FUSIÓN DE PETROAMAZONAS Y PETROECUADOR. Por Jaime Chuchuca Serrano

La producción petrolera del Ecuador llegó a los 559.143 barriles equivalentes por día. Foto: Petroamazonas

Cuando se escucha que se van a fusionar Petroamazonas EP y Petroecuador se entendería que con la supuesta “optimización”, el Estado saldría ganando numerosos millones de dólares. Pero no. Según Carlos Pérez, ministro de Energía y Recursos No Renovables, indica que esto costará 20 millones de dólares hasta diciembre del 2020.

Estos recursos provendrían de un nuevo préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Encima de todo, esta fusión estaría a cargo de una empresa extranjera, es decir que esos 20 millones saldrían del país. Entre tantos ejemplos que tenemos para recordar, ya se anticipa una contratación fraudulenta. El Decreto Ejecutivo 723 establece que este proceso de optimización se cumpla en 24 meses.

La mayoría del plan hace mención a que la licuación de las empresas corresponde a la creación de una sola firma. Petroamazonas y Petroecuador nacieron como entidades de cooperación y coordinación, con una distinción de trabajos que se articulan en una sola política gubernamental. Petroecuador está encargado del transporte, refinación, almacenamiento y comercialización de derivados hidrocarburíferos. Petroamazonas realiza la exploración y explotación de 14 campos activos, entre ellos el Bloque ITT (el Yasuní) y los campos Auca y Sacha, con una producción de 440.000 barriles de crudo (cifra disminuida por la pésima administración). En la primera trabajan 3900 personas y en la segunda 7000.

¡Qué contradicción! La supuesta reinstitucionalización, con un “Ejecutivo más austero”, le está costando varios millones de dólares al Estado.

Casi ninguna política es acertada del gobierno de Lenín Moreno. Es ilógico que con el derroche de recursos se quiera recuperar lo perdido. En el mismo sentido surge la propuesta cáustica de subir el IVA para pagarles a los jubilados. Quieren subir el aporte tributario para pagar las pensiones de los jubilados, es decir, que los desaparecidos aportes de la seguridad social quieren reemplazarla con unos nuevos. ¿Qué garantiza que estos aportes tributarios no se esfumen como los miles de millones del IESS?

El camino para la reinstitucionalización del Estado no sólo debe mirarse en una vacía Reforma Constitucional, sino en la vinculación práctica de la política y la ética social.

* Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.