COLOMBIA INSURRECTA. Por Jaime Chuchuca Serrano

Colombia va por el séptimo día de protestas contra el gobierno de Iván Duque. Foto: EFE/RPP

Desde que la Gran Colombia se dividió por las guerras intestinas de las oligarquías coloniales, nos quedó Colombia sin Ecuador y sin Venezuela.

Después del bogotazo, a raíz de la muerte del liberal Jorge Eliécer Gaitán en 1948, las guerrillas liberales dieron paso a las comunistas. La revolución cubana de 1959 influenció en todo el continente. Las más grandes surgieron en los años sesenta: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Con gran complejidad de influencias políticas: marxistas, guevaristas, bolivarianas, teología de la liberación y étnicas.

El narcotráfico nace por línea separada a la guerrilla. Algunos acusan a los Cuerpos de Paz de EEUU, de la planificar con los terratenientes colombianos la producción de la cocaína y la marihuana. Los narcotraficantes organizaron sus propios grupos armados en confabulación con el gobierno y EEUU: los paramilitares  para enfrentar a la guerrilla. A pretexto del narcotráfico, EEUU colocó 7 bases militares en Colombia.

Álvaro Uribe Vélez, dos veces presidente tiene relación directa con el narcotráfico y el paramilitarismo. El actual presidente Iván Duque, alfil de Uribe, arrojó a la basura los acuerdos de paz de las FARC y el ex presidente Santos. Con los acuerdos, las FARC se convirtió en partido político, pero el gobierno ha incumplido su reinserción en la vida civil. El asesinato y la persecución de los guerrilleros han hecho que la disidencia se incremente.

Los gobiernos de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos  e Iván Duque han sido abiertamente neoliberales. Privatizaron decenas de empresas públicas, por ejemplo la educación superior es de las más caras del continente. La pobreza abarca casi el 40% de la población rural y el 27% de la urbana.

El terror de Estado es permanente: se responsabiliza al gobierno de Duque  de asesinar 135 indígenas, ochenta dirigentes sindicales y estudiantiles; y al menos 18 menores de edad. Un hermano indígena es asesinado cada tres días y uno sindical cada cuatro. El Paro de Colombia se organizó por la vida, contra la reducción del 15% del salario a los jóvenes y la no eliminación de la aportación pública a las pensiones de la seguridad social. Se cuentan 5 muertos en las protestas.

Esperamos que el hermano país de Colombia pronto transite a un nuevo sistema social y ponga fin a casi doscientos años de guerra civil.

*Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.