MOVIMIENTOS SOCIALES EN LOS PROCESOS DE CRISIS. Por Andrés Goméz

El 3 de octubre, el movimiento indígena marcho hacia el Centro Histórico de Quito. Foto: Luis Herrera

Los levantamientos indígenas conjuntamente con varios movimientos sociales de característica obrera y popular nos ponen en cuestión de, si estamos verdaderamente en un modelo democrático en nuestro país.

No es de gana que estos sectores constantemente están en una interpelación al Estado y también a una sociedad que como ya se lo notó una vez más, sigue siendo excluyente, racista, clasista y patriarcal. Que ha ciertos ratos niega su propia historia, niega esa resistencia que aun permanece vigente en los pueblos indígenas y en sectores obreros y populares. Así como también niega esa diversidad de pensamiento, de acción, niega a líderes sociales, masas populares, a las que representa una contraria cosmovisión que no encaja en el modelo homogeneizador predominante en el proceso de construcción del Estado- Nación.

Solo le pido a Dios, que el engaño no me sea indiferente, si un traidor puede más que unos cuantos que esos cuantos no lo olviden fácilmente¨.

 Mercedes Sosa

La lucha del movimiento indígena no solo ha visibilizado su poder de convocatoria y movilización, una vez más nos muestra, que permanentemente está construyendo líderes, que pasan a ser actores políticos y que sus posturas y planteamientos son importantes dentro de las diversas propuestas existentes para mejorar al país.

La concentración de poder por parte de las grandes empresas internacionales y nacionales no es solo de este gobierno, en la época del ex presidente Rafael Correa ya manejaban de manera indirecta la política económica, que en este gobierno sean más visibles es otro asunto. Las alianzas público-privadas, mesas del diálogo especialmente con ciertos partidos políticos de ideología de derecha y grupos de poder económico nacional, sumado un entreguismo total a entidades internacionales como el Fondo Monetario Internacional FMI, del actual gobierno agravan la crisis económica que atraviesa el país. Y digo que agrava la crisis por que el resultado de esto es, el desvió de recursos públicos en beneficio de lo mas ricos, con planes de eliminar los límites de las tasas de interés, desempleando a miles de trabajadores públicos y privados, reducción de sueldos, etc. Creando políticas públicas alejadas de la realidad en la que vive la mayoría de ecuatorianos.

En ese sentido el presidente Moreno, aprobó mediante el Decreto 883 la eliminación del subsidio al diésel y otros combustibles. Esto desató una furia en la población, un levantamiento popular violento contra la violencia sistemática del capitalismo, que es más grande y deja más perjudicados. En este proceso se debe nombrar a ciertos actores que en su desesperado intento de callar la voz del pueblo actuaron de manera arbitraria y violenta mientras que otros rechazaban este actuar.

El alcalde Guayaquil llamó a los guayaquileños a defender mediante la violencia su ciudad, después de haber declarado que el gobierno no puede usar su fuerza como se debe. La Fiscalía General del Estado informó sobre la tipificación de la paralización de servicios públicos como un delito y empezó la persecución a los dirigentes del trasporte. Guillermo Lasso con un discurso de llamado a la paz, provocaba que varios ciudadanos empiecen a deslegitimar el levantamiento popular, con argumentos sobre el daño al patrimonio de todos, si es de todos también es un asunto cuestionable.

El Ejecutivo desesperado y sin un análisis real de lo que pasaba, culpó al correísmo de provocar un intento de golpe Estado, debemos entender que el correísmo ya no tiene la misma fuerza y que sobre todo el gobierno quiere capitalizar al correísmo como única oposición para que el resto de líderes que empiezan a surgir de sectores populares no sean visibles en las opciones en la contienda electoral del 2021. El saldo de esto, fue una represión jamás antes vista para los jóvenes que por primera vez participaban de cerca o de lejos de estas manifestaciones no se les podrá borrar fácilmente de su memoria tales actos de represión.

Cuantitavamente podemos dar cifras como por ejemplo 135 periodistas agredidos, según Fundamedios; 61 fueron agresiones físicas, 11 casos de impedimentos de cobertura, ocho detenciones, entre otras. Además 9 ciudadanos fallecidos, según la Defensoría del Pueblo, y el 80% de las detenciones fueron ilegales y arbitrarias.

Las protestas de estos últimos días responden a una fuerza social que se organizó y se seguirá organizando. Después del diálogo la gente se pregunta si realmente este proceso da respuesta a los reclamos populares. Es difícil dar una respuesta clara, pero con la derogatoria del Decreto 883 se solicita en el Decreto 894 elaborar de forma inmediata una política de subsidios de combustibles, con criterios de racionalización focalización y sectorizado. Esto puede ser válido, porque los subsidios a los combustibles deben ser superados de manera integral y no solo desde la visión fiscal y peor aún con mecanismos y políticas neoliberales. Esta focalización nos permite definir en que sectores los subsidios se deberían ampliar y en donde el Estado está desperdiciando el subsidio.  Y esto es un proceso a largo plazo ya que sin un estudio técnico y una buena estrategia el alza de los precios podría afectar todo el aparato productivo y el tejido social como ya lo vimos en estos últimos días.

Este paro nos visibiliza que en el Ecuador todavía existe una diversidad de pensamiento, cultural, una diversidad orgánica basada en las relaciones comunitarias, que busca el interés de muchos sobre el interés de pocos. También nos propone nuevos liderazgos que traen consigo la consiga de un modelo de política publica que protege el agua, los territorios, las culturas y toda forma de resistencia. Otra cosa que no debemos pasar por alto es también esas nuevas organizaciones que se deslindan de las viejas izquierdas conservadoras y patriarcales, que se sumaron dando su apoyo tanto en la lucha como en el voluntariado, esos grupos organizados feministas y de representación actual que no encajan con la vieja izquierda y que también proponen nuevas formas de resistir y de organizarse frente a un Estado opresor.

El sesgo en los medios de comunicación siempre ha existido, los medios de comunicación masivos juegan con la subjetividad de las personas, que no tienen la voluntad de ver más allá de sus narices para poder interpelar al Estado. En este sentido los medios comunitarios -alternativos- han dado una digna batalla incluso han ido más allá de sus posibilidades, para poder transmitir y contrastar la información de medios masivos. Los medios alternativos o comunitarios tienen una gestión y funcionamiento a través de colectivos ciudadanos o comunidades indígenas, su objetivo es hablar de lo que otros medios no hablan.

Muchos analistas ven a futuro una fuerte persecución a todos estos actores, líderes sociales, medios comunitarios, ciudadanos que no comparten su forma de dirigir el país, etc. El gobierno y todos sus aliados han llamado al pueblo al diálogo, a buscar la paz y establecer nuevamente el orden. Esperemos que el gobierno no traicione una vez más al Ecuador. Porque, a pesar de tanta violencia, tanta represión, el país nuevamente ha escrito en su historia un legado de unidad y victoria contra los intereses particulares de grupos de poder económico y político y lo seguirá haciendo. Por que al traidor no se le olvida fácilmente y la injusticia no nos tiene que ser indiferente.

* Estudiando Ciencias Políticas en la Universidad Central del Ecuador