¡UY, LES LLEGÓ! Por Hugo Palacios (el búho)

Luis Eduardo Vivanco es cofundador de La Posta. Foto: captura de pantalla de video

Si bien es cierto, Lorohomero no es el Alcalde que uno desearía para la ciudad capital, (sus deslices políticos, sus locros faranduleros y sus amarres de frecuencias no lo califican como alguien de confianza) no cabe duda que está bien asesorado. Sus twett tienen el aguijón de alguien que maneja la comunicación de una manera eficaz.

A lo mejor se los escribe otro, como sucede con una amplia gama de políticos que no tienen ni tiempo ni ganas ni capacidad de comentar en ese breve espacio sobre los halagos y críticas que reciben. Pero está su nombre y eso lo convierte en autor. O quizá, su experiencia de “chistoso radial” lo tiene preparado para esas lides.

Y aparece en escena el autodenominado periodista Luis Vivanco, quien, al aparecer, no es muy feliz sólo escribiendo y decidió hacerse popular con La Posta, una plataforma digital donde generan noticias y entretenimiento, así dicen. El señor Vivanco, como presentador y/o entrevistador tiene el mismo carisma que una hamburguesa recalentada: sabe horrible. Pero él y su equipo se creen el cuento de que lo hace de maravilla.

La Posta, y su cara más visible, se especializan en cuestionar a correístas. Tienen una obsesión casi enfermiza por el ex Presidente, tanto así que hasta planificaron un viaje a Bélgica para espiar qué hacía Don Correa. A eso le llaman periodismo de investigación. ¡Pasta! Claro que la anterior administración necesita ser cuestionada por todo lo que hizo mal o dejó hacer, de acuerdo. Pero “a todos dijeron”. Moreno, Lasso y Nebot parecen ser intocables por la Posta. ¿Será la pauta? O será que es más fácil el deporte de recordar a Correa hasta en la sopa que cuestionar a otros que están destrozando el país. ¡Peste!

A uno le encantaría –si existen pruebas contundentes y no cuadernitos- ver juzgados a Mera, a Serrano, a los Alvarado, al mismo Correa de ser el caso, y a unos cuantos sacerdotes impresentables del correísmo. De acuerdo, pero en este espacio sólo tiene cabida la crítica apabullante para un lado y se olvidan de que también existen otros actores nefastos para el país, pero a los que prefieren omitir o toparlos solo de refilón. ¿Será por la pauta? ¡Por la pista!

Todo medio privado tiene el derecho de pedir auspicio de quién le venga en gana. La Posta y el señor Vivanco dicen que lo único que no venden es la conciencia. Ajá. ¿Qué será conciencia para la Posta? Vendieron todo todito pero les quedó la conciencia. Tema de tesis.

Para finalizar este tema baladí, -sí, baladí- vamos a su correspondiente. Hay veces en que uno escribe por entretenimiento, aunque sepa –a conciencia- que es algo de lo que es mejor ni hablar, pero qué le vamos a hacer, la banalidad existe, y los seres banales o postales, también. Don Vivanco pretende hacer periodismo, quiere ser una figura mediática, influyente, un tipo importante a quién seguir. Lástima. Eso es todo lo que La Posta puede ofrecer, un caballerito hecho el agradable al que le harían falta unos cien cursos de simpatía para ponerle atención. Una cerveza caliente genera más empatía que el susodicho, pero bueno, cada uno puede creerse lo que quiera y expresar sus ideas. Libertad de expresión que llaman.

Pero les dolió. Les ardió en lo más profundo de su pusta. El comunicado de respuesta al Lorohomero es de lo más triste y patético. Cayeron redondito en la trampa que les puso el Alcalde. ¡Más shunshos! Se les acabó el humor –eso que ellos llaman humor-, la picardía, la creatividad –eso que ellos llaman creatividad- y respondieron como adolescentes cuando se enteraron que sus padres los pillaron viendo porno.

Y pensar que muchos se comen el cuento que eso es periodismo. Pero sonrían postas, que pautas nunca faltarán, sobre todo las que les llegarán -con ramo incluido- desde Carondelet o el Banco de Guayaquil. Y por supuesto, con una tarjeta en blanco, para que lo firmen con eso que ustedes llaman, conciencia.