UBERIZACIÓN DE LA ECONOMÍA. Por Jaime Chuchuca Serrano*

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¿Necesitas un taxi?, llama a un Uber”, esta es una aplicación móvil de servicio de taxi internacional. Este servicio permite contratar un taxi, poniendo a jugar las leyes de la oferta y la demanda. Aunque Uber ya cuenta con transporte robotizado, suspendió el servicio por riesgos mortales. Este software móvil esconde un monstruo atrás: la flexibilización o precarización laboral en la era digital.

Alrededor de este sistema ha cuajado la ideología del buen emprendedor: libertad, autogestión, sin jefes ni horarios fijos. Pero lo que no dice es que no tiene salario fijo, ni mínimo, ni seguro contra enfermedades, accidentes, ni aguinaldo, ni vacaciones, ni aportes. Tal sistema precariza y explota la mano de obra jerarquizando la acumulación de capitales.

A nombre de la competitividad no se factura a la empresa internacional sino al cliente y si el negocio falla, la empresa no se hace cargo. Así vienen negociando las transnacionales Uber, Spotify, Airbnb,BlaBlaCar, Delivery, Globo, Amazon, PropTechs y muchas otras. Practican la elusión fiscal y la acumulación de fondos buitres que tienen sede en paraísos fiscales. Esta es la dictadura de las multinacionales.

Bajo esta tendencia la mayoría de gobiernos latinoamericanos han empezado a “actualizar” las formas de contratación privada y pública.La Carta de Intención número 19 firmada por Ecuador con el FMI trae consigo una reforma laboral que apunta contrataciones inhumanas y eliminación de la organización sindical. El discurso simplón es el mismo de los años noventa: “si flexibilizamos las relaciones laborales, bajaremos el desempleo”.

El gobierno del expresidente Rafael Correa ya hizo varias reformas laborales que impulsaron la flexibilización como la Ley Orgánica de Servicio Público (LOSEP, 2010), la “externalización de servicios” y la ampliación de la contratación ocasional y de prestación de servicios. La propuesta de Granda, de aumentar los años de aportación al Seguro Social continúa la estrategia de Correa de cuando quebró al IESS quitando el 40% de contribución del Estado para la jubilación.

Lo que está en disputa en el mundo y en Ecuador es el 30% (en cifras de la OIT) de relaciones laborales rígidas que existen en el Estado y en la empresa privada.

*Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca. El artículo también se publicó en Revista El Observador # 110