Ignatius, David. 2015. “A new cooperation on Syria”. Washington Post, el 12 de mayo de 2015. https://wapo.st/2A056pq

Khalaf, Roula, y Abigail Fielding-Smith. 2013. “How Qatar seized control of the Syrian revolution”. Financial Times, el 17 de mayo de 2013.

Pattisson, Pete, y Owen Gibson. 2015. “Death toll among Qatar’s 2022 World Cup workers revealed”. The Guardian, el 23 de diciembre de 2015. https://bit.ly/2p5wSg9

Ulrichsen, Kristian Coates. 2013. “Foreign policy implications of the new emir’s succession in Qatar”. Policy Brief. Oslo: Norwegian Peacebuilduing Resource Centre. https://bit.ly/2y7RoPB