PERÍODO DE PRUEBA A LA ECUATORIANA Hugo Palacios (el búho)

Atención. Las mejores élites empresariales del mundo están en Ecuador. ¡Son de exportación! Si mandáramos unos 100 de los nuestros a algún país africano le vuelven próspero y competitivo en dos patadas y en un salud con whisky.

Aman a los trabajadores del Ecuador como nadie ha amado jamás. Dios los recibirá en su morada con los brazos abiertos por tan buenas gentes y sensibles que son. No hay palabras para agradecerles tanta entrega por los más necesitados. La Conferencia episcopal debería darles un sillón y una sotana para rezarles, si es el caso. Las dos derechas más iluminadas consensuando pactos y decretos sería una maravilla, ¿no creen?

Dicen que en contratos de emprendimientos los períodos de prueba pasarán de tres meses a tres años, nomás. Todo con el afán de reactivar el aparato productivo y generar miles, millones de nuevos empleos. Genios. Poco tres años, mejor unos 10 de una vez, así ya tendríamos emprendedores hasta para exportar: emprendedores desde chiquitos, emprendedores desde que son fetos, emprendedores de alma, de corazón, emprendedores de prenda. ¡Préndalo préndalo por vocación hasta que se haga emprendedor!

Y de pasito, que trabajen 12 horas hasta el jueves para que los fines de semana lleguen hordas de nuevos trabajadores. Nada de horas extras, no falta más. No ven que si se pagan horas extras se pierde capital que bien podría servir para  aumentar empleados que quieran hacer período de prueba por tiempo extra. Lo que es no saber de economía del ahorro.

Ahora claro, como eso de emprendedores puede tener varios significados, quien quita que Bananera Noboa o Banco Pichincha o La Favorita o las concesionarias de autos se autoproclamen empresas emprendedoras. ¡Emprendedores del mundo uníos! Yo emprendo, tú emprendes, él emprende, nosotros emprendemos, ellos emprenden… en paraísos fiscales. Maravilla eso de ser emprendedores.

Eso de contratos laborales menos rígidos tiene que darse porque tiene que darse. No queda de otra, sino ¿cómo progresa un país, a ver? La rigidez es un problema filosófico que sólo entienden los ingenieros, por lo que habría que ser menos rígidos en todos los componentes de la cotidianidad: flexibilizar la vida, los amores, los encuentros, las comidas, el sexo, las bielas, las multas de tránsito, los abrazos y los insultos. Y ya. Felices los cuatro.

Yo sí estoy de acuerdo en eliminar las indemnizaciones a los trabajadores que renuncien. No ven que ahí aflora la creatividad de ciertos empresarios para buscar mecanismos de despecho autoregulatorio, lo que en cristiano significa: si no se va por las buenas le hacemos su vida un infierno. O renuncias o renuncias. Eso se llama en lenguaje psicológico: vocación por las autodespedidas.

Las almas caritativas del Comité Empresarial Ecuatoriano juran que esas medidas de urgencia no disminuyen derechos, que son temas necesarios para que sus bolsillos se inflamen… de patriotismo. ¿Cómo van a creer que nuestros dignos empresarios de élite y nuestros sacrosantos banqueros van a explotar a los trabajadores? Ni que fueran tan vástagos de su señorita madre. Si el país progresa es por ellos; si los ecuatorianos comen es gracias a sus capitales; ellos nos dan trabajo, nos enriquecen. Si no fuera por esas almas benditas ni para los pasajes tuviera uno. Loor al empresario que sueña en flexibilizar, en dinamizar la economía, en la competitividad del país. Gracias cuántico, gracias Fondo Minebtario Internacional (FMI), gracias cámaras empresariales. ¿Hay cómo llorar de la emoción?

Mejor dejar de escribir porque ahora hay que flexibilizar el papel, la tinta y el pensar. Se vienen las reformas laborales para el bienestar común. Si quiere un trabajito deje su carpeta en el área de flexibilización del Ministerio de Trabajo, y de una le llaman. Amén.