EL SAQUEO YA ES DE TODOS ¿QUIÉN SAQUEA A QUIEN? Por Tomas Rodríguez León

Distirbios en la perimetral en Guayas. Foto: notimundo

Al país lo han saqueado  a lo largo y ancho de su historia y geografía, casi siempre lo han hecho los políticos y sus castas económicas, digo casi siempre porque en redistribución o compensación histórica el pueblo ecuatoriano, fundamentalmente el pueblo de Guayaquil siempre asoció; revuelta,  revolución,  relajo y saqueo contra la propiedad privada como acción contra el poder.

Esta es  herencia vieja, alimentada por los libertarios desde el 15 de noviembre  y repetida en la Revolución Juliana, el  28 de mayo, el 2 y 3 de junio, las luchas contra Mahuad y etc.

El derecho a la resistencia asumida y cacareado por los académicos asomaría como una expresión de manifestaciones ordenadas y civilizadas que respetan, al Estado, la propiedad privada y el orden establecido. Pero los pueblos tienen el derecho de resistir como les da la gana o como  la furia del momento lo determina. Siempre lo hizo el pueblo de Guayaquil y por ello se ha ganado más de una masacre en su secular existencia

Pero los saqueadores barbaros, los que roban por miles de millones, vuelan en aviones de lujo, son advertidos y salen pitando, caminan con un dispositivo que les permite andar libremente, viven disfrutando la plata mal habida  porque ellos no son  delincuentes comunes. Y sepan que en estallido social, la delincuencia común no se reduce a los pillos profesionales que en el  puerto tienen un alto nivel de especialidad. En los barrios pobres de Guayaquil (lo sé y me consta, pues como buen anarquista suelo acercarme a  ver como es la cosa) no  toda la masa, pero  gran parte de ella se va de saqueo ¡“no seas bruto traerás leche y pañales para la bebe”!, grita una madre y otras madres más atrevidas saben dónde está la percha y ella mismas realizan la recuperación. Los muchachos corren atrás del televisor plano que el salario no les permite comprar y el pillo elige los cajeros y las cajas de dinero, así nomas

Por el suburbio, por la trinitaria, por el Guasmo, por todas partes donde hay almacenes, los bandidos que  también son pobres y los pobre que no son  bandidos, niños, mujeres ancianos, corren al saqueo y hasta yo que soy ácrata me asusto social democráticamente y…chuta…  mejor me acuerdo de la canción del Blades por la esquina del viejo barrio lo veo pasar con el tumbado que  tienen los guapos al caminar….pero me interrumpe la radio de mi semi oculto carro en el cual me fui de sapada con la canción de José José que acaba de morir … Y quien puede ser si es que no soy yo…Quien me habrá borrado de su corazón…la plena

Derecho a la resistencia,  artículo 98 de la Constitución… y esta no será una resistencia, arrecha….arrecha, arrecha a rechazar gritan unos  jóvenes rojos infiltrado en el desorden

Lo confieso soy anarquista y no es que disfruto del saqueo de los pobres, pero tengo otras reflexiones, que coinciden con mi pasado sartreano maoísta pensamiento Deng Xiao Ping  últimamente  desempolvado y  re leo el informe de Hunan del presidente Mao:

El actual ascenso del movimiento… es un acontecimiento grandioso. Dentro de poco, centenares de millones se levantarán como una tempestad, un huracán una fuerza tan impetuosa y violenta que nada, por poderoso que sea, los podrá contener. Romperán todas las trabas y se lanzarán por el camino de la liberación. Sepultarán a todos los imperialistas, caudillos militares, funcionarios corruptos, déspotas locales y shenshi malvados. Todos los partidos y camaradas revolucionarios serán sometidos a prueba  y tendrán que decidir a qué lado colocarse. ¿Ponerse al frente de ellos y dirigirlos? ¿Quedarse a su zaga gesticulando y criticándolos? ¿Salirles al paso y combatirlos? Cada chino es libre de optar entre estas tres alternativas, sólo que los acontecimientos le obligarán a elegir.

…lo que algunos llaman comete “excesos”, “sobrepasar los límites justos al corregir un error” “cometer actos abusivos”. Tales opiniones parecen razonables, pero en realidad son también erróneas. En primer lugar, son los propios déspotas locales, shenshi malvados y terratenientes sin ley quienes han forzado a los campesinos a actuar así. Por siglos, se han aprovechado de su poder para tiranizar y pisotear de ahí que éstos hayan reaccionado tan enérgicamente. Las rebeliones más violentas y los desórdenes más graves han tenido lugar invariablemente allí donde los déspotas locales, shenshi malvados y terratenientes sin ley habían perpetrado los peores ultrajes.

Si pues