ECUADOR, ME AVERGUENZAS. Por Atawallpa Oviedo Freire

Constantes marchas se realizaron durante el gobierno del ex presidente Rafael Correa. Sin embargo, los sectores sociales se encontraban fragmentados. Foto: archivo, 18/09/2019.

El ecuatoriano hasta hace 25 años era rebelde y tumbó a tres presidentes en 10 años, pero luego los politiqueros le convencieron de que no era demócrata, que debía soportar a los malos presidentes porque había dado su voto.

El demócrata aguanta con estoicismo que le acaben su vida, porque el voto es sagrado. Y ahora agacha la cabeza y solo espera las nuevas elecciones para “castigar con el voto”; es decir, para votar por decepción y no por nuevas opciones. Y así se pasa la vida soportando todo, porque es un gran demócrata.

El ecuatoriano de este tiempo decepciona tanto, que los periodistas (especialmente Fernando Villavicencio) sacan todos los días denuncias de corrupción, pero ya no se inmutan. Si saliesen de vez en cuando reaccionarían, pero como es pan de cada día, sabe que al otro día habrá más denuncias y solo hará un gesto más de desaprobación. Antes no hubiera pasado eso, las calles estarían ardiendo.

Lenín Moreno dice que ya no hay persecución a los periodistas, pero su consejero Santiago Cuesta hace lo mismo que en el correísmo, pero lo sigue manteniendo a pesar del desprestigio que le ocasiona ¿por qué? La única respuesta posible, es que Cuesta debe saber mucho sobre Lenín, que si le saca éste le debe tener amenazado. Y de esto son cómplices los Ruptura, que también han traicionado por unos puestitos. Son los únicos que salieron del correísmo y que ahora están con el morenismo. Vergüenza.

El ecuatoriano promedio actual ha perdido la dignidad, solo critica en las redes sociales, en la casa; pero no se levanta como antes y hace paros. No lo hace porque eso es de izquierda, y ahora es de derecha y es refinado y culto. Claro, las izquierdas también han decepcionado y no son una esperanza.

El ecuatoriano promedio pasa de un lado al otro, en la época neoliberal se volvió de izquierda luego de todas las barbaridades que hizo la derecha. Después de las fechorías correístas se ha vuelto de derecha. No tiene conciencia política y pasa de un lado a otro, como empanada. Se deja manipular por los cantos de sirena, ahora de la derecha y enarbola el libre mercado y todas sus teorías. Ya no se acuerda de la sucretización de la deuda, del feriado bancario ni nada de la época neoliberal. Es además desmemoriado. Más que todo en los jóvenes, que no vivieron eso en carne propia.

Ahora al ecuatoriano promedio le encoleriza más un ladrón de gallinas que un ladrón bancario o un ladrón estatal, es decir, a quien ha robado unos pocos dólares que quien ha robado millones. Le preocupa más un delincuente venezolano que roba bicicletas que un delincuente ecuatoriano que hace lo mismo. Le gustaría que den la orden de linchar y saldría a buscar a extranjeros, sin importarles si son o no delincuentes.

El ecuatoriano promedio es extremista, si se defiende a los extranjeros cree que se está defendiendo a los delincuentes extranjeros, pero cuando el delincuente es nacional no protesta tanto. Si se defiende los derechos humanos de todos, sean o no delincuentes, y se reclama que se siga el debido proceso, piensan que se está a favor de la delincuencia. Claro, que no hay confianza en la justicia corrupta también.

Ese es el ecuatoriano promedio, que da vergüenza de la calidad de gente que tenemos. Ese es el Ecuador que han creado las élites. Si ese es el ecuatoriano actual, es el resultado de los que toman decisiones a nivel público y también privado. Acaso las grandes decisiones que toman los privados no construyen el Ecuador que tenemos, no solo son los funcionarios públicos. En definitiva, tenemos un Ecuador pobre en todo sentido, no hay más políticos ni personas de los que tenemos, por eso algunos prefieren hacer crítica desde el periodismo, la academia y las redes sociales, que es lo único que queda como decente.

Este Ecuador analfabeto político, consumista, cómodo, arrogante, prepotente, xenófobo, racista, machista, homófobo, no le espera nada positivo. Ojalá de esta miseria renazca otro Ecuador, al menos como ese Ecuador rebelde de hace 25 años, ya habría algo porque sentirse orgulloso de ser ecuatoriano.

Claro, que no solo pasa esto en el Ecuador, sino en el mundo entero. De ahí, los Donald Trump, Jair Bolsonaro, Nicolás Maduro, Santiago Abascal, Matteo Salvini, Recep Tayyip Erdogan, Rodrigo Duterte, Álvaro Uribe, etc. Pobre mundo, se incendia y casi todos salen huyendo en vez de apagarlo.

*Escritor nacido en Ecuador. Abogado, a los dos años de ejercicio dejó de engañarse y guardó su título. Desde hace 16 años viaja por Europa -principalmente- acompañando procesos de despertar de la conciencia.