MÉXICO, TU NANA TAMBIÉN: LA ROMA DE CUARÓN. Por Tomas Rodríguez León

Yalitza Aparicio es la protagonista del film mexicano Roma escrita y dirigida por Alfonso Cuarón. Foto:Netflix

Hace mucho tiempo el cine mundial requería una versión estética diferente. México lo hizo y se lo merecía, coincidencia o no, es el mismo México que recupera la decencia política con Andrés López Obrador, el México profundo al que toda Latinoamérica ama, porque España madre cruel e irresponsable le encargo ponerse a cargo de las patrias menores.

México de Juárez, Zapata y Villa es hermana y nana  de todos nosotros. Alfonso Cuarón ha hecho más que una obra maestra, ha construido el mejor álbum de fotos y como buen álbum que no es un porta retrato, alimenta imágenes diversas y plurales cual daguerrotipo de un país que se recuerda mucho pero que ha cambiado poco, con sus justicias y sus injusticias, con rostro de mujer roto pero entero, con la mala fe de sus gobernantes, con la ternura de sus niños, con sus infaltables canciones. Con el rostro indio de mujer olvidada y hasta  medio ridiculizada con la India María y la criada bien criada ese México lindo y querido; genial y absurdo, adolorido cual  Frida,  chistoso y profundo  cual  Cantinflas…el México del chavo del 8.

El no olvidar de dónde vengo y siempre sentirme orgullosa de mis raíces igual me ayudan a seguir siendo la persona que yo soy”

Yalitza Aparicio

 

Es difícil homenajear a la mujer en acto contemplativo, pero lo logra Cuarón ,  sin posturas panfletarias; entre el silencio,  música que no apta para cincuenteros y sesenteros  porque nos llega hasta el tuétano y una cámara suave respirando sueño.  Entonces, personajes: la mujer activa, el perro sucio y querido, el hombre ausente, los niños juguetones irrumpiendo musicales detrás de las ventanas.  Cleo (habrá querido mofarse de la Cleopatra bella y ociosa?).  Álbum de fotos, moderno e interactivo, tiene muchos lenguajes y símbolos, por eso y para que los colores no distraigan vale el blanco y negro, generando más palabras.  La poesía, está presente en forma filosófica cuando niño y criada se confiesan muertos o cuando el niño dice que antes fue adulto aviador extraviado.  Así se repiten los versos en el movimiento de aguas que limpian y porque no, en la metáfora de recoger las heces de un perro embarrador.

Campos de entrenamiento paramilitar  situado en barrios miseria, carencias en el sistema de salud, rebeldía estudiantil, gobernantes con sordera crónica, son una realidad que admite la complicidad entre mujeres, apoyos mutuos y voluntad (Roma me recuerda a amo y esclavo de Tolstoi)

Un parto frustrado, una matanza a contestatarios, un incendio voraz, una   angustia insoportable cuando el mar quiere tragarse a los niños, una Cleo salvadora (la proletaria salva la alegría de la familia burguesa, ahora me recuerdo de Marx, cuando habla de que la clase obrera liberara también a la burguesía de la alienación). Fotos y más fotos. La mirada, el caminar, la sonrisa, la tristeza de Cleo. Cuerón prodigioso director, hace uso de un meticuloso equilibrio entre tanto andamiaje, como revolucionario agazapado.

Por primera vez en el cine no es el cuerpo de la mujer el que se desnuda,  es el cuerpo del hombre,  el  del esquirol que deja preñada a Cleo  que va  blandiendo  testículos  y  espada marcial; y la del farsante médico, padre de familia que prepara  su huida  pequeño burguesa.

Alguien limpia, sirve el agua, asea, corre, sube escaleras   e ilumina no solo las baldosas de una casa, no cuida niños, es algo superior, los acompaña y los protege. Dice lo que México no había dicho; que sus pobres, indios y mujeres (la santa trinidad de la pirámide Maya, en una sola persona) son el eje redentor. Cleo recoge los juegos de los niños y a los mismos niños en un ambiente de agua, escalera y ventanas que se repiten a diestra y siniestra. Cleo quien salva la vida de los niños de la burguesía, pierde al niño de su propio vientre, mira la muerte de los jóvenes revolucionarios asesinados por policías y esquiroles, y descubre entre los criminales  al padre de su hijo que no nació.

La mujer aburguesada tiene posturas de clase pero también de solidaridad de género, Cuarón merece un homenaje del feminismo, recordemos cuando la patrona le dice no estás sola y la anciana que acompaña a Cleo en su tragedia.  Un hecho reivindica la figura del hombre abandonado; se lleva todo pero deja un montón de libros, una heredad que limpia el ambiente triste.

Finalmente, México sabrá reconocerlo autocríticamente, el mal comportamiento no solo cinematográfico. Porque en México lo bueno se dice “esta padre” y lo malo “una pilche madre”  México sabrá ya  que tiene  otro rostro de mujer oculto y martirizado, a  María Félix, Angélica María, Dolores del Rio, Sara Montiel, bellas y occidentales se sumara la belleza de su raza de origen. Yalitza Aparicio existe en millones de mexicanas de oro y en este caso con su rostro, mirada bella y tierna, no deja de deslumbrar con su inteligencia de pedagoga de párvulos.  Claro y habrá que cuidarla que no la hagan otra coca cola.

De una cosa estoy claro por lo menos cinco Premios Óscar están garantizados: mejor director, mejor actriz, mejor fotografía, mejor guion original y mejor ambientación.