KIMSAKOCHA: NI DESORDEN NI DESPOTISMO. Por Juan Cuvi*

Mujeres se organizan e impulsan la campaña para que la población azuaya bote No en la consulta que se realizará este domingo 24 de marzo. Foto: Acción Ecológica

Si no fuera por la consulta popular de Girón, las elecciones del 24 de marzo serían las más intrascendentes y fofas de los últimos 40 años. El solo hecho de que viejas figuras y partidos encabecen las encuestas en las principales plazas electorales del país refleja la inercia en que ha caído el sistema político ecuatoriano.

La misma elección del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social definitivo (CPCCS) confirma el grado de informalidad al que hemos llegado. ¿Cómo entender que un organismo con tanto poder no solo nazca emasculado, sino que contradiga en la práctica su propia denominación? Porque el próximo CPCCS no asegurará ni la participación ciudadana, ni el control de la corrupción, ni la designación imparcial y proba de autoridades.

Al parecer, el Ecuador está condenado a navegar entre el desorden y el despotismo. Diez años de autoritarismo únicamente lograron anestesiar una cultura política de la dispersión y el canibalismo. Terminada la abundancia económica, otra vez emergió la tendencia compulsiva al desacuerdo con el que las distintas fuerzas políticas, sociales y económicas suelen manejar los conflictos. ¿Puede haber racionalidad en un país con más de doscientas tiendas electorales?

Algunos incautos todavía reivindican la estabilidad del correato, que tiene demasiada similitud con la paz de los sepulcros. Someter la inconformidad social mediante la fuerza y la corrupción solo cocina a fuego lento el sentido de la libertad de un pueblo. Durante un tiempo se crea la falsa imagen de un régimen exitoso, pero tarde o temprano la democracia empuja. A veces en forma desordenada, como en las próximas elecciones generales. Pero también con profunda coherencia, como en Kimsacocha.

Las comunidades del cantón Girón que impulsan una consulta popular para detener la explotación minera en el proyecto Loma Larga no están pensando en la transitoriedad de la administración pública. Al contrario, promueven un acto democrático único y trascendental: van a ejercer el derecho colectivo a defender su modo de vida, su mundo. Seguramente imperfecto, pero propio. Y lo harán a pesar de la fuerza del Estado y del poder del capital.

La consulta de Kimsakocha contrapone dos concepciones de la política: la amplitud de la sociedad frente a la restricción del Estado, la autonomía frente al control desde el poder, los derechos frente al mercado. Es una iniciativa que nació de un proceso de base y que se consolidó luego de años de lucha comunitaria. Su mayor potencial radica en el cuestionamiento que hace de la hegemonía del sistema político respecto de las decisiones de interés público. ¿Qué más democracia se puede esperar?

*Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum – Cuenca. Ex dirigente de Alfaro Vive Carajo.