EL GOBIERNO ECUATORIANO Y EL FMI ORQUESTARON EL SAQUEO Y EL ULTRAJE. Por Véronica Yuquilema Yupanqui  

Hijo de José Inocencio Tucumbí dice que la lucha continuará en contra de las medidas económicas. Foto: Dennis de la Cruz para Inredh

12 de Octubre, Día de la resistencia

10 de octubre de 2019 el Ecuador amanece cubierto de rabia, dolor y rebeldía tras el asesinato de Inocencio Tucumbí, cuya muerte se suma a la de Humberto Otto, José Chaluisa y Raúl Chilpe, hermanos luchadores que protestaban contra el sistema neoliberal y colonial de Lenin Moreno y el Fondo Monetario Internacional.

11 de octubre de 2019, el pueblo en resistencia comía sus alimentos y el gobierno disparó sin clemencia alguna contra sus cuerpos. Hoy son cinco asesinatos del gobierno de Lenin Moreno, más de miles de personas detenidas, miles de personas asfixiadas: hombres, mujeres, niños y niñas. Y una parte del pueblo ecuatoriano culpabiliza al pueblo que lucha y la cámara de empresarios hace un comunicado oficial instando al uso de mayor rigurosidad con los manifestantes que están obstaculizando su enriquecimiento.

12 de octubre de 1492 el encubrimiento del despojo colonial, capitalista y heteropatriarcal inicia con el genocidio de miles de nuestros hermanos y hermanas. ¿La historia se vuelve a repetir acaso?

El día jueves 3 de octubre de 2019 las comunidades, pueblos y nacionalidades, representadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador CONAIE y el Frente Unitario de Trabajadores FUT iniciaron un levantamiento contra el gobierno neoliberal del Presidente Lenin Moreno. Su paquete de políticas responde a las condiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de las élites económicas, que prevé: 1) La eliminación del subsidio a la gasolina extra y al diesel –Decreto 883-; 2) Supresión de los impuestos a la importación de celulares, computadoras y tablets; 3) Eliminación o reducción de aranceles para maquinaria, equipos y materia prima agrícola e industrial; 4) Bajar impuestos a los vehículos que cuestan menos de 32.000 dólares; 5) Contratos ocasionales que se renovarán con el 20% menos de remuneración; 6) Los empleados públicos ya no tendrán 30 días de vaciones, sino sólo 15 días; 7) Trabajadores de empresas públicas aportarán mensualmente con un día de su salario.

Tras el gran levantamiento popular las comunidades indígenas cerraron carreteras, estudiantes, trabajadora/es y mujeres se autoconvocaron a manifestarse en diferentes ciudades y comunidades del país iniciando un Paro Nacional Indefinido que ya dura diez días. Como respuesta, el poder ejecutivo decretó, el día viernes 4 de octubre, el Estado de Excepción en todo el territorio nacional reforzado por el decreto de “Toque de Queda” desde el pasado martes 7 de octubre, con lo cual se ha dado paso a la restricción de derechos humanos fundamentales como la libre circulación y movilidad de las personas y sobre todo, la liberalización de la violencia bajo la intervención militar de las Fuerzas Armadas en todo el territorio ecuatoriano.Si bien es cierto el ejercicio del derecho a la resistencia está liderado por el Movimiento Indígena ecuatoriano, desde el inicio del paro nacional es del pueblo ecuatoriano: mujeres, estudiantes, trabajadora/es, artesana/os y el ciudadano de a pie de todos los colores.

Pese a ello, los 200 años de republicanismo criollo mestizo ha cumplido su cometido, ha conseguido consolidar la imagen del indio salvaje, vago, saqueador en una parte de la población ecuatoriana que continúa repitiendo la receta colonial que ahora de la mano del Fondo Monetario Internacional se vuelve muy pertinente. La educación sesgada y eurocentrada en estos siglos de dominación criolla-mestiza  da sus frutos en estos momentos de conmoción y crisis identitaria.

De ahí que el salvajismo y primitivismo que fueron creados por las crónicas fantasiosas de los exploradores españoles repetidas cristianamente en las escuelas, colegios y universidades y desde siempre difundidas por los medios de comunicación escritos, televisivos, radiales y digitales, siguen inundando las mentes y corazones de una parte de la población ecuatoriana. Por eso era muy conveniente transmitir hasta el cansancio imágenes del indio torturador y salvaje, frase célebre recitada por el  ex presidente Rafael Correa en una de sus sabatinas, refiriéndose a la aplicación de la justicia kichwa. Ahí ya sabíamos que el proyecto civilizador de 1492 estaba siendo fraguado pujantemente de la mano del discurso de tachar a la justicia indígena como primitiva y salvaje, dando como resultado ahora el mito del indio salvaje y pobre por naturaleza, del que hay que temer y huir.

Los medios de comunicación mercantilistas de Ecuador en la historia colonial han sido los puntales del fortalecimiento del sistema colonial, patriarcal y heteropatriarcal, no es de ahora el sesgo editorial y coberturas parcializadas: Por eso la población runa – indígena- ha luchado para lograr concesiones radiales y televisivas comunitarias, aunque es claro que esta escena de lucha al estilo David y Goliat, lo luchado no ha sido suficiente por lo menos, les ha dado las herramientas suficientes para batallar y romper el cerco mediático que el gobierno de Moreno tramó muy tácticamente. Pues aprovechándose de la coyuntura dejada por su coideario y antecesor Rafael Correa ha hecho más de seis cadenas televisivas transmitidas obligatoriamente por todos los medios de comunicación privados, porque ahora que les conviene siguen al pie de la letra la Ley de Comunicación correísta que en su tiempo rechazaron.

Las redes sociales, los medios de comunicación comunitarios con consciencia, la/os comunicadores sociales del pueblo han dado batalla y aunque en un Estado democrático no debería ser así, les ha tocado ir más allá de sus posibilidades para desmentir la información, información sesgada, la falta de cobertura e incluso la inhibición de señal de internet tramada durante estos últimos días de paro nacional.

En un Estado Constitucional de Derechos la prueba de descargo le corresponde a quien juzga y difama, pero en estos ocho días de manifestación han tenido que ser los juzgados y difamados la/os que han tenido que hacerlo.

En ese marco, varios son los imaginarios sociales continuistas de la herencia colonial que han salido a flote, incitados por el racismo, el odio y la violencia que las autoridades gubernamentales han fomentado.

La respuesta del pueblo ecuatoriano consciente y humano ha sido la minka y el humanismo, por ello, mientras Cinthya Viteri, alcaldesa de Guayaquil, hablaba sobre la táctica y militarización, cometiendo el delito de incitación a la violencia penado por el Código Orgánico Integral Penal (COIP) que con su voto ella mismo aprobó, posesionaba en la memoria pública que venían delincuentes armados a inundar su ciudad, a destruir su patrimonio, a mancillar su integridad, refiriéndose a la/os runakuna, la/os trabajadora/es mestizos; la gente de a pie estaba en sus provincias luchando y auto-organizándose localmente como siempre ha sido, estaban en Quito esperando que la institucionalidad estatal se restablezca para comenzar un diálogo horizontal.

El plan de crear conmoción social de los socialcristianos tuvo frutos pero no el fruto que esperaban, porque la/os ecuatoriana/os sabia/os que están cansados de un sistema de vida atentatorio a la dignidad humana se informaban por las redes sociales sobre la verdad de los hechos. Por las redes sociales porque los medios de comunicación seguían reportando desde la objetividad de sus intereses subjetivos una verdad a medias y no conformes con esto, instalaban personas infiltradas en medio de las manifestaciones para crear desorden, inhibir señales de internet e introducir bombas.

No lo lograron aquel día, pero ahora en este décimo día de paro se debe admitir que el plan de Moreno con la complicidad de los medios de comunicación sí han logrado su cometido por ahora, esto es: ha posicionado la lucha como meramente indígena y como tal, insignificante.Ha conseguido legitimar el discurso del paro y por ende del indígena como obstáculo al progreso del país; con su plan de propuesta para un diálogo ha infantilizado y burlado las demandas del pueblo empobrecido cuyo representante tiene rostro indígena y eso ha sido capitalizado vilmente para hacer brotar el más crudo racismo, clasismo y regionalismo en la mente y corazón de una parte de la población, la clase media insurgente del país. Y esto estuvo orquestado desde mucho antes, cuando cadena a cadena fue responsabilizando de su desgobierno a su antecesor y legitimando su alianza con la derecha empresarial burguesa.

Moreno ha sabido capitalizar bien ciertos discursos, uno de ellos fue que el pueblo ecuatoriano levantado liderado por el Movimiento Indígena y el Frente Unitario de Trabajadores FUT tiene como único cometido desestabilizar y empobrecer al país y que no tienen un proyecto de país real. Para dar respuesta a aquello, volvamos en el tiempo un poco, las propuestas de los años 90 que el Movimiento Indígena planteaba fue la consolidación del Estado Plurinacional

Una parte del país pide al pueblo organizado propuestas en este momento y hasta que amenazan con que pedirán compensaciones económicas por estos días de pérdida, tal como ocurrió en el feriado bancario donde los banqueros quedaron indemnes del desfalco al pueblo ecuatoriano. Exigen que los dejen trabajar porque ellos no son vagos y en su orquestado plan, no dudarán en responsabilizar de las crisis económica subsiguiente al Movimiento Indígena.

Si el ecuatoriano de a pie y el de carro consciente no se une a esta lucha del pueblo ecuatoriano no le quede duda que vendrán más paquetazos y quizá sea muy tarde para reaccionar. Quizá los indios estén cansados de poner el pecho a las balas, a las bombas lacrimógenas por defender el empobrecimiento al que la gran mayoría de ecuatorianos y ecuatorianas han venido siendo sometidas por la alianza en el gobierno nacional y ahora nuevamente junto al Fondo Monetario Internacional.

En su necedad egocéntrica esa parte del país que no se levanta a las cuatro o cinco de la mañana para llegar a sus trabajos, soportando frío y lluvia exigen respuestas al pueblo organizado, insisten en que los dejen trabajar y que den una alternativa clara al país para salir de la crisis económica que este gobierno y todos los anteriores, nos han llevado.

¿Quién pierde en estos diez días de paralización? Pierde siempre el pueblo, hasta hoy son cinco los muertos en manos de este gobierno indolente solapado por la prensa privada y toda/os quienes prefieren seguir dando la espalda a su gente. Eran hermanos que estaban en las calles en ejercicio de su derecho a la indignación, protestando para que sus hijos y nietas vivan en un mundo justo, respetuoso con la diversidad epistémica, pero sobre todo con justicia social, porque como el adagio de lucha popular dice, no queremos pan para hoy y hambre para mañana.

La construcción de un país donde quepan todas y todos no se la hace frente al computador de un cómodo escritorio de la academia, sí también ayuda, se la hace co-aprendiendo, haciendo el ranti ranti; escuchando a todas y todos, entrando en diálogos horizontales y humanos, no bombardeando impunemente contra mujeres y niña/os, usando el palco o los micrófonos para gritar: “Dígales que se queden en su páramo” y luego hacer un llamado de paz desesperado. La academia de las universidades de excelencia ecuatoriano y del mundo deben asistir a las asambleas populares donde el micrófono es abierto para todos y todas, tal como ocurrió en la asamblea popular del 10 de octubre en el Ágora de la Casa de la Cultura, donde los periodistas de los canales de televisión sesgados a informar la visión de una parte del país también pudieron tener voz. La/os académica/os de Ecuador y el mundo deben(mos) ir y sentarse(nos) junto a ese pueblo que tiene conocimiento, filosofía y epistemologías de vida para construir juntos el modelo de progreso que queremos y no desde la actitud omnipotente y de vanguardia que caracteriza a la mayoría de ella/os.

Tejer un país equitativo y plurinacional pasa por aprender de otras experiencias del Sur Global, dejando ya los modelos norte-eurocentrados del Norte Global, hablamos del norte global y no geográfico porque en Europa y Estados Unidos también tenemos pueblos y colectivos organizados que nos enseñan otra humanidad y mundo posibles desde la experiencia de vivir ya en carne propia la sobre explotación humana y de la naturaleza, el productivismo laboral del proyecto neoliberal capitalista más crudo. Y es ahí donde confluye el proyecto político de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que ya en los 90 planteó un modelo de vida lejos del proyecto neoliberal capitalista que inhumaniza al ser humano y extermina a la naturaleza. Desde siempre el Movimiento Indígena ha luchado contra el calentamiento global, contra la explotación de la mano de obra trabajadora; aún así ni ella/os ni la clase trabajadora han conseguido desarmar las tela arañas de la oligarquía ecuatoriana y llegar al poder. Aunque de facto, la elección de varios alcaldes y prefectos runakuna a lo largo del país desde hace tiempo ya ha dado muestras de un buen gobierno y ahora último, desafiando al poder colonial y oligárquico de la provincia sureña del país, un runa de la mano de su trompeta y bicicleta consiguió llegar a la prefectura.

Debemos tomar en cuenta que el destino de una nación no es responsabilidad de los y las dirigentes del Movimiento Indígena o de los gremios de trabajadores y estudiantes, es de todas y todos; es fácil endosar la responsabilidad al pueblo organizado de la construcción de alternativas, cuando durante 200 años de vida republicana hemos sido gobernados por la misma clase política con diferentes matices y colores partidarios. No han sido los indios ni los pobres lo que han huido del país en helicópteros llevando sacos de dinero o viven plácidamente en algún lugar del mundo dando cátedras de economía en las universidades de excelencia tras hundir al país en la miseria, provocando una de las olas más grandes de migración de nuestros hermanos y hermanas ecuatorianas, diluyendo familias y cobrando incluso la vida de algunos que en su intento por alcanzar el sueño americano mueren ahogados o en las manos de la policía estado unidense.

El que lucha junto al pueblo gana, gana justicia y dignidad. Lejos de lanzar un pronóstico, el pueblo organizado a la cabeza de la Conaie están dando ya una lección de autogobierno, organización y proyecto político comunitario. Esta lucha podría desembocar en el inicio de un Ecuador realmente Plurinacional e Intercultural construido, por desgracia, gracias a los muertos, detenida/os, asfixiada/os y pisoteada/os por el Estado, pero por suerte, también gracias a la unidad de todas y todos los ecuatorianos que se junta bajo la consigna de: La lucha es del pueblo y cantando altivamente: Runakunamari kanchik, ay karaju, kichwarunakuna kanchik, ay caraju, pitapash mana manchachik, ay caraju, pitapash mana pinkachik, ay karaju, runakunamari kanchik.

La lucha de este octubre rebelde es del pueblo y ha sido éste el que ha puesto como sus representantes al Movimiento Indígena. Por su capacidad de organización y espíritu de cuerpo, por ello cuando el gobierno el día 9 de Octubre en su intento simbólico de colocar públicamente en el imaginario de la sociedad ecuatoriana que el levantamiento indígena y popular es a cambio de un kit tecnológico y cuatro centros de acopio de productos y otras vergonzosas propuestas,  recibe como respuesta contundente que no negociarán sus ideales a cambio de migajas y frente a una multitud le dice al gobierno y al mundo: Si no existe un presidente en sus oficinas, si no existen asambleístas que no reciban, entonces el pueblo va a gobernar.

También hay que destacar que la movilización nacional liderada por la Conai está demostrando que viene con una propuesta de lucha antipatriarcal real. Las mujeres son el corazón de este levantamiento, son quienes con micrófonos en alto lideran la lucha al son de: A la lucha compañeras, a la lucha y a la unión, que nosotras somos muchas y uno solo es el patrón. Mientras el rostro de la lucha popular son las mujeres runakuna –indígena-, mestizas y afroecuatorianas, campesinas, estudiantes, profesionales conscientes de su historia, la derecha ecuatoriana en rueda de prensa otorga la primera palabra al patriarca de la alcaldía de Guayaquil en lugar de dar paso a su alcaldesa.

Las warmikuna –mujeres- lideran soberanamente, no sólo en las marchas y movilizaciones, sino en la vida cotidiana las riendas de sus familias, de las comunidades y ahora incluso, de alcaldías y prefecturas, la lideran, eso sí, teniendo clara su lucha contra el opresor y hermanándose con todos los rostros coloridos de ese Ecuador diverso. Lideran aguerridas y con voz firme, pero no dictatorial, terrorista, racista, regionalista ni clasista, sino con voz de humanidad y unidad ecuatoriana. Esa es el referente entre las warmikuna que nacieron y están en la lucha grande y cotidiana de dar de comer a sus wawas, de trabajar de sol a sol y gritar con el mismo ahínco en la lucha social, propagando y dando paz y cuidado a todos y todas. Dando su alma frente a las armas. Esa es la lucha antipatriarcal que está proponiendo el pueblo organizado, cuyas portavoces son mujeres de bayeta, pachalina, sombrero y anaku.

El Movimiento Indígena ha propuesto un cambio de modelo estructural, ese ha sido siempre el horizonte pero para que eso ocurra se tendrá primero que descolonizar el pensamiento de la sociedad ecuatoriana que disfraza detrás de epítetos racistas su miedo y temor ante un pueblo organizado que desafía al proyecto colonial primitivizante de las mallas curriculares educativas, de los medios de comunicación, de las políticas gubernamentales.

El Gobierno y sus aliados a nivel nacional e internacional han instaurado en la opinión e imaginario público, también estratégicamente, que la economía del país está siendo devastada por estos nueve días de paralización, omitiendo las decisiones previas tomadas en beneficio de las élites empresariales que de acuerdo analistas económicos aliados al pueblo ecuatoriano han venido develando sistemáticamente pero que han tenido menos eco y alcance.

Las demandas de la Conaie son claras y en beneficio de todas y todos, solo que tomarlas implicaría asumir valientemente un camino alternativo al modelo de desarrollo capitalista neoliberal, lo que por supuesto implicaría más muertes indígenas.

El presente y futuro del país está en medio de la incertidumbre y los sentimiento encontrados del poder popular organizado que autoconvocado organiza brigadas médicas, zonas humanitarias de paz, puntos de recolección de alimentos, ropa y medicinas.Asumen la minka y el ranti ranti como principios humanos y se unen a la lucha popular desde sus posibilidades: en las calles gritando hombro a hombro, en las cocinas preparando con amor el alimento para sus padres, madres, hermana/os luchadora/es, en los puntos de acogida dando alegría a la/os niña/os luchadora/es que han salido junto a sus padres y madres a aprender marchando y gritando dignamente el amargo camino de vivir con dignidad, en los hospitales improvisados curando a los manifestantes, policías y militares herida/os, en las filas policiales y militares bajando las armas y condoliéndose del dolor de sus familias que también son pueblo, en los medios de comunicación alternativos y comunitarios que arriesgando sus vidas se ponen al frente con sus cámaras para mostrar las caras diversas de estas manifestaciones, en la/os periodistas dignos que se ponen del lado del clamor popular y dan a conocer de la forma más objetiva posible la verdad de los hechos dentro y fuera del país.

El sueño es claro, la propuesta ha venido en construcción, la lucha está siendo el camino. Somos un pueblo soñador ¿por qué no serlo? Si las y los ecuatorianos nos van mostrando con hechos que el odio no es una opción y que el amor se nos desborda. Somos utópicos, porque es la utopía como diría Eduardo Galeano, el que nos ha permitido y permitirá caminar cada vez un poco más hacia la justicia social que nos merecemos, hacia ese país que las y los  zapatistas nos guían, uno donde todos los mundos quepan.

La academia predictora, la élite política y el gobierno ecuatoriano han subestimado la capacidad del pueblo organizado que desde los años 90 del siglo pasado han sembrado consciencia epistémica e histórica. Los grandes levantamientos de aquella época se dieron por los mismo motivos pero lo que es más, en contra de la misma clase política que respaldada por prestamistas chulqueros condenaban al pueblo a la miseria y al desconocimiento. Tenemos mucho que aprender en estos 527 años de resistencia, de la humanidad de ese grupo vilipendiado que no duda en salir a las calles, pasar frío y hambre a cambio de luchar hasta por ese grupo de ecuatorianos que siempre han velado por sus privilegios.

La historia será contada por toda la gente que vivió minuto a minuto el ultraje al que fueron sometida/os las mujeres y hombres, niñas y niños, abuelas y abuelos y serán juzgados por su orquesta bien planeada pero desafiada por la ola popular organizada bajo la minka y el ranti ranti.

Por la memoria de la/os aguerridos Inocencio Tucumbi, José Chaluisa, Raúl Chilpe y Humberto Otto. Kaypimi Kanchik, kaypimi kashun.

*Abogada kichwa puruwá