NIETZSCHE   PARA LIBERTARIOS. Por Tomas Rodríguez León*

Friedrich Wilhelm Nietzsche fue un filósofo, poeta, músico y filólogo alemán del siglo XIX. Foto: Pixabay

Friedrich Nietzsche   camina y contamina  sufriendo distorsiones y contorsiones. Ahora mismo, descompuestos post modernos presumen como discípulos y  solo  son malos funcionarios de la filosofía,  el maestro diría “Yo necesito compañeros vivos, no cadáveres con los que tenga que cargar”.

La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio”

Friedrich Nietzsche  

Rechaza al hombre  religioso o creyente, depreda crédulos, a aquellos que tienen relación con Dios o a aquellos que profesan ideas de amor al derecho, al Estado o la ley porque “cualquier idealismo frente a la necesidad es un engaño”.  Su protesta acrática alcanza a otras lógicas; naturaleza, historia y sociedad.

Pensamiento libre, quiere derribar poderes  que brotan de gobiernos agazapados o encubiertos en las “masas” que hacen invisibles al ser en unidad. El sujeto-individuo es fuerza emancipada, emancipadora, a él habla Zaratrustra, libro que es para todos y para nadie. Sabe que debe elegir caminos sinuosos pues hay muchos esclavos que cuidan sus cadenas y va dejando a su paso,  heridos a los hijos mal paridos de la razón, la verdad, el lenguaje, la lógica, la moral y otras hierbas venenosas. Nietzsche quiere construir otro cosmos; enérgico y vital para el hombre libre, el único que merece vivir.

Exagerado en la estética de la soledad,  su tesis tiene consecuencias, expone una rebelión espiritual contra la fe clásica de la religión, el Estado o la propiedad y como Sigmund Freud, piensa que existe una fecalizacion de frustraciones por irrealización, deconstrucción o mala fe de los poderosos o de los muy débiles y flojos.

Y dice Nietzsche “amamos la vida no porque estemos habituados a la vida sino al amor” y se desnuda en él, un ataque romántico, casi revolucionario contra quienes han manoseado el amor y sus componentes. Dudará de todo porque la verdad tiene antifaces y la mentira oficial caducidad. Aconseja la ruta no cifrada, el camino de vida extramural, contra la  piedad de la razón, para asumir el patrón del instinto y el arte. Un poeta diferente.

La vida no es la metáfora sublime de débiles poetas que dicen amarla y luego se suicidan. Es, un poeta anti poeta que rechaza toda enfermiza o gobernada humanidad  y refuta la rentabilidad, la universalidad o el progreso dibujado por  jerarcas. Así, impugna a la cristiandad con su Dios sagrado-sangrado, redentor de amor que depende del sacrificio y la agonía.

La vida, la muerte y probablemente también el amor se justifican si se explican en la creación propia y terrenal, por ello Nietzsche   aristócrata de lo heroico mata a Dios. Si Dios debe morir, más rápido, posible y deseable es la muerte del Estado y de la moral de los convencionalismos, como también las formas de fe que encuentran feligreses entre esclavos. El capitalismo un sistema lleno de gobiernos y el socialismo lleno de promesas no van con el espíritu libertario de Nietzsche.

Pero intentar llegar a la otra verdad a través de la poesía y el arte, siendo filosofo de lo inefable, lo irreductible, es monstruosa complejidad que recuerda ese otro filosofo que critica a los filósofos por no trasformar al mundo y fue usado por los conservadores del orden estatal.

Dura tarea del pensador y dura la consigna para el hombre libre; zafarse de la razón y de la verdad oficial porque es difícil apartar del pensamiento y necesario para ser libres, liquidar restos remanentes de mentiras disfrazadas, residuos de opresión, saldos de indecisión que harán recidiva infecciosa. La larga lengua de la demagogia, la verborrea viscosa racionalizada deben ser liquidadas. Dirá Nietzsche   “Temo que no nos libraremos de Dios en tanto sigamos creyendo en la gramática” o “la gramática es la metafísica para el pueblo”.

La libertad gramatical ya no existe y la libertad de opinión no es libre pensamiento, el sujeto es sujeto a una falsa idea de voluntad, que es supresión de la identidad personal y los determinantes sociales del pensamiento se matizan en los templos del poder que quieren la destrucción individual. Conocimiento y moral nacen en cuna sucia. Las leyes de la verdad son las parteras de una criatura enemiga de la vida donde la historia es horizonte escaso que inventa dioses vulgares moldeando fantasías para los pueblos, narcosis para un ambiente misterioso de ilusión.

Lo a-histórico, arte y fuerza de olvidar y lo sobre histórico arte del olvido son urgencias de libertad, porque los hombres grandes son atemporales. La vida heroica no es solo la del relato de acontecimientos pasados. Un nuevo “esteticismo heroico” del hombre vivo exige ser presente y existencial

Como Karl Marx, Nietzsche   en su crítica dinamitera desmonta la sociedad hegemónica de su tiempo (aun presente) y en su genealogía, critica la moral por sus relaciones de poder. Su genealogía es arte de rumiar, de corroer subterráneamente cual topo desnudando raíces, certidumbres y prejuicios. La religión soporta la sociedad de los hombres caídos, discapacitados para el bien y el mal, que esperan auxilio divino siendo enanos de la esperanza, estos deben morir para que un hombre mayor nazca.

El hombre heredero de fe y de promesas con destino marcado por otros, con leyes históricas o divinas que le indican la verdad y la vida no tiene más alternativa que obedecer el plan señalado. La religión y la fe controlan la voluntad y la limitan. El contrato social y el Estado lo consagran. Nietzsche   quiere la “desculpabilización” de la voluntad y que lo individual sea fuente de auto creación donde es posible alimentar una energía homérica con agresividad, audacia, muy  contraria a los valores propios del rebaño: la humildad, la cooperación, la compasión.

“…por todas partes se deja sentir una personalidad debilitada, raquítica, apagada, que se niega a sí misma y reniega de sí misma, no sirve para ninguna tarea humana… -. El desinterés no tiene valor alguno ni en el cielo ni en la tierra. Todos los grandes problemas exigen gran amor y sólo son capaces de él los espíritus enteros, seguros y firmes en sus cimientos…”.

Porque con la muerte de Dios ya no queda ningún “deber” moral, toca un deber político; liquidar al Estado ese otro feroz dios terrenal, Nietzsche   dice que es la última de las sirenas recostadas sobre los afilados escollos de la razón. El Estado ofrece seguridad, igualdad y justicia a cambio de que los hombres le entreguen sus posibilidades de vida.

El pacto social ¡Es un pacto con el diablo! otra deidad a liquidar. “El Estado es racionalización colectiva y sistemática de la vida, un lugar donde el lento suicidio de todos se llama existencia”. La única propuesta política coherente es la resistencia, la rebelión contra cualquier orden pacificado, pues siempre será un orden racional y siempre se hará a costa de ahogar la fuerza creadora de la vida humana” ¿anarquista? ¡Anarquista!

Al igual que Marx, Nietzsche   no es un filósofo explícito aunque es universal, por eso hay Nietzsche   para todos, porque se toman de él partes, hasta los fascismos que confunden energía con poder descuidando que la palabra clave es libertad y la libertad es antónimo del dominio…También con Marx confía en la ciencia como limitante ético en un nuevo orden y dice: “La ciencia evitaría las consecuencias “malignas y peligrosas de un recalentamiento”.

Filosofía irreverente y libre, violentada por las religiones teológicas o políticas y sobre todo por la interpretación fascista, bien merece un justo reconocimiento de los libertarios y el existencialismo. Quizás muy fuerte y radical para consumo popular podría alimentar a los hombres de pensamiento libre ilustrado, para que estos tomen la esencia libertaria de su pensamiento y desestimen hiperbólicos enunciados dignos de la poesía fundamentalista como aquella que ensalza el espíritu heroico del soldado, en tanto   rescatar al digno poeta filosofo  que desprecia el espíritu mercantil del tendero y del comerciante.

No más Dios”, no hay razón para creer que existe un ser por encima de ti. Los hombres, a tu lado y nunca más sobre ti. Situación de libertad, con un valor máximo que es la vida que merece ser vivida para ser grande, sin ningún juez por encima. Ese es el súper hombre, aquel que ha superado la esclavitud de la condición humana, esclavitud que se supera nunca esclavizando a nadie

Aprender a vivir libres  radical responsabilidad que nos hereda la ética de Nietzsche  , Marx; Bakunim y otros libertarios