LA DICTADURA DE LA CORRUPCIÓN. Jaime Chuchuca Serrano*

Foto referencial de la Asamblea Nacional

Al inicio de clases en la Costa, saltan a la vista las miserias pedagógicas: escuelas sin maestros, recintos destartalados, a la intemperie, podridos sus pizarrones, pisos y tumbados. A las comunidades se les prometieron “escuelas del milenio” y estas o bien no llegaron ni a los cimientos o sus infraestructuras nacieron contaminadas de los sobreprecios.

Este relato de corrupciones no sorprende a nadie, lo mismo ocurre en la salud que en la seguridad social, en la vialidad que en la alimentación, en las hidroeléctricas que en los kits agrícolas, en las importaciones que en los préstamos. En la Asamblea Nacional se repite hasta el cansancio que de más de 400 mil millones de dólares recibidos por el gobierno en más de una década, el 18,2%, 73 mil millones se esfumaron por corrupción e ineficacia administrativa, 39 mil millones directamente por corrupción, 4 mil millones al año.

La dictadura de la corrupción pasó de Rafael Correa a Lenín Moreno: el correísmo reciclado. Se cambió un slogan por aquí, un funcionario por allá, un juez y un ministro más acá y un vicepresidente acullá,  pero la mafia sigue por dentro.

Tres asuntos de gravedad:

Primero: la Carta de Intención firmada por el gobierno con el Fondo Monetario Internacional se reserva varias hojas como secreto de Estado. Se ha pasado por alto toda evaluación de la Corte Constitucional y sobre la deuda que ya supera los 70 mil millones.

Segundo: la promulgación de leyes sin espíritu democrático en favor de los grupos de poder y en perjuicio de las grandes mayorías trabajadoras. La Ley de Fomento Productivo causó el perdón a empresarios de intereses, multas y recargos por más de 2 mil millones. La Ley de Fomento Productivo  que se anuncia incluye inestabilidad contractual para mujeres y jóvenes, incremento del período de prueba, eliminación de indemnizaciones por despido, alargamiento de la jornada laboral. ¿Acaso esto no es corrupción?

Por fin, 4300 cámaras del ECU911 y la telefonía celular han sido usadas para espionaje a los ciudadanos, sobre todo la oposición.

Guardo esperanzas en que la juventud incorruptible se atreva algún día a administrar el Estado y sepultar la Dictadura de la Corrupción.

*Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.