APUNTES DE EPIDEMIOLOGÍA DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER. Por Tomas Rodríguez León

Foto referencial de Pixabay/ Hradec-kralove- Graffiti.

La violencia perpetrada contra las mujeres por su condición de género, ya es una epidemia generalizada en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud la define como un apremiante problema que incide en las tasas de morbi mortalidad femenina.

La prevalencia y la incidencia de la violencia contra la mujer es una preocupación poco abordada con las herramientas de control y erradicación,  esto se debe a que en nuestro país Ecuador existe orfandad de la salud mental en la política pública y debido también al enfoque biologista  y cuantitativista  del sistema de vigilancia epidemiológica. La  pertinencia de desarrollar procesos de vigilancia epidemiológica activa ayudara a conocer la verdadera magnitud del problema y a evaluar las políticas y los resultados de las acciones implementadas.

Mucha esta por construirse. No se  conoce  el perfil socio demográfico de las víctimas, el tipo de violencia experimentada expuesta en indicadores observados  y la información que se obtiene  de los  eventos que  sufren las mujeres es direccionada desde los medios o por el flujo de la demanda de denuncias.  Como   otros problemas de salud pública, la  violencia de género debe ser reconocida en su   magnitud y diversidad tipo como  asesinato,  acoso,  violencia física y psicológica-emocional y también las  amenazas. Todo  debe  estar sujeto al  monitoreo de datos desde los insumos de la acción de vigilancia epidemiológica

Se demanda razonamientos causales, estudio de las situaciones mentales y sociales que aceleran la conducta violenta, el estudio de causas y consecuencias para la salud de las mujeres afectadas requiere de recursos poco usados desde el  enfoque  centrado en factores de riesgo y los factores de protección  donde  la violencia es observada  no solo como un delito sino como un grave problema de salud pública a ser abordado técnica y profesionalmente con los principios que focalizan acciones preventivas y de intervención sobre las víctimas.

La acción de las organizaciones sociales contra la violencia es plausible y debe continuar,  aunque  es necesario  reconocer que está resultando insuficiente pues   sus propuestas se articulan desde la reacción ciudadana, la denuncia pública o el acto judicial  que  en algunos casos expresan sesgos de un feminismo confrontacional que podría estar agudizando la crisis por falta de opciones humanistas desde las masculinidades que poco se interesan en apoyar un feminismo revolucionario anti sistema y contra el poder

Desarrollar un sistema de vigilancia epidemiológica debe incluir estrategias eficacias de sustento intersectorial donde los ministerios, el sistema judicial y las organizaciones  trabajen  no solo con la denuncia receptiva  que puede ser  incluso un determinante de riesgo, sino   desde la activación de la  respuesta integral e  inmediata ante la inminencia de episodios de violencia.  El núcleo de la estrategia es comunicación y  fomento de la prevención, siempre afectando el riesgo proyectando su reducción y omitiendo las acciones que lo propician. El sistema  “Alerta Violencia” debe ser el mismo que se usa ante la inminencia de una catástrofe con mirada de socorro para erradicar las muertes y en el proceso trabajando por la reducción del maltrato diverso

Respeto al empoderamiento hasta el momento difundido, este debe ser evaluado en su efectividad,  pues el  empoderamiento de las mujeres afectadas no puede seguir siendo una disputa de poder,  ello es invertir la propia expresión  del patriarcado dominante.  La libertad individual y social solo debe ser entendida como acción contra el poder, que en el caso del machismo, traduce la acción de Dios y el Estado en la figura de la autoridad incuestionable.

El carácter delictivo de la violencia contra las mujeres está muy desarrollado,  por lo que es emergente implementar la vigilancia epidemiológica comunitaria, capacitando actores y líderes en condición jurídica de realizar acciones de socorro inmediato