LAS FARC-EP. Por Jaime Chuchuca Serrano

Las FARC sigue presentes en territorio colombiano. Foto: losirreverentes.com

Hacemos parte de la marea mundial contra el imperialismo y el neoliberalismo, contra la guerra, contra la destrucción del medio ambiente, contra el patriarcado y toda forma de discriminación entre los seres humanos.” Esta es la forma de verse a sí misma de la guerrilla.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), se fundaron en 1964, en Marquetalia, con 48 campesinos que actuaron en defensa propia contra la agresión estatal y de las élites terratenientes. Manuel Marulanda (Pedro Antonio Marín), alias Tirofijo, fue su líder histórico hasta el 2008. Las proclamas de las FARC siempre han estado dirigidas a la liberación nacional de Colombia y al socialismo latinoamericano, con su influencia más cercana: la Revolución Cubana.

La historia de las FARC respecto al narcotráfico es controvertida. Una tendencia afirma que cobra impuestos por los cultivos y la droga, otra que ellos mismos la siembran, entre estos, varios sostienen que también la procesan y comercializan. Sin embargo, como lo revela el mismo Departamento de Estado Americano (DEA), los carteles de la cocaína, hermanados con el Estado colombiano y funcionarios de otros Estados, son los principales responsables del ciclo productivo de la droga que mueve cerca de 200 mil millones de dólares.

Después de Tirofijo, siguieron alias Alfonso Cano (abatido) y Timochenko, quien los llevó a los Acuerdos de Paz de la Habana (2016). El revés de los acuerdos vino con la victoria plebiscitaria del No, impulsada por las fuerzas más conservadoras de Colombia. Más tarde, se aprobaron en el Congreso (2017).

Aunque parezca paradójico, con la desmovilización de las FARC, incrementaron los índices de violencia y delincuencia en las comunidades donde la guerrilla tenía el control, a causa de la incursión paramilitar y los carteles. Los acuerdos dicen que el gobierno garantizaría la reinserción de los ex guerrilleros a la vida civil, pero en los gabinetes de Santos y Duque, se puso precio a las cabezas de la organización.

El llamado de Iván Márquez, Jesús Santrich y Hernán Darío Velásquez, para la reorganización armada de las FARC, cambia totalmente la correlación de las fuerzas políticas en el hermano país y desequilibra de modo indefinido los Acuerdos por la Paz.

*Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.