MIENTRAS TANTO EN LAS IGLESIAS DE CURITAS Y PASTORES. Por Hugo el búho

La Corte Constitucional ecuatoriana aprobó el matrimonio igualitario en Ecuador, el pasado 12 de junio de 2019. Foto: Referencial Pixabay

Queridos hermanos, queridos feligreses, queridos hombre y mujer, clarito dije, hombre y mujer. Henos aquí reunidos para hablar del señor como todos los días. Henos aquí reunidos también para escudriñar, con las escrituras en la mano, lo que dejó diciendo el hijo de dios antes de decir que ya se iba.

Abran el Salmos en cualquier página, el géminis… digo el Génesis, perdón por el lapsus pero es que yo soy de ese signo y me celebran el día del padre… del padre de la Iglesia. Bromita nomás era. Pero lo que no es broma es lo que acaba de aprobar la Corte Constitucional del Ecuador. Ustedes ya se habrán enterado que esos pecadores han dicho sí al matrimonio entre hombres del mismo sexo y entre mujeres, también del mismo sexo. ¡Cómo es posible! Sodoma y Gomorra se colaron en ese tribunal! Satanás tomó la forma de esos jueces y firmaron lo infirmable, consintieron lo inconsentible. Bola de Judas, grupo de Barrabases, pata de Pilatos.

Burlándose del segundo mandamiento: amarás a tu prójimo como a ti mismo, burlaron la fe cristiana. Dice prójimo, pero prójimo se entiende hombre-mujer, mujer-hombre; hembra-macho, macho-hembra. ¿En qué parte de la biblia dice amarás al hombre como si fuera tu hombre en el caso de que tú seas hombre? A ver, ¿dónde dice eso? Sacrilegio, pecado, blasfemia, inicuidad. Abran San Juan, San Roque, San Diego, cualquier pasaje de enseñanza cristiana y se darán cuenta que a dios nunca se le ocurrió hablar de matrimonio igualitario.

Inventos de la gente moderna que no obedece las tradiciones. Corrupción moral al más alto nivel. Si revisan Deuterronomio, Éxodo y Levítico, jamás encontrarán que los hombres se casan entre sí. Es más no había de esos, ahora con la exaltación del mal es que han aparecido esos seres que se desvían del buen camino, de la buena hombría y de la buena feminidad. Se nos viene el apocalipsis. Preparaos.

Clarito está. Adán y Eva, Eva y Adán. Así debe ser el matrimonio. Nunca se le hubiera ocurrido a dios llevar al paraíso a dos Adanes para que hagan sus malcriadeces delante de los animales puros. Solo de imaginarme ese acto desnaturalizado ya me dan ganas de ir a excomulgarles a esos constitucionales. Derechos, derechos dicen, como si el derecho fuera entre izquierdos. Recemos hermanos para que el sentido común y la naturaleza se impongan. Y prepárense hermanos, que, si esto no se corrige, no sería nada raro que el altísimo se imponga con un nuevo diluvio universal para desterrar por siempre el pecado y para exterminar el orgullo gay de raíz. El apocalipsis ya está aquí, ya llegó. Debería llamarse ese antro de perdición: Corte Apoconstitucional.

Queridos hermanos, no desmayaremos hasta que se revise esa decisión. Con los guerreros de dios y los héroes de pro vida y pro varón pro mujer, nos encargaremos de que el azufre se convierta en dicha y que esos señores paguen con sus cargos tan alta afrenta al altísimo. Oremos por esos pecadores y que la ley divina les caiga en la cabeza por atolondrados. Seguro que quienes aprobaron esa barbaridad deben ser hinchas del arco iris que los cobija. Van a ver, la ira de dios los expulsará del paraíso y los llevará a donde merecen, a saltar las pailas del infierno hasta el infinito. Malos, horribles, defectuosos, fariseos.

A oponerse con todas las cruces al matrimonio igualitario: que prevalezca la familia normal, la moral de la buena, las buenas costumbres que nos han llegado desde las cavernas hasta nuestro tiempo, los por siempre adanes y por siempre evas, y que dios nos libre de las mujeres con vello y de los hombre sin ellos. Amén.