EL CURA SIN CABEZA. Por Jaime Chuchuca Serrano

El padre José Carlos Tuarez es cuestionado por varios sectores del país por supuesta mente incumplir los requisitos para el Consejo de Participación. Foto: @CarlosTuarez

Se cuelan versiones por doquier sobre el cura sin cabeza. El mito reza que fue condenado por cometer actos reñidos con el sagrado oficio. Después de decapitado se puso en pie y vagó atormentado en comarcas ignotas con la cabeza en la mano…

Para desgracia política, el cura Tuárez ha llegado con alaridos coloniales a la presidencia del Consejo de Participación Ciudadana (CPCCS). El curita elegido para vigilar la transparencia, nunca fue transparente: ni fue director de recursos humanos de un convento en España, ni director de la radio Voz del Santuario en Baños, ni párroco de Santo Domingo de Guzmán; méritos que relucía en su currículum para mayor hidalguía. Y como para contradecir toda la humildad del evangelio, ensilla una malhadada expresión: “hablaré sólo con mis iguales”, ¡cómo si alguien desearía igualarse con semejante cura!

No es novedad que en la “escolástica” actual se inventaron el mentado CPCCS, el que es todo menos “consejo” y en lugar de ciudadano, aristocrático. Es verdad que es la primera vez que se eligieron sus miembros por elección popular, pero asimismo es cierto que los candidatos pasaron por una comisión correísta que seleccionó a la mayoría de sus coidearios. La designación de Tuárez viola la constitución y ley que prohíbe a un representante de cultos dirigir esta función. El CNE actual debe responsabilizarse por la equivocación del CNE transitorio y destituirle de su cargo.

Sin embargo, el problema no es el cura en sí, es la función misma del CPCCS que no tiene pies propios, sino sólo cabeza y actúa como muñeco de ventrílocuo, cumpliendo con potestades de nombramiento, elección y designación de los más altos puestos del Estado, por los caminos más antidemocráticos. La Corte Constitucional actual pagó un favor al CPCCS transitorio al resolver que no se pueda revisar lo actuado por este, principalmente los nombramientos. Sin embargo, así se elimine el CPCCS en un futuro ¿acaso no es importante revisar la ratificación de Pablo Celi como Contralor general, tipo que trabajo de mano con Pólit y Correa?, ¿cómo no revisar la designación de María del Carmen Alvarado sin terna, quien preside el Consejo de la Judicatura, y que fue parte la Corte Cervecera?

*Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.