BOLIVIA: DEL CHE A MORALES VUELVE A SACUDIRSE EL CONTINENTE. Por Tomas Rodríguez León

El presidente Evo Morales renunció a la presidencia de Bolivia tras sugerencia de las fuerzas armadas. Foto: Routers

Mientras una derecha oportunista y ultramontana en Bolivia recurre al socorro imperialista en un nuevo plan cóndor para la región, la juventud y los movimientos populares retoman las calles, los escenarios recuperan la magnitud de la acción directa sobre los ejes ortodoxos de la política y el vaivén se acelera de izquierda a derecha en forma vertiginosa que sería ingenuo creer que no forma parte de la lucha mundial hegemónica.

“No estamos asistiendo al crepúsculo de una revolución, sino que el largo y difícil camino de la revolución obrera y campesina recién comienza”. 

Miguel Enríquez

En el contexto electoral se recupera Cristina Fernández de Kirchner, pierde la calma Jair Bolsonaro, se fastidia el hijo de Álvaro Uribe, se preocupan Lenín Moreno y Martín Vizcarra. El más distendido es el señor Nicolás Maduro y la política solo es entendida en la legitimidad del estado burgués y sus instituciones

J Chirac, dice que la política no es el arte de lo posible si no el arte de hacer posible lo necesario.  Una didáctica ajena a necios como Moreno y Sebastián Piñeira, ausencia de lo “necesario”    tumba política. Pero Andrés López Obrador exagera al liberar al hijo de chapo Guzmán, México, una nación de masacres con gobierno de izquierda y economía de extrema derecha. Mientras Evo en buen juicio ve en el mismo escudo democrático su defensa histórica al poner en claro la dimensión de un golpe de derecha fascista y pro yanqui.

Para Piñeira, Venezuela era un estado fallido y la realidad hoy desnuda a Chile como sistema, Estado y gobierno fallido. Las movilizaciones, las muertes, la represión la intolerancia de los gobiernos de Ecuador y Chile tienen menos mala prensa que Maduro. El número de asesinatos en un mes en los países andinos ya supera a los del chavismo en la década.

Michelle Bachelet que tomó distancia de sus congéneres reformistas y del marxismo para rendirse a una constitución pinochetista en maridaje con la democracia cristiana se hace traidora con sus socialistas tránsfugas. Daniel Ortega cuestionado reprime y continúa, Venezuela sigue aun con el pueblo en contra y Evo Morales con menos represión que todos juntos marca una actitud soberbia y digna para su pueblo.

La juventud está en pie, los pueblos indígenas pasan a la ofensiva y el proletariado aunque no se ausenta   ocupa la segunda fila.  A Evo Morales le pasa factura no el plan de gobierno sino su mala comprensión de la naturaleza del Estado, el mismísimo García Linera llegó a decir que Bolivia era un estado revolucionario, haciéndose crédulos de un panorama electoral sin nuevos liderazgos. Bolivia pese a los buenos indicadores económicos y sociales ve llegar a un gran segmento de la población que se reacomoda junto a una derecha regresiva que quiere disfrutar de la buena conducción de la reforma económica, a ahí si a mesa puesta.

El declive electoral es ambidiestro, la política y los políticos sufren borrachera de diestra a siniestra, los populismos con su incapacidad para corregir los males del sistema pierden espacio, en tanto la izquierda de fuente marxista no supera el desconcierto. En Ecuador los zurdos se bendicen con el movimiento indígena que se asquea del presente y del pasado reciente y los jóvenes en Chile cantan a Víctor Jara o recitan a Salvador Allende, quizás lo único que los conecta a una izquierda nostálgica y golpeada

Galopando a caballo de propias frustraciones muchos de nuestra generación criticamos agriamente a los jóvenes del hip hop y sus redes sociales, pero ellos nos dan la sacudida necesaria porque saben de la militancia virtual y otras convocatorias, se toman calles y avenidas diseminando consignas y sueños al tiempo que advierten el fracaso de la política, y la devaluación del poder que insiste mistificando una democracia aparente.

La juventud se expresa colectivamente en una crítica continental al alivio social de los reformistas o de curanderos de toda talla, desde un recuerdo fuerte que nos repite que la revolución es la lucha contra el poder y no por el poder.

El discurso de la demagogia en la derecha y el reformismo con sus proclamas triunfalistas, el fatídico discurso de la maldad fondomonetarista, el sueño hecho modorra de los padres jubilados de la izquierda, todo entra en cuestión pero también en reflexión. Cuanta falta hace un partido revolucionario y juvenil.  El Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile otrora referente mundial de rebeldía infanto juvenil, con el enorme Miguel Enríquez de 30 años ya casi ha dejado de respirar. El MIR en Ecuador tiene que andar explicando que no pario a Lenin Moreno porque es solo fue un nonato que creció en una falsa incubadora fraccional re conectada al correato.

De Ecuador a Chile el grito de guerra de los pueblos confronta   a una clase política que no ve ni escucha. La acción es más, porque cuestiona la democracia ritual del populismo que creyó haberla resignificado en el marco del estado burgués. En Bolivia no ha terminado la bronca y ahí también están traidores como el MIR boliviano y Quispe otrora revolucionarios ahora jubilados de los sueños.