SANCUESTA, EL SANTO DE LOS POCO SESO. Por Hugo el búho

¿Cuánto cuesta tener un troglodita en el gobierno? ¿Cuánto le cuesta al país soportar un ignorantón con ínfulas de sabio? ¿Cuánto le cuesta a Moreno y a María Paula una declaración a los medios de un tal Santiago? ¿Cueste lo que cueste hay que mantenerlo en Carondelet? ¿Sus pensamientos en cuesta y sus acciones en bajada qué representan para este gobierno, gobiernillo, gobiernucho?

Como Moreno es el lado amable, el buenito, el chistoso, el sensible, el alhaja, el no gritón, el manos abiertas, el sonrisitas, el canoso bonachón, se necesita alguien que sea la moneda opuesta: el bravo, el malo de malos, el insensible, el petulante, el bruto, el gritón, el intratable, el puteador, el tres verbos pocas luces, el par neuronas al acecho, en definitiva: Sancuesta.

Y Sancuesta, el santo de los brutos, dispara sin más lo que le sale del estómago. Y claro, es el que pone la cara sobre temas que eso que llaman Presidente no puede o no quiere asumir. Es el encargado de las declaraciones polémicas –con guion preconcebido-; es quien se enfrenta -con lengua de juete- a todo aquel que cuestiona al no gobierno con el que trabaja; es el lado visceral de la pobre intelectualidad que habita Carondelet; es el que pone en mayúsculas la palabra concesión y al que no se le mueve un pelo cuando afirma que hay que despedir a miles de funcionarios públicos.  Dice que lo van a criticar pero que es por el bien del país.

Sancuesta, el santo de los brutos debe tener muchos intereses en juego, pero como los medios de comunicación (Ecuavisas, Teleamazonas, roseros, oquendos y demás) desayunan con Lenín, almuerzan con Romo y cenan con Lasso y Nebot, aparece como un hombre sin mancha, bruto sí, pero lavadito la cara. Todo gobierno necesita un hombre de las cavernas para que su jefe no se queme del todo. Y Sancuesta es el encargado de recibir el millón del florido vocabulario que el Ecuador escupe cada que salen con alguna buena idea, como privatizar las empresas rentables del Estado o despedir a miles de funcionarios públicos que engrosarán los números del desempleo.

¿Qué sentirá la Romo, ella tan hecha la educadita, la de buenos modales, la intelectual de la García Moreno, cuando el santo de los brutos la saluda? ¿Cómo será soportar por horas estar sentada en el mismo espacio que aquél? ¿O será que uno se acostumbra a la estupidez y a los malos olores estando en Carondelet? Los Ruptura, embadurnados de toda la inmundicia que cuestionaban.

Sancuesta es un clon de los Bucaram pero de a terno y corbata. Claro que a esos impresentables sólo los soportamos seis meses y gracias. Al parecer nos sentimos conformes con quienes nos gobiernan, aunque cierta nausea cotidiana sea la norma. Pero no hacer nada es como consentir lo que nos llegue. Mientras tanto alguien en Guayaquil se rasca la panza contando los minutos para que le llegue su hora. A la final, Moreno ya deja haciendo el trabajo sucio y él solo se pondrá su mejor guayabera, se peinará el bigote, rugirá sonriente como su extinto padrino y se sentará sin mayor esfuerzo en el sillón que tanto soñó.