INCENDIOS. Por Jaime Chuchuca Serrano

Hoy son 24 días en que la Amazonía viene siendo azotada por los incendios forestales. Foto: referencial de Pixabay

El Gran Incendio de Roma en el reinado de Nerón, en el año 64, duró aproximadamente una semana. Se quemaron casi todos los distritos, el monumento a Júpiter y el templo de las vestales. Nerón utilizó políticamente el incendio para acusar a los cristianos. En las ruinas dejadas por las llamas se edificaron las construcciones arquitectónicas de poder neronianas.

El Incendio del Reichstag (edificio del imperio alemán) ocurrió el 27 de febrero de 1933. Hitler culpó del siniestro a un albañil desempleado: Marinus van der Lubbe, militante comunista. Fue torturado y sentenciado a muerte. Así empezó la persecución de los comunistas y se dictó un decreto para suspender las libertades civiles de toda la población. El Incendio del Reichstag se convirtió en el paradigma político de la creación de eventos para la cacería de la oposición.

En episodios históricos recientes, por los atentados de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre del 2001, aunque fueron responsabilizados los integrantes del grupo Al Qaeda, se juzgó a todo el pueblo afgano con el discurso del Destino Manifiesto de George Bush.

No sólo las teorías conspiracionistas, sino la realidad política francesa apunta a que el incendio de la Catedral Notredame (terminada en 1345) configuró la doctrina de la unidad y reconstrucción del presidente Emmanuel Macron, para aplacar la oleada de movilizaciones organizadas por el mayor movimiento  francés del siglo XXI: los Chalecos Amarillos.

El Incendio del Museo Nacional de Río de Janeiro en 2018 acabó con más de 20 millones de objetos históricos invaluables. La mayor parte de investigaciones declaran que la reducción del presupuesto gubernamental fue la mayor causa. A casi un año, se desata la polémica alrededor de los incendios de la Amazonía Latinoamericana, sobre todo en el espacio brasileño.

No hay duda que la ampliación de la frontera agrícola, las empresas madereras, la minería y el extractivismo son los grandes culpables. Sin embargo, el presidente brasileño Bolsonaro ha acusado directamente a los ecologistas de la catástrofe, aunque su gobierno no haya hecho nada ante 320 mil alertas de deflagraciones en este año. El incendio del mayor templo natural global es un problema sistémico del capitalismo y no se compara ni de lejos con las mayores hogueras de todos los tiempos. Requiem amazónico.

*Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.