LUCHAS CAMPESINAS: DE LOS RETOS LOCALES A LAS DISPUTAS GLOBALES

Franziska Schrolmberger y Maria Vogt, agricultoras e integrantes de la directiva de la Vía Campesina Austria y del Comité de Mujeres.

Por: Tamara Artacker & Esteban Daza*

El 17 de abril de 1997 caían asesinadas 19 militantes del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Brasil, cuando la policía militar reprimió violentamente la lucha por sus derechos. Desde aquel día, esta fecha es recordada como el Día Mundial de las Luchas Campesinas.

Desde entonces el movimiento campesino se mantiene vigente y muestra múltiples vías de resistencia al capitalismo como: la soberanía alimentaria y la reconstrucción de sus territorios. Luchas que oponen a la opresión del mercado global capitalista, el neoliberalismo, la concentración de la tierra y los mecanismos de sobreexplotación a los campesinos y campesinas.

Las luchas son territoriales, locales, pero tienen un fuerte componente global, pues se enfrentan a los mecanismos de dominación y control de un sistema agroalimentario mundial controlado por las corporaciones, sistema que desplaza a “lo campesino” en todas las partes del mundo y amenaza su forma de reproducción de la vida.

Hoy se cumple un día más de las luchas campesinas y el Observatorio de Cambio Rural (OCARU) comparte con ustedes un diálogo entre las resistencias campesinas europeas y latinoamericanas, dos entrevistas dan cuenta de la lucha internacionalista de los hombres y mujeres del campo; Tamara Artacker[1] conversó con Franziska Schrolmberger y María Vogt representantes de la Vía Campesina en Austria y Esteban Daza[2] habló con Yrma Domínguez de la Vía Campesina en Ecuador sobre los aspectos globales y regionales de sus luchas, los desafíos específicos de las mujeres rurales y lo que unas pueden aprender de las otras.

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Franziska Schrolmberger y Maria Vogt, agricultoras e integrantes de la directiva de la Vía Campesina Austria y del Comité de Mujeres.

 OCARU: Frente al día internacional de luchas campesinas: ¿En qué momento se encuentra la lucha campesina en Europa y más específico en Austria? ¿Cuáles son los mayores desafíos con los que se confrontan las y los campesinas aquí?

Maria Vogt: uno de los mayores problemas para nosotros es la orientación de la política agraria de la Unión Europea porque todo va hacia el lema “crecer o ceder”. Todo está dirigido hacia las ganancias, el mercado global para generar crecimiento y como consecuencia muchas pequeñas unidades de producción que no logran competir tienen que cerrar. Con el imperativo de crecer va de la mano la creciente industrialización y tecnificación de la agricultura y con eso una tendencia hacia los grandes monocultivos y unidades de producción muy especificadas.

Ecológicamente tenemos problemas graves por contaminación de las aguas subterráneas, por la extinción de especies, la reducción de las colonias de abejas, etc. Las campesinas y los campesinos, además llegan a tener problemas de identidad porque generan dependencias tanto de las multinacionales que venden las semillas como de las empresas compradores de sus productos. Estas cadenas multinacionales son dominantes no solamente en el mercado, sino que influyen también en la política. Entonces este es un gran problema para nosotros y para hacer frente a estas tendencias necesitamos la Vía Campesina. La lucha se trata de crear alternativas para hacer posible un mundo distinto, dentro del marco de la soberanía alimentaria.

Franziska Schrolmberger: el lema “crecer o ceder” también implica que el crecimiento es presentado como la única vía para el futuro, que además necesita un nivel cada vez más alto de tecnificación, tecnologías nuevas, etc., pero eso nos lleva a la pregunta ¿qué es innovación? Me parece que no es solamente la tecnología, sino que una agricultura solidaria también puede ser innovación. Habría que mirar más de cerca qué realmente mejora la realidad de vida, por ejemplo, de las mujeres rurales. Otro tema es el del reconocimiento y de la identidad: hoy existe cierta opinión de que las prácticas campesinas sólo tienen lugar en el museo porque son anticuadas. Por eso, el reconocimiento de la “vía campesina” es parte de la lucha.

OCARU: ¿Cuáles son los desafíos específicos para las campesinas y las mujeres rurales?

Maria Vogt: las mujeres rurales en general están todavía muy apegadas a su rol de cuidadoras, de hacer todos los trabajos de cuidados, ocupándose tanto de los bebés como los ancianos del hogar, encargadas del abastecimiento de alimentos, de la alimentación, la administración de los recursos, etc.

En muchas pequeñas agriculturas los hombres trabajan fuera como asalariados, entonces durante la semana las mujeres se encargan de todo el trabajo en la finca, desde el cuidado de los animales hasta el cuidado de la familia. Lastimosamente todavía hay algunas mujeres que trabajan en el establo, en la chacra, en el huerto o en el viñedo. Además, de su aporte en la comercialización y sin embargo dicen que “no trabajan”, que son únicamente “amas de casa”. Por eso se trata también de cambiar la imagen propia que tenemos de nosotras mismas y es este trabajo no pagado e invisibilizado que limita las posibilidades de desarrollarnos y de decidir activamente sobre el rol que queremos tener dentro de la agricultura.

En Austria, actualmente muchas mujeres rurales jóvenes prefieren migrar hacia las ciudades en vez de quedarse en el mundo rural que es más patriarcal porque en los centros urbanos encuentran más facilidad para llevar una vida auto-determinada, pero el potencial de estas mujeres después hace falta en las zonas rurales.

Franziska Schrolmberger: el trabajo importante que hace la Vía Campesina en este tema es hacer más visible las realidades de vida de las mujeres rurales, las mujeres campesinas. Así intentamos romper por ejemplo con ciertos estereotipos como el de que “son los hombres los que manejan los tractores” mientras que las mujeres se deberían encargar de los trabajos invisibilizados como seleccionar las papas en la bodega, trabajos que son menos valorizados, entonces yo creo que es importante visibilizar estos trabajos que son “típicamente de mujeres” y tomarlos en serio.

Maria Vogt: sí, es cierto. Los roles cambian poco a poco, pero en muchos aspectos siguen siendo muy tradicionales. Aquí, por ejemplo, sigue habiendo muy pocas mujeres que manejan el tractor, en mi pueblo creo que soy la única mujer que lo hace.

OCARU: ¿Qué paralelas existen entre la situación de las campesinas y los campesinos en Europa y en el mundo?

Maria Vogt:  la presión de la orientación hacia el mercado global es parecida, exige a los campesinos cada vez más especialización y más inversión para poder seguir siendo “competitivos”. Dedicarse al abastecimiento regional o local resulta más complicado que vender a un comprador grande, porque para la venta regional necesitas más iniciativa propia, juntarte con otros productores de manera activa.

Franziska Schrolmberger: otra paralela seguramente es el acceso a la tierra, que es un tema que trabajamos mucho desde la Vía Campesina porque si no has heredado tierra productiva de tus padres es muy difícil conseguirla.

Maria Vogt: respecto a la situación de las mujeres quiero resaltar la múltiple carga de trabajo que tenemos -por hacer los trabajos de la finca y de cuidadoras- y que es algo que se puede observar en todos los países, tanto en Europa como en países del Sur Global.

OCARU: Ustedes que son parte de la Vía Campesina: ¿qué conexiones tienen con otras organizaciones campesinas en el mundo, sobre todo en el Sur Global?

Franziska Schrolmberger: en primer lugar somos parte de la red europea de la Vía Campesina, allí participamos activamente en el Comité Europeo donde también se organizan conferencias internacionales.

Maria Vogt: somos una organización pequeña dentro de las organizaciones europeas, pero desde la fundación hemos intentado mirar más allá de nuestro propio horizonte. Por eso también organizamos intercambios con campesinas y campesinos de otros países, por ejemplo, con Ecuador, Burkina Faso y Nicaragua. Esto implica que un grupo de allá nos visite, conozca nuestras fincas y apoye en nuestro trabajo, cocinando juntos, etc. y después nosotros los visitamos en sus países, en sus fincas. Se aprende muchísimo y para los que nos han visitado ha sido muy importante ver que aquí en Europa que todavía hay campesinos que trabajan su propia tierra, que no emplean peones, que no son grandes productores y comparten muchas preocupaciones con ellos.

OCARU: La Asamblea General de la ONU adaptó la declaración de los derechos campesinos a finales del año 2018. ¿Qué importancia tiene según ustedes para la lucha campesina?

Maria Vogt: de un lado es muy positivo que se hayan incluido los derechos específicos de los campesinos en las declaraciones de la ONU porque durante mucho tiempo no nos imaginábamos que iban a ser derechos que se puedan reclamar como tales, pero del otro lado falta que nuestro gobierno austríaco reconozca la declaración. Además, surge la pregunta: ¿cómo generas un cambio? Por supuesto, necesitas resistencia, vivir prácticas distintas, salir a la calle, pero también necesitas un fundamento legal y evolucionar los derechos humanos en base a situaciones que siguen siendo problemáticas en el mundo.

Franziska Schrolmberger: la declaración nos facilita un poco el trabajo porque para reclamar nuestros derechos como campesinos y en las relaciones públicas podemos hacer referencia a la declaración de la ONU, además ayudó a hacer más presente el tema en general.

OCARU: Ustedes ya lo mencionaron, Austria no ratificó la declaración de los derechos campesinos, ¿por qué creen que no lo hizo?

Maria Vogt: primero, tiene que ver con el tipo de gobierno que tenemos ahora, de centro-derecha. Se enfocan sobre todo en la competitividad, entonces les preocupa que ceder derechos a los campesinos podría hacer al país menos competitivo. Además, no están abiertos a conversar con nosotros, no hemos podido tener cita ni con la Ministra de Agricultura actual, ni con el Ministro anterior. Tenemos que ser muy activos, movilizar gente y crear alianzas para hacernos escuchar y ganar visibilidad.

OCARU: ¿qué mensaje quieren enviar en el Día Internacional de las Luchas Campesinas a las compañeras y los compañeros en Latinoamérica?

Franziska Schrolmberger: que no nos dejemos desplazar del espacio rural, como campesinas y campesinos y como voces críticas.

Maria Vogt: es muy alentador saber que en muchos otros países existen también grupos practicando la resistencia y luchando por una soberanía alimentaria porque así siento que estamos trabajando para el mismo fin desde lados diferentes, eso da esperanza. Especialmente el encuentro con compañeras y compañeros de Latinoamérica siempre ha sido inspirador para mí por sus métodos de lucha tan creativas, su humor, el accionismo y la valentía de seguir el camino a pesar de las amenazas que pueda haber. De eso se puede aprender mucho.

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Yrma Domínguez, integra la Comisión Política de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – Vía Campesina (CLOC-LVC) y la articulación de Mujeres de Sudamérica. Además, es parte de la Coordinación Nacional del Seguro Social Campesino en Ecuador.

OCARU: ¿En qué momento se encuentra la Lucha Campesina en América Latina y en el Ecuador?

En América Latina, la lucha Campesina viene teniendo grandes avances en la búsqueda de sus derechos a la vez que resiste a los modelos explotadores que impone el sistema imperialista. A pesar de estas condiciones la lucha campesina no desaparece, se profundiza y se mantiene en pie de lucha frente a la miseria, la traición y la manipulación de la conciencia, aunque signifiquen sangre y muerte.

En pleno siglo XXI nuestra lucha continúa tanto en aquellos países autodefinidos progresistas como en aquellos países neoliberales donde se hace necesario mantenernos activos por esta arremetida conservadora.

En Ecuador, la lucha campesina se mantiene activa y despierta –aunque actuamos en muchos de los casos de manera dispersa–, sin embargo, hay que reconocer que actualmente pasamos por una crisis organizativa, de unidad y conciencia, pero a pesar de esto seguimos adelante.

OCARU: ¿Qué desafíos específicos enfrenta?

Actualmente, los desafíos es recuperar la autonomía, la conciencia de clase, la solidaridad y sororidad en lo común. Necesitamos construir una agenda que nos indique una ruta, debemos despojarnos de los clientelismos gubernamentales. Es necesario ser críticos, tener autocrítica y construir una historia distinta de desarrollo y avanzar en la conquista de nuestros derechos.

OCARU: ¿En qué aspectos cree que las luchas campesinas en América Latina pueden contribuir con las luchas que llevan los campesinos en otras partes del mundo?

Podemos compartir con las campesinas y campesinos de otras partes del mundo, sobre todo de Europa, nuestra experiencia en aspectos sociales y humanos. Todo en la lucha por un Estado constitucional de derechos.

También, es importante que intercambiemos conocimiento y saberes sobre nuestras capacidades productivas a través del diálogo de campesino a campesino y establecer acuerdos que nos permitan mantener relaciones entre organizaciones sin pasar por la institucionalidad de los Estados.

Podemos compartir experiencias para disminuir el calentamiento global, establecer mecanismos para la transferencia de tecnología y acuerdos de intercambio o comerciales basados en la solidaridad, comercio justo, el trueque retomando los principios de los pueblos ancestrales.

OCARU: ¿Qué conexiones tienen con esas organizaciones campesinas?

Tenemos una serie de espacios de encuentro con las campesinas y campesinos de la región, de Europa y de todo el mundo, por ejemplo: las escuelas de formación política e ideológica en todos los niveles, los institutos de agroecología, las campañas de incidencia, las asambleas regionales y continentales, los congresos.

Desde la CLOC y la Vía Campesina nuestras conexiones están establecidas a través dos elementos, primero, luchamos en contra de enemigos comunes como son: los agrotóxicos, el neoliberalismo, el capitalismo y toda forma de violencia y explotación. Segundo, nos organizamos por la soberanía alimentaria, la construcción del feminismo campesino y popular y la promoción de los derechos campesinos que han sido construidos colectivamente.

Las mujeres jugamos un rol importante en la lucha incansable por la transformación y construcción de un mundo distinto y mejor para todos, por eso somos parte de la movilización por una producción responsable, diversa e integral que recupere lo ancestral, lo nativo, lo criollo y sobre todo que fortalezca la agricultura campesina  familiar.

OCARU: ¿Cuáles son las principales luchas de los movimientos campesinos en Latinoamérica?

En Latinoamérica nos estamos oponiendo a los tratados de libre comercio y a la presencia del Fondo Monetario Internacional FMI) en nuestros territorios. Nuestras luchas rechazan las privatizaciones y la violación a los derechos humanos. Luchamos por reconstituir las relaciones internacionales para fortalecer la organización campesina que se ve amenazada por la ofensiva conservadora, para lo cual organizamos la resistencia internacionalista.

Nuestra lucha actual es contra el neoliberalismo y a favor de la defensa del derecho a la tierra, el agua, la soberanía alimentaria, la soberanía de los pueblos y los territorios, por los mismos derechos campesinos.

Nos movilizamos por la inclusión de las mujeres en igualdad de condiciones y derechos, por los alimentos sanos que nos ayuden a vivir libres de la opresión, la violencia y el saqueo de los recursos naturales.

OCARU: ¿Y la CLOC Vía Campesina cómo se integra a estas luchas?

De la misma forma se integran a la lucha contra del neoliberalismo, contra el racismo, el capitalismo, el imperialismo y el patriarcado.  Nos oponemos a los agronegocios, a la violencia contra las mujeres y toda forma sistémica de explotación y esclavitud.

En América Latina luchamos por alcanzar la paz, la libertad y la soberanía de los pueblos y nacionalidades. Por el derecho al territorio, por la unidad de la patria grande, por la construcción del socialismo y por un feminismo campesino y popular. Además, impulsamos la recuperación de las semillas ancestrales y criollas por preservar la biodiversidad.

Como mujeres reivindicamos nuestro rol de administradores de las economías, ahora estamos organizadas para recuperar los conocimientos y valores ancestrales para que nuestras prácticas productivas cuiden el medio ambiente y contribuyan con la reducción del calentamiento global. Y sin lugar a dudas, vamos por más espacios donde asumamos como mujeres un rol protagónico en la toma de decisión política.

OCARU: ¿Qué mensaje daría a las mujeres rurales por el día de la lucha campesina, tanto a las mujeres de Latinoamérica como de Europa?

El mensaje que puedo dejar a la mujeres rurales es decirles que: los límites no existen mientras haya libertad en nuestros pensamientos, que nuestras vidas deben ir marcando huellas profundas de resistencia y de grandes desafíos, que ningún dolor, injusticia y opresión se  conviertan en causas para desmotivarnos y retroceder, unidas somos fuertes, somos las dadoras de vida, el complemento de lucha y persistencia, aquí y en todo lugar del mundo hay una mujer que levanta la voz, que piensa, propone, lucha y conquista, sin temor, por amor a los suyos y a una vida mejor.

  1. Investigadora asociada al Instituto de Estudios Ecuatorianos
  2. Investigador asociado al Instituto de Estudios Ecuatorianos