SOCIOLOGÍA DEL CONFLICTO NEOLIBERAL. Por Jaime Chuchuca Serrano

El pragmatismo político del capitalismo es el autoritarismo, en su culmen el fascismo. No hay un solo caso que registre la historia sobre el neoliberalismo aplicado sin violencia estatal y comunicacional.

En Latinoamérica y el mundo se apresan y atemorizan líderes indígenas, sindicales, estudiantes, mujeres, campesinos, trabajadores, campesinos, docentes, comunidades, pueblos que se oponen a las medidas neoliberales.

Los medios de comunicación de la burguesía y progubernamentales forman un cerco mediático que filtran los sucesos a la población, pero el discurso dominante ha sido fracturado, en estos tiempos, por las redes sociales. Ahora la fuerza pública usa inhibidores de internet, limita los contenidos y crea ejércitos de trolls.

Los gobiernos se victimizan; ocultan los muertos, heridos y la represión que causan. El Estado continúa vejando a la resistencia sin fin.

Las corporaciones mediáticas denigran al movimiento popular y sus organizaciones. Cuentan lo que le conviene al gobierno y al poder miles de veces; se benefician de millones de dólares en pautaje publicitario y cadenas. En estos medios, los discursos que enfrentan al neoliberalismo aparecen de modo esporádico.

El gobierno, la derecha y los medios se habitúan a generar discursos racistas y xenofóbicos como instrumentos de terror. No falta el “Pan y circo”: eventos deportivos, festivos, dibujos (¡Bob esponja!), caricaturas para distraer la atención.

El gobierno despliega sus ministerios, gobernaciones, alcaldías, prefecturas, asambleístas y decenas de miles de funcionarios con los mensajes: “quitar los subsidios es bueno”, los “policías y militares son amigos”, “la minería nos sacará de la pobreza”, “la deuda es impagable, pero hacemos obras”, “protesta criminal”.

A nivel internacional se atan ideológicamente la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y los gobiernos neoliberales encabezados por Estados Unidos. Si algún gobierno entra en problemas se crean instantáneamente adhesiones. Los gastos en campaña y publicidad internacional son incuantificables.

Estos regímenes premian con estímulos económicos y recompensas a los policías, militares, medios, periodistas y funcionarios por seguir órdenes, sean las que sean.

Por último, cuando los gobiernos tienen serios conflictos sociales inventan novelas conspirativas y cacerías de brujas para desarticular cualquier fuerza que resista al sistema.

Sin embargo, esta vez, en Latinoamérica la continuidad de la estrategia neoliberal ha sido alterada por la lucha social…

*Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.