EL COMPA MIGUEL ÁNGEL SOTO: UN MAPUCHE ALTANERO. Por Hugo Palacios (el búho)  

Miguel Ángel Soto fue profesor en la Facultad de Comunicación Social en varias universidades de Quito. Foto: Facebook personal.

¿Qué soñaba Miguel cuando estaba despierto? ¿Cuántas horas dormía, Miguel? Esas ojeras parecían ser el testigo de algún insomnio inconfesable ¿Qué desayunaba, Miguel? ¿Qué noticiero miraba mientras decodificaba sus discursos empresariales? ¿Tuvo algún credo, alguna cábala, un ciempiés en el florero, una herradura en la puerta, un libro de Marx debajo de la almohada?

¿Con qué ropa se vestía, Miguel? La que sea, pero siempre con chompa, siempre, como si la chompa fuera su escudo protector de disparos vacíos, de discursos neoliberales, de racismos añejos, de socialismos a conveniencia.

¿Qué tabaco se fumaba, Miguel? ¿Blanco, rojo, negro? ¿Cuántos al día? ¿Tres, cinco, diez? ¿Cuántos al año? ¿Mil, cinco mil, un millón? El humo de la docencia, de la sobrevivencia y hasta de la indecencia.

¿Qué libros leía Miguel? ¿De cuántos quijotes se componía su vida, de cuántos Allendes su alma?

¿En qué páginas web navegaba, Miguel? ¿Cómo se llevaba con el mundo virtual? ¿De cuántos cafés instantáneos era su tablet?

¿Cuál era el recorrido de Miguel en su pequeño auto blanco? ¿Cuántas veces se quedó dañado en la vía? ¿A cuántos conductores puteó, gritándoles: ¡Conchatumadre guivón! ¿Era amigo de los rojos o los verdes o los amarillos? ¿Eso será un síntoma político o un matiz de stop o un siga a 80 Km por hora?

¿De qué hablaba Miguel con sus colegas más cercanos? ¿De quién se reía, a quién admiraba, a quién le condecoraba con el dedo del medio? ¿Le interesaban las teorías de la comunicación a Miguel? ¿Leía mucho y cuestionaba al Pato Donald de estrellas y franjas? ¿A cuántos estudiantes de la Universidad Salesiana les despertó la memoria histórica? ¿Y a cuántos de la FACSO les abrió el camino y la mente para que se enrumben por las causas justas?

¿A qué equipo chileno le cantaba Miguel sus goles y sus penales fallidos? ¿Al Colo-Colo quizás?   ¿En el Ecuador sería simpatizante de la Liga de Quito o como amigo de las causas perdidas gritaba ¡Viva el Aucas, carajo!

¿Era marxista Miguel? No. No tenía barba. ¿Era allendista Miguel? No. No tenía bigote. ¿Era socialista, Miguel? Los testimonios así lo confirman, se rasuraba a diario las recetas capitalistas para ser feliz.

¿Imaginaba más de la cuenta Miguel? ¿Se tensaba con alguna relación que no cuajaba o una hora que no marcaba o una comida que no cuadraba o un Cuadra que lo acompañaba con su pipa por doquier?

¿Estaba enamorado, Miguel? ¿Le aburría demasiada teoría a Miguel? ¿Gustaba de una buena carne y un buen vino, Miguel? Claro, con que sea vino chileno y no argentino ¿Hacía deporte, Miguel? Quizás tres abdominales con un libro de política en el pecho. Quizás.

¿Quién le puso Miguel a Miguel? ¿Por qué le pusieron Ángel a Miguel? ¿Era un ángel o un demonio, Miguel? ¿Estará con las estrellas de Santiago, de Antofagasta o Viña del Mar, Miguel?

¿Bailaba con la vida, Miguel? ¿Conversaba con la muerte, Miguel? ¿Le dolían los desaparecidos a Miguel? ¿Se exilió en Ecuador, Miguel? ¿Extrañaba a su familia chilena Miguel? ¿Se reía de su pasado Miguel? Seguro que firmaba sus textos como un peleador eterno, un desobediente perpetuo y un el pueblo lo es todo, Miguel.

¿Escuchaba Quilapayún, Inti Illimani, Violeta Parra, Víctor Jara, los Prisioneros, Miguel?  ¿Leía a Neruda, Huidrobo, Bolaño, Mistral o Nicanor, Miguel? ¿O se cansó de tanta chilenidad o chilenismo o chilevino? ¿El pueblo unido, jamás será vencido, Miguel? A lo mejor se encandiló con el Panecillo y su virgen de alas al viento, los volcanes a la vista de todos; y los yaguarlocros y los llapingachos y las diabladas y los Inti Raymi y los Julios Jaramillos de este pedacito de tierra morena; a lo mejor, Miguel.

¿Dónde quiera que esté le seguirá apostando a la izquierda y puteando a la derecha reaccionaria Miguel? Se estremecerá con los nuevos fachos a lo Pinochet pero con discurso evangélico, familiar y de buenas costumbres? ¿Tendrá pesadillas con los medios de comunicación privados, que le susurran libertad libertad libertad un millón de veces?

¿Qué era ser Miguel Ángel a 2800 metros sobre el nivel del mar? ¿Era manso en su vida cotidiana o un volcán en alerta naranja constante? Padre, esposo, docente, ciudadano en permanente movimiento telúrico, registrando, seguro, 8.0 de temperamento en escala de Ritcher.

Quizá, así era Miguel Ángel, más de preguntas que dé respuestas. Quizá. Porque cuando uno se sabe todas las respuestas, eso que llaman vida no tiene condimento ni ají ni cerveza. Le falta ese saborcito de la incertidumbre que emancipa el encuentro con lo fortuito.

Aunque el texto no sea el preciso, ni la frase final la adecuada, ¡Salud, Miguel! Y gracias por el eterno ejemplo de lucha y resistencia. ¡Salud! ! Claro, ¡¡con vino chileno, Miguel!!

A la memoria de Miguel Ángel.

Homenaje a Miguel Ángel Soto. Imagen de Facebook.