EL JUEGO DE TRONOS A LA ECUATORIANA. Jaime Chuchuca Serrano

Captura de pantalla

De mil modos la política mundial se refleja en la popular serie Game of Thrones (calificada como la mejor del siglo) o al revés, esta toma sentido en la primera.  Latinoamérica se convierte en una pluralidad de territorios en disputa colonial de algún “trono”: estadounidense, chino, ruso, canadiense o europeo.

Al calor de este juego, las micropolíticas nacionales se deslizan como escenas históricas que rozan la tragedia: la turbia muerte de Hugo Chávez y la no menos rara de Nestor Kirschner; el encarcelamiento de Inácio Lula Da Silva con vicios de proceso en el advenir del fascismo bolsonarista; la reanimación del uribismo y las políticas de la muerte… el suicidio de Alan García. Pero no sólo hay tragedias, también hay comedias: de las cuales una buena parte son ecuatorianas.

Por poco que se haya estado atento a las labores de la Asamblea Nacional de estos dos años, con las noticias se habrán desayunado alguno de los diezmos o escándalos, almorzado algún espionaje, y merendado, sin la menor venia de los protagonistas, los cortes de cabeza -después de que José Serrano pidió la renuncia a Jorge Glas, hoy “bajo la sombra”- firmados por Elizabeth Cabezas, entre los que consta el de la ex vicepresidenta Alejandra Vicuña.

He ahí el trono escindido entre correístas y morenistas, que a ratos son lo mismo, pero con el rey del trono en otro reino. Los morenistas encontraron un cómodo regazo en CREO, PSC, SUMA y los independientes. En resumen: fuego cruzado con muertos, heridos, bajas, reemplazos, deserciones y alianzas con el diablo (Fondo Monetario Internacional): donde figuran casi una decena de cuerpos normativos. En estos dos años que vienen, la Asamblea ratificará el acuerdo neoliberal y probablemente el pueblo construirá dragones para hacer temblar curules y hasta la misma silla de Carondelet.

En medio de lluvias y movilizaciones (de los internos) se posesionaron los nuevos alcaldes y prefectos, quienes mantienen en incertidumbre a la población. Aunque más del 70% perfila para el acuerdo con el presidente Lenín Moreno. El concepto de Game of Thornes que evidencia al poder como una sombra se presenta muy bien en las pinceladas ecuatorianas donde los capos como los grandes empresarios han preferido ocultarse de la escena pública.

*Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.