ELMONITO DE CINCO AÑOS”: EL IDEAL DE LAS MEDIDAS ECONÓMICAS. Por Amanda Pinto

Sindicatos, estudiantes y movimiento indígena dicen no al paquetazo.

Las manifestaciones de los ciudadanos y ciudadanas en las calles y carreteras de país ratifican la dignidad del pueblo ecuatoriano que no ha podido ser esclavizada por el pensamiento único que pretenden imponer las élites del país.

Las acciones ciudadanas en contra de la liberalización del precio de los combustibles muestran que los medios, altavoces de sus dueños y del resto de caciques del país, no han logrado con su propaganda permanente a favor del gobierno, rebajar la dignidad de los ecuatorianos.

La elevación de los precios de los combustibles y de los pasajes acumula en el país una lista de luchas populares. Si nos remontamos a abril de 1978, antes del retorno a la democracia, la historia del país guarda en sus páginas la “Guerra de los cuatro reales”.

Al finalizar marzo de 1978 el triunvirato militar amenazaba con subir los precios de los pasajes de servicio urbano. Esto provocó el inicio de las protestas de los estudiantes de colegios públicos y privados de Quito y de la Universidad Central y de la Politécnica Nacional.

Cuando finalmente la dictadura elevó el precio de los pasajes, de un sucre (la moneda nacional hasta el 2000) a un sucre con 40 centavos, en abril de ese año, las manifestaciones se incrementaron y recrudeció la represión, pero la lucha de los estudiantes fue reforzada por los Comités de Defensa Popular que nacieron en los barrios de la ciudad de Quito.

El triunvirato no retrocedió. Los medios locales, como ahora, sólo pedían el regreso a lo que consideran la normalidad y su reclamo se fue imponiendo. Pero, a su pesar, lo que la dictadura y los medios también consiguieron fue fortalecer la lucha social que había aglutinado al movimiento estudiantil y a la organización barrial. Hoy, en octubre de 2019, la represión del gobierno de Lenín Moreno y el silencio de los grandes medios está consiguiendo la unidad de la organización indígena con los estudiantes, los gremios de profesionales, amas de casa, agricultores y sectores populares.

La guerra de los 4 reales fue provocada por las medidas tomadas por la dictadura del triunvirato militar, las manifestaciones de octubre de 2019 son motivadas por las decisiones económicas en contra del pueblo gestadas en el triunvirato Moreno, Nebot y Lasso. La respuesta de la dictadura de 1978 fue una represión brutal. La respuesta en 2019 es la misma.  Moreno la cabeza visible del gobierno, los derechistas Nebot y Lasso, el poder detrás de ese poder.

Las protestas que vive estos días Ecuador es una edición más de la lucha por la defensa del derecho a una vida digna de las mayorías del país que sobreviven con una economía de subsistencia, que dependen de un salario básico o que no tienen empleo. Una elevación del precio de las gasolinas es un combustible para la movilización popular. Quienes se manifiestan saben que esta liberalización de precios no equivale a unos centavos más por trayecto en los pasajes; saben que esto conduce al encarecimiento permanente de alimentos, medicinas, salud, educación, vivienda, alquileres, vestuario, servicios, etc.

El país sabía que, una vez eliminados los impuestos por más de 4 mil millones de dólares a la oligarquía, el gobierno de Moreno, cobraría este dinero a los más pobres del país y así está sucediendo. Con estas medidas se plasma el panorama del ideal de emprendimiento del primer mandatario manifestado el pasado dos de agosto. Aquel ideal suyo en que los ecuatorianos deben vivir en la pobreza y la miseria absolutas para que sus hijos: el “monito de 5 años” se compre “una cola, unos vasos plásticos y en una esquina venda una gaseosa”. Esto en la Costa. Y en el resto del país, ¿cómo llamará a los niños el presidente? ¿serán los serranitos, los jibaritos, los longuitos de cinco años? Llame como llame a los niños del país, este presidente los quiere en una esquina vendiendo colas o instalados con “una parrillita construida a lo mejor por él mismo para azar plátanos…”. Pues bien, el plan de lo que el mandatario entiende por emprendimiento (que en el resto del mundo es explotación infantil), de lo que entiende por mejora de la producción y empleo (que en democracia es retroceso de derechos y explotación laboral) ha empezado a desarrollarse.

Estas medidas son un importante paso en el proyecto gubernamental de descarrillar el país hacia el neoliberalismo y la miseria. Son también el combustible de la unidad de los sectores populares en la dignidad, que se manifiesta en esa gran movilización.

*Máster en Marketing Político y Comunicación Institucional. Doctoranda en el programa de Antropología y Comunicación