LA MARCHA POR LA PAZ. Por Gerard Coffey

Exteriores de la Plaza Bolívar. Foto: Gerard Coffey

Bogotá, 26 de julio

El chico que se sienta al lado mío en el Transmilenio tiene una cara inteligente, nada de macho, debe de tener unos 18 o 19 años. Me pregunta de dónde soy y luego conversamos, más o menos, en inglés.

Le pregunto: qué hace, es estudiante. No, me dice, estoy por entrar en las Fuerzas Armadas. Le pregunto por qué, evitando lo obvio: los beneficios. Piensa un rato y me dice ‘to defend the base… sí, I want to be a soldier to defend the base´. No parece tan seguro, entonces no le pregunto qué significa para él ‘la base’, quizá es una frase que aprendió y que sirve para las pruebas de la Fuerzas Armadas.

No hay mucho tiempo para conversar, llegué a mi parada y le deseo suerte. En el Café Pasaje, uno de mis lugares favoritos de Bogotá, a una media cuadra de dónde mataron a Jorge Eliecer Gaitán en el ’48, lo que, dicen, fue el inicio de la guerra civil. Me pregunto, si estas cosas tiene inicios tan definidos, veo las noticias sobre la victoria de Egan Bernal en la etapa 19 de la Tour de France y su probable victoria general este domingo en París; será la primera de un ciclista colombiano y además de una persona tan joven, solo tiene 22 años.

Todo el mundo presta atención a la pantalla es sin duda un orgullo ´para la mayoría de la población. Fuera del café en la plazoleta del Rosario hay un grupo de turistas, parecen gringos, lo que es también significativo, si no tan espectacular como lo de Bernal. Hay cada vez más turistas en Bogotá, principalmente en grupos y tengo que admitir que estaba esperando que no ingresen en el Café, un lugar de tanta historia bogotana/colombiana: cambiaría la naturaleza tan especial del lugar, pero tal vez es inevitable…

Más tarde bajamos a la Plaza Bolívar porque hoy es el día de la Marcha por la Paz y por el fin a los asesinatos de los tantos líderes sociales. Aún no llega la marcha, pero hay las sillas vacías con nombres de los asesinados, además de fotos de los cientos de víctimas de la Unión Patriótica que murieron también asesinados después del acuerdo de paz anterior. Está lloviendo un poco, sale un arco iris claramente visible contra la montaña, podría ser una señal positiva, pero nadie presta mucha atención: después de tantos años de guerra y tantas esperanzas caídas, es difícil creer en buenos augurios. Estas cosas tampoco tienen un fin tan definido.